miércoles, 5 de noviembre de 2014

FINALMENTE ESTABAS


Y ahora te descubro
escondida en los renglones itinerantes
asomas detrás de un adjetivo
de un poema que se perdía en el naufragio
prontamente superado el remolino
apareces diluida en los márgenes de los amantes
nunca son muchos los besos,
escribiste
jamás, si son los adecuados
mire la hora perdida en un espejo
queriendo que no se termine esta oración
todavía que atardece en mi memoria
quizás la vida me ofrezca algo más que ser olvido
tal vez un tajo en el desierto de los años
o una pisada como huella extraordinaria
será que esas pupilas interrogan mi presente
o es el pasado que se devora tanto daño
más en el aquí y ahora
deje de pensar en la orfandad urgente
en ese instante de miseria y abandono
es que desde el puerto de mi pluma
zarparon unas naves de jazmines novedosos
llegarán hasta tu vientre desnudo
amarrarán en la pelvis de una entera suma
o morirán de tristeza en un jarrón cualquiera
no,
nos prometimos que arderían
en las rosas moradas de tus senos
allí donde mi boca clama
recuperar aliento después de este desvelo
ser inmortales por derecho eterno
es que tu piel es un extenso pergamino
donde tallar unos versos postreros
hay mariposas que solo viven un día
pero hay siglos que reconocen tu vuelo
quien no ha pasado por la iniciativa de ser oruga?
lo mas complejos es en qué clase de alevilla
nos convertimos
cincelado con el fuego de lo infinito
nacemos y morimos en cada instante
entre las astillas de una mirada clara
o en las madrugadas donde un beso
es el comienzo de un espacioso rito.
Roberto Brindisi


martes, 4 de noviembre de 2014

SER DESDE SIEMPRE


Soy
una enorme herida
un silencio sin importancia
un escriba de poemas bastardos
una soledad parcialmente absoluta
un interrogante con múltiples negaciones
alguien que nació hecho esquirlas
las que estallan en las noches de fuego
como también soy
esa trinchera  abierta en el alma
ese niño que no aprendió a gritar
ni a recibir una mano en los juegos
con las barajas de un destino roto
soy
ese que intento llegar al cielo
en la rayuela de una calle empedrada
que intento llenar con palabras ahuecadas
el nido vacío de una niñez temprana
soy
el movimiento en medio de la nada
las sombras de las deudas que se pagan
un tipo tan común que es un ave extraña
el que debió morir en una esquina setentista
pero no se dieron cuenta
que los dioses también tienen sus mañas
soy
un amante que busco entre tantas hembras
lo que solo una mujer preñada en fuego
dueña de los malabares más eróticos
puede volver a zurcirle el pecho
abrirle con las caricias de sus dedos
las pupilas que entrecerró la vida
soy
ese cuerpo extenuado por las madrugadas
que yace de costado montado en su lecho
con la esperanza de despertar sin la soledad
como perra guardiana de su existencia
sembrando alborotos en las horas postreras
cuando a la que quiere desnuda apasionado
besando entrelineas las caricias de la muerte
el que no se entrega
el que resucito tantas veces como Jesucristo
con las manos sangrando por los clavos
persistió en no rematar su suerte.
Roberto Brindisi




ESOS OJOS VERDES


El aguarda
sentado en la silla dominguera
con la mirada en unos ojos verdes
que hasta no hace mucho estuvieron
y que hoy no los encuentra
quizás ha sido su dejadez
no saber sujetar su culpa
inculcada falsamente
pero que le taladro su sueño
quiso ser lo que no fue ni era
y en ese derrotero se quedó sentado
perdiendo a girones lo más importante
esa mujer que si valiera
se equivoco lastimando
se lastimo equivocándose
hoy con el alma entre sus penas
quiere y ama
en tanto su esperanza desespera
pide poder enmendar esos poemas
sueña con que aún no ha perecido
ni se marchitado su mano compañera
cree que anduviera por las calles de ese barrio
abrazando algún día a la que fuera
a la que es, a la que nunca se ira
de su locura de gorrión infantil
su amante única y primera
con el pecho herido
atravesado por el viento del abandono
susurra que ella cocerá
como si recién de España regresara
su alma de gitano desperdigado
de inmaduro trajinador de mundo
detenido en un domingo de primavera
como en los tangos de Piazzola
queriendo completar el sueño
de un amor como ninguno
si eso ojos verdes lo quisiera.
Roberto Brindisi


lunes, 3 de noviembre de 2014

DERROTERO


En el primer instante,
cuando fui parido,
la parca me susurro
que lo que le falta es el olvido,
desde ese intervalo la cobije
mil veces en mis oídos
hasta amigarme con la vida
con el placer, el humo y el vino
entendí que hay un sendero
por el que recorrer mi camino
que nunca seria de ida
sino de atajos más laberintos
que se puede llorar todo un día
pero los pasos más firmes se dan
echando abajo el cerco tendido
quise emerger una noche
esas de lunas tan nuevas
que me deslice por tu dermis despierta
entre tanta soledad de varón
por pelarle a los molinos silenciosos
pude empezar a entender
que el amor, el placer, el deseo
sumado al sexo sin inhibición
me regalarían los mejores momentos
en este círculo del purgatorio
ese símbolo oscuro a descifrar
fragmente en la interpretación
mi lengua porteña en tu boca sabia
en ese umbral del querer
prepotente en su figura
reflejo de tantos amaneceres
en el que tu soledad en mi continente se perdía
aprendí desde abajo
como se alcanza la altura de tu cuello
como hay territorios invictos
que adivinando en la oscuridad
puede descorrerse el velo
y en un nuevo orden de las horas
como la parsimonia de las cosas
durante nuestros interminables derroteros
también en lo voluptuoso uno se enamora.

