jueves, 18 de agosto de 2011
PREGUNTAS...
Me cargue desde niño
La mochila de interrogantes,
Entre ellos me pregunte
Que cosa sucedería
Si no volviera mañana,
Al día que me espera
Que pasarían con esas horas
Esos minutos transitando por la esfera
Del reloj de tiempo mustio, vacío.
Me extrañara el colibrí del mediodía
O los gorriones de atardeceres verdes
Habrá nostalgia en la mirada las muchachas
Me lloraran los poemas que he escrito
Los únicos quizás que saben mis tristezas
Y lo fatigoso de cada triunfo en mi camino
Tendrán memorias mis letras de mis sollozos
Como de las alegrías asturianas que me enamoran
Sonara la voz de la gata Varela
Cantándole a la garganta con arena
O pareciendo una atorranta cuando canta
Pareciendo que se deja y no lo hace
Volverán mis besos a esa boca
La que me habla y me provoca
La que me ama como nadie lo ha hecho
La que guarda alegorías mientras duermo
Y entre café y café sonámbulos eternos.
Tendré la gracia sino vuelvo
De despedirme con alguna galanura
Poeta sensual, atrevido y no creído
Que deja todo a medio hacer
Porque lo atraen cosas nuevas o diferentes
Motivo por el que perdió más de un sombrero
Quizás varios hilos de cordura
De los que se venden en las tiendas de los mediocres
De los genuflexos
De los que aman a los que detentan el poder
Aman su papel de putas al paso
De servidores abusados y abusadores
Quizás no regrese algún mañana
Pero de seguro no extrañare
No haber andado como anduve
Que si mala fama tengo
Juro que enteramente me la gane
Pero sé que hoy tengo un pequeño ramillete
De tres preciosas flores
Únicas, incomparables, mías por derecho
A mi hija, a mi nieta y a la poesía de mi poesía
Distintos nombres en un mismo tiempo
Distintos como lo es mi maría
Por eso mis preguntas sin respuestas
Guardan solo la sabiduría
De que nadie se marcha del día a día
Hasta no ver crecida y feliz a su descendencia
Hasta sorber la esencia de la copa
De mi mujer, la que siempre busque
Porque aprendí que hay que exprimir
Al máximo el amor si te toca
Me alivia la angustia de no volver algún día
Porque sigo regresando con mis amigos
Con mis desvelos femeninos
Y cada día y cada noche con esta dueña mía
Que por nombre lleva el de María.
domingo, 14 de agosto de 2011
VOLAR SOBRE LAS FLORES
Andar sobre mis pasos
No es tan fácil,
Ni calzarse mis zapatos,
Es tarea sencilla,
Más en las estaciones cálidas
Como en las madrugadas aluvionales
Todo puede complicarse absolutamente.
Así que recoger mi sombra es difícil,
Diría que hasta imposible,
Pero nunca falta un comedido
Para las tareas más temibles,
Como la de darse a la fuga en retroceso,
Querer volar sobre las flores,
Pintar el cielo de un ridículo carmesí,
Como si la gente no supiera
Que el cielo es del color de los cerezos.
Cuanta faena ímproba te plantea la vida
Que sin nada por hacer se despereza,
Jugando a darnos la infinitud
Si rellenamos los huecos vacíos de entereza.
Pero en mi caso
Ya no obedezco órdenes ni moralina agrisada,
He descubierto que debo andar,
Que de no hacerlo me desbarato,
Me desmigajo paso a paso,
No es el miedo de mañana ya no estar,
Sino el terror de estar hoy improductivo,
Estéril,
Sin tus ojos frescos en los míos,
Sin que tu cuerpo me asalte plenamente,
Sin mezclar mis besos con los tuyos,
Sin incendiar las noches de este puerto,
Mientras navego por tus marejadas,
Hago escala en la cima de tus senos,
Acaparo el sudor sexuado de tus poros,
Me rindo, cabeza gacha entre tus piernas,
Resucito como cristo entre la llama de tus labios,
Penetro suavemente en los vocablos
De amor o de herejía,
Llevándote tan lejos del domingo
Que deje sin sentido al calendario.
Entiendo que deberé asumirme eterno
Entre sabanas hechas de frases y murmullos,
Plataforma exacta para esta poesía,
Que solo dice que lo consume la prisa,
En la larga espera de este instante,
Digo que solo me angustia
Hacer únicamente lo urgente,
Cuando para encumbrar la existencia
Hay que amarse hasta perder la noción,
Entregándonos a lo deseable,
A lo que abona buenamente
Los sendero de un redentor embate,
Dando rienda suelta al desenfreno
Hasta arder vigorosamente
En el borde de las últimas luces
Con este amor en tiempo de rosas y chocolate.
sábado, 13 de agosto de 2011
CONSTRUIR EL TIEMPO
Como armar un tiempo nuevo,
Distinto,
Desde las partes dispersas,
De valores caídos en desuso,
De principios que han fenecido,
Como me pregunto,
Sin encontrar respuesta en el bolsillo
De un pantalón raído.