Roberto Brindisi

domingo, 2 de noviembre de 2014

REGRESAR SIEMPRE ES POSIBLE


Regresaré
cuando la luna estallé
he de volver a gobernar mi cuerpo
te nombraré con ardor
muy lentamente
sobresaltado con el roce de tus pétalos
entreabriré la vida
por el espacio donde se filtren tus pestañas,
se que en mis rincones perdidos
anda la sombra de tu silueta
que mientras duermo se recuesta
a sentir como respiro
descifrando mis sueños
con susurros apenas audibles
por momentos se que me ilusiono
con que no seas solamente bruma
deseo verte asomar a mis cuencas pendientes
no descubrirte vacía
o siendo un conjunto de recuerdos
sino el taconeo en la vereda
anunciando que tu país invadirá el mío
con tu intimidad despojada como bandera
y así
sin las defensas preparadas
dejar que recorras mi superficie
no podrás decir que hui de esta batalla nueva
encontrarás que dejo de escurrirme
por entre el blancor de nuestro lecho
tengo la memoria acostumbrada a tus formas
bordada en siglos de manos atrevidas
me desvelo en medio de la ignición
entre un ardor que destierra mis inviernos
se estaciona en un verano concupiscente
arraigado fuertemente a tu cintura
entrecruzamos mortalmente nuestras piernas
chocando las vanguardias de nuestros pubis
y ya no te sueño
veo que tanta intensidad no ha sido solitaria
intento levantarme y decir tu nombre
pero me recuestas sobre el mar de nuestros besos
sin mencionarme me reconoces con tu lengua
me muerde la premura de tus labios que acometen
solo se me cruza un pensamiento
moriría con mi boca atrapada en tus cerezos.
Roberto Brindisi






VOY APRENDIENDO


Aprendí
a descolgarme
por el surco de tus lagrimas
a cortar las alas
y cultivar abrazos
a envolver los gritos
entre los arboles de mi silencio
a almacenar palabras
para los tiempos de sequia
antes que se abra el cielo
salpicando ángeles dormidos
no habrá sonido que los despierte
ni misterio que nos distraiga
seguiré tu senda
regada de ropas intimas
abriré mis limites
dejando al descubierto mis mezquindades
no ahorrare alegrías
al descubrir el mundo de tus pupilas
seguro habrá un ladrón
esperando apropiarse de nuestros besos
no dividira tus labios
aferrados a la muesca de los míos
atraparé las gotas que caen en tu olvido
recordaras cada momento exaltado
cuando pintada en las baldosas
un lecho te invitó a entregarte al placer
océano picado de olas ardientes
serán tus dedos los que se apropien
del norte de mi destino
descolorido en el filo de la lujuria
allí sabrán que tu cuerpo no levita
sino que cae sobre las formas idílicas de tus senos
como médanos en mi playa eyaculada
solo se abrirá tu dulce tajo
sin que lo apremie la tiranía del destino
únicamente el sonido puro del gemido
el que mis oídos escuchan en noches de soledad
bajaras tan suavemente
que no sabré que has querido
engullirte mi eterna masculinidad
dirán que somos escoria de la vulgaridad
que las plumas eruditas me detestan
poco importa en el portal de los perdidos
los que se masturban con las meras letras
soy y somos parte de una extensa realidad
donde coger es un acto con todos los sentidos.
Roberto Brindisi








EL DESTINO


El agua
ignora que es parte del rio
el rio no sabe donde desemboca
al igual que mis suspiros,
esos de amor por los recuerdos,
tampoco conozco
si se diluirán en un aire fresco.
Mis deseos
no son conscientes
de la forma etérea de tu alma
solo anhelan la geometría de tu cuerpo
los sustantivos plenamente henchidos
cuando los primeros escarceos
como tampoco tengo la sapiencia
de cómo hablaran los verbos de tu boca
ni de que están hecho los ardientes besos
de eso labios que se asemejan
a una caldera en ignición perturbadora
será de la misma materia que el trópico de tu clítoris
cuando en una corriente de lava
acabe con el tiempo en mi cuarto de hora?
Ignoro mi designio de poeta
en la borra del café veo que no quedara ni rastro
de esas letras encriptadas o torcidas
garabato del destino de una mano sin sus dioses
pero leo los poros intensos de tu piel
y me tranquiliza saber que mientras vivas
no desaparecerá lo cincelado en tu cintura
ni las rimas esculpidas en lo pleno de tu espalda
serán las metáforas infinitas anotadas en tus nalgas
las que registren mi paso por la literatura
serán tan crueles los instantes en que ya no este
esos que con esmero tacharan mis iniciales
de cualquier lugar en que crezca
como yuyo salvaje
algún párrafo de mi extendida poesía
la que apenas conoció la luz
en algún blog de poesía extrañamente erótica
cuando dormido en algún domingo eterno
alguien de vuelta la página de mi libro imaginario
y vea que escribí al amor sin ninguna letra gótica.

Roberto Brindisi