Acostumbrado a elogiar
La incurable conspiración de las gaviotas,
Al navegar por la mar
Con una barca descolada y sin timón,
Encuentro en las islas que las ciudadelas
Se han rendido,
Se han entregado sin disparar una flor,
Ni calcinar las aguas del canal,
En un sentimiento de rareza, dilación y artilugio
De palabras fugitivas detrás del canto de un juglar,
Y es cuando repentinamente el océano
Se seca de toda gota de humedad,
De cada centímetro cubico de brebaje,
Lo que dificulta en proporciones
Arribar hasta la dársena de tu boca,
Sin nadar corriente arriba en este viaje,
Mezcla de mitología
Con fabula contada en los arrabales,
Donde las bondades de tu pubis
Se explica por la profundidad de los atajos,
Lo enmarañado de las palabras
Que no se dicen al penetrar en el abecedario
De la longitud de tu verde mirada
O en las colinas que asoman entre sinónimos,
Cualificadas por cientos de adjetivos
O unas nalgas que son el parónimo
De las desmentidas cotidianas
A lo que sometemos
A los tantos dioses que inventamos,
Para terminar pidiendo en la inconciencia,
Que nos corran los límites de la noche,
Que aún es temprano para descansar la pasión,
Que la madrugada puede aguardar en un rincón,
Mientras mira como animamos a los espejos,
Con nuestras formas y siluetas.
Más vuelve desde la vigilia la sapiencia
Que hay que volver a armar el tiempo,
Que fracasamos en el intento de fusilar
A la extensa y acotada eternidad,
Se trata de erigir la nueva finitud,
Llegar a incansables convenios,
En los que tenemos luminosa refulgencia,
Que nunca muere lo que se ama de verdad,
Que nadie entierra hoy en día un orgasmo vital,
Un sinfín de besos dados en la superficialidad
Del alma de tu piel.
Hay que armar lentamente
El tiempo en el que hemos empezado a vivir ya…
viernes, 12 de agosto de 2011
LETRAS INSANAS
Si nada mueve
Las hojas del verano,
Si no corre el viento
Por este desierto ciudadano,
Si las mariposas suelen ser extrañas
Como el aire azul en la palma de mi mano,
Si todo eso y mas
Suele suceder
En lo más íntimo de este caserío,
En el que las horas quedaron congeladas,
En la celebración de las fiestas de San Juan,
En el que arañaron el silencio con el mango de un segundo,
En el que la muerte quedo atrás de algún muro
A la espera del penúltimo embriagado.
Si todo eso acontece
En la cornisa acerada de los sueños,
Cuando no hay paralelo que se toque,
Ni línea recta que sume los números siete,
En esa inmensa insania,
En esta terrible incordura,
Bailando desnudas las piernas del lugar,
Con el perverso promontorio liberado,
En el centro de la plaza de este pueblo,
Lugar donde vegeta la triste ansiedad
De los paranoicos perseguidos por tanta soledad.
Cuando el aire parece espeso
Decido quitar prontamente la balanza,
Palpar sin pesar
Los momentos de ocio y letargo,
De búsquedas de compañía sin amor,
De prostitutas pintarrajeadas de vida,
Como la existencia emputecida de dolor.
Pero la vida del lugar gira sin retorno
En el centro mismo del vacío,
En el eje del equilibrio celestial
Y en la misma mesa de aquel bar
Nos encontramos los dos mirándonos a los ojos,
Con nuestras copas de vino tinto derramadas
Recorriendo el centro de la mesa,
Hasta caer al piso adoquinado,
En tanto nuestras manos se encontraron
Acariciando el término de tanta anarquía,
En medio de una loca sobriedad,
Acordamos los puntos de este armisticio,
Si al salir el sol del día nuevo
Aun nuestros labios se desearan
Compartiríamos otra jarra de agua con limón,
Mientras nuestras pieles desvestidas
Harían los arreglos tempraneros,
Para que fueras mi mujer,
Día a día en adelante,
Al salir el sol y al agonizar la luna.
Dicen que en la alborada enlazados
Nos fuimos juntos por el sendero
Hasta el sitio donde residen los amantes eternos,
Con un andar de colores ligeros,
Cuando algo nace,
Cree el bardo de manera convincente,
Emerge en tus poros como poesía primero.
MUCHACHA MIA!
Vaya sombra
La de esta tarde,
La de esta noche,
Que te acompaña,
Que te persigue,
Que se transforma.
Vaya el andar de tus formas
Que hacen ondulante
El olor de este espacio,
El color de tus fronteras,
Las tormentas de los amaneceres,
Cuando no hay sustancia
Que no te tenga,
Que no te nombre,
En el mundo de mi memoria
O del presente iluminado
Con las letras de mis despojos,
Desmigajados sobre una tela,
Como pintura considerada,
Expuesta ante la sabiduría de mi mirada.
Allí estas muy atrevida
En el vano del dolor de un día,
En la glorieta de mi vergel,
Cuando mueren mis pasos
En las aguas que da tu vida.
Y me asombro porque te imagino,
Te esculpo en los versos de mi poema,
Como desprendimiento de algún milagro,
Sé que eres la causa, dicen la musa,
De mover mi mano sobre la piel de tu teclado,
Ver como asoman letras que son vocablos,
Notar que la luna adormecida.
Sale a andar, remontando la suavidad de su partida,
Mientras que entre sus agujeros,
Flotan mariposas de un solo vuelo,
Las de esta noche o esta alborada,
Cuando miro las curvas, miro las cuevas,
Inmóvil y desangrado,
Voy terminando lo que no es pecado,
Lo que es tan humano y tan sagrado,
Que se escapa entre las flores,
Desaparece entre mil dolores,
Muchacha mía,
Muchacha de once entregas,
De domingos sin misas
Y el campanario repicando
En nuestro cuarto de luz muy tenue,
Seguros que no nos vimos
Hasta encontrarnos y consumirnos,
En el misterio de mis versos desgarrados
O en los besos rebosantes
De nuestros labios enamorados,
Vaya vida la que vivimos,
De los encuentros y desencuentros
La de este amor empedernido
Cuando el sol se pinta de vino
Y hay amor…
jueves, 28 de julio de 2011
REPENTINAMENTE...
Repentinamente,
Se me ha ocurrido
Que podías ayudarme a ser feliz,
Ser quizás el centro de mis halagos,
El rasgo suave que observa mi mirada,
El sentido último de mis mañanas,
El nombre que se cuele entre mis sueños,
La mano suave que arremeta mi calma,
El murmullo que quiebre mi silencio
La piel que se apiade de mi piel reseca,
Los poros que húmedos mojen mis alboradas.
Tal vez siendo rosa
Puedas reverdecer mi vergel,
Traer de nuevo las alondras de la mar
A sobrevolar el médano añoso de mí lecho,
Amansar la bravura de tantas olas de soledad,
Rajar de lado a lado esta noche,
Dejar que se asome la luna partida a mi balcón,
Sentarte vestida de letras, de vocales,
De palabras sin gravedad ni agudeza,
En la punta exacta de mis versos,
Cuando en la hoja blanca de mi existencia
Te pida que te animes al primer garabato.
No sé, solo se me ocurre…
Debería tu boca abrirse y acceder
O quizás al bajar la vista sonrosada
Decir que quieres probar a ser mujer
Que se incorporé suavemente en las madrugadas
Beba del cántaro la miel de mis adjetivos
Cruce inmóvil a lo largo y ancho nuestro cuarto
Impulse hasta estampar su imagen en el espejo
El mismo al que en otra ocasión le cantara un viejo
Bardo ciego, genial y alguna vez intensamente harto.
En este rapto de sinceridad
No tengo más discurso que intención,
De tanto observarte en un extenso verde,
El del horizonte cercano,
Aquel al que tal vez acceda yo algún día,
Mientras miro por la ventana,
Tocando la partitura de una canción en este piano,
Escuchando en mi mente alucinada
Que me dirás que sí,
Que ya no quedan límites sin franquear,
Que se puede ser feliz,
Si pides los deseos en tiempo y forma,
Si lo sincero se impone al qué dirán,
Si aprendemos a incendiarnos mutuamente
En un ritual que no reconoce religión,
Solo recorrerse lentamente,
A cada momento,
En el letargo de una tarde otoñal,
Cuando al abrir nuestras pupilas,
El mundo quede bruscamente reducido
A un par de locos en el fin de su mutua soledad.
Repentinamente, creo
Se me ocurrió…se te ocurrió
Que nada pasa por azar.
Se me ha ocurrido
Que podías ayudarme a ser feliz,
Ser quizás el centro de mis halagos,
El rasgo suave que observa mi mirada,
El sentido último de mis mañanas,
El nombre que se cuele entre mis sueños,
La mano suave que arremeta mi calma,
El murmullo que quiebre mi silencio
La piel que se apiade de mi piel reseca,
Los poros que húmedos mojen mis alboradas.
Tal vez siendo rosa
Puedas reverdecer mi vergel,
Traer de nuevo las alondras de la mar
A sobrevolar el médano añoso de mí lecho,
Amansar la bravura de tantas olas de soledad,
Rajar de lado a lado esta noche,
Dejar que se asome la luna partida a mi balcón,
Sentarte vestida de letras, de vocales,
De palabras sin gravedad ni agudeza,
En la punta exacta de mis versos,
Cuando en la hoja blanca de mi existencia
Te pida que te animes al primer garabato.
No sé, solo se me ocurre…
Debería tu boca abrirse y acceder
O quizás al bajar la vista sonrosada
Decir que quieres probar a ser mujer
Que se incorporé suavemente en las madrugadas
Beba del cántaro la miel de mis adjetivos
Cruce inmóvil a lo largo y ancho nuestro cuarto
Impulse hasta estampar su imagen en el espejo
El mismo al que en otra ocasión le cantara un viejo
Bardo ciego, genial y alguna vez intensamente harto.
En este rapto de sinceridad
No tengo más discurso que intención,
De tanto observarte en un extenso verde,
El del horizonte cercano,
Aquel al que tal vez acceda yo algún día,
Mientras miro por la ventana,
Tocando la partitura de una canción en este piano,
Escuchando en mi mente alucinada
Que me dirás que sí,
Que ya no quedan límites sin franquear,
Que se puede ser feliz,
Si pides los deseos en tiempo y forma,
Si lo sincero se impone al qué dirán,
Si aprendemos a incendiarnos mutuamente
En un ritual que no reconoce religión,
Solo recorrerse lentamente,
A cada momento,
En el letargo de una tarde otoñal,
Cuando al abrir nuestras pupilas,
El mundo quede bruscamente reducido
A un par de locos en el fin de su mutua soledad.
Repentinamente, creo
Se me ocurrió…se te ocurrió
Que nada pasa por azar.
MOMENTOS
Hay momentos
En que nadie se aleja,
En los que nadie se acerca
Y yo con mis cartas españolas
Jugando al solitario
Entre los cauces de tus piernas
O en el arduo calor de esta tarde.
Son eso momentos
En los que aumenta mi temor a la muerte,
La que sigilosa hace trampas en el juego de barajas,
La que cuando se decide no da revancha
Y de bravo as de espada me transformo en carta de copas.
Hay otros instantes
En que llueven guirnaldas azules
Desde el cielo de mi barrio,
Lugar perfecto para ver un universo humilde,
Con carrozas tiradas por corceles de calesa,
Con serpentina humedecida en el llanto de una novia
Abandonada, humillada, dejada tras el carnaval
De noches inmisericordes,
Donde la carne en soledad,
Fue entronizada y consagrada,
Mintiendo sentimientos amorosos,
Para ver amanecer la hipocresía
Del egoísmo desalmado del embustero,
Quien sin reparar a quien ni a que dañaba
Clavo sus patrañas con tiro afilado y certero.
Hay segundos en que la vida
Crea espejismo de belleza absoluta.
Trae del oscuro ostracismo,
Los vientos antiguos,
Los sonidos postreros,
La silueta de la mujer que amó
Y fue amada,
Como ninguna
En el silencio de la nada
O en los ecos de una melancolía,
Que la espuma del mar dejo en la arena de la playa,
Mientras perecía la alondra esperanzada,
En tanto las onduladas desilusiones
Partían mar adentro,
Como se internan tantas cosas
Buenas y de las que no
Mientras despierto y beso tu espalda desnuda,
En el momento que bordea el precipicio.
En que nadie se aleja,
En los que nadie se acerca
Y yo con mis cartas españolas
Jugando al solitario
Entre los cauces de tus piernas
O en el arduo calor de esta tarde.
Son eso momentos
En los que aumenta mi temor a la muerte,
La que sigilosa hace trampas en el juego de barajas,
La que cuando se decide no da revancha
Y de bravo as de espada me transformo en carta de copas.
Hay otros instantes
En que llueven guirnaldas azules
Desde el cielo de mi barrio,
Lugar perfecto para ver un universo humilde,
Con carrozas tiradas por corceles de calesa,
Con serpentina humedecida en el llanto de una novia
Abandonada, humillada, dejada tras el carnaval
De noches inmisericordes,
Donde la carne en soledad,
Fue entronizada y consagrada,
Mintiendo sentimientos amorosos,
Para ver amanecer la hipocresía
Del egoísmo desalmado del embustero,
Quien sin reparar a quien ni a que dañaba
Clavo sus patrañas con tiro afilado y certero.
Hay segundos en que la vida
Crea espejismo de belleza absoluta.
Trae del oscuro ostracismo,
Los vientos antiguos,
Los sonidos postreros,
La silueta de la mujer que amó
Y fue amada,
Como ninguna
En el silencio de la nada
O en los ecos de una melancolía,
Que la espuma del mar dejo en la arena de la playa,
Mientras perecía la alondra esperanzada,
En tanto las onduladas desilusiones
Partían mar adentro,
Como se internan tantas cosas
Buenas y de las que no
Mientras despierto y beso tu espalda desnuda,
En el momento que bordea el precipicio.
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