sábado, 30 de enero de 2010

LA MUDEZ DE LA HIPOCRESIA



He conocido libros sin sus letras
Las hojas eran blancas
Pero no ofrecían interés
Sin imágenes, ni colores
Sin nada que explicar
Se aburría el libro
y yo en mi no lectura

Asi es que me asome a la ventana
Y entre los lirios estaba ella
Pequeña niña de zapatos piel
Hablando con las flores
Con las palabras llenas de amor
Contándole de otro lugar
Pero que las prefiere
Y los lirios contentos con el libro sin leer

He visto a pequeños diferentes
Tanto que casi no vestían
Les colgaba los brazos desesperanzados
Con media dentadura
Era una boca incompleta
Decían que comían con la mano
Cuando amainaba el hambre
En el algún tacho de basura
Juro que sus piernas eran flacas
La roña cubría su epidermis
No hay agua haya en mi rancho don
Me dijo la criatura con la voz queda
Los ojos estaban como apagados
Eran los lectores de un libro no escrito

Asi me asome al sueño de una mujer
Angustiada por el otoño de su pasión
Viendo el entrecruzamiento difuso
De las imágenes que se pierden en los gritos mudos
De una hembra que va malgastando su batalla
Con la bastilla lejana a ser tomada
El sexo que arde de desesperación
Y su hombre alejándose por caminos más jóvenes
Los que hubiera ansiado ser ella
De campos firmes abiertos a machetazos
La vigilia la contorsiona con sus fantasmas
Sabe que no hay labrantíos posibles
En una tierra que fue quedando yerma
O que perdió al labrador en virginales brazos

He conocido historias que no fueron tales
Perdidas en la boca de los narradores
Los que quemaron sus pupilas
A los que se le ampollo la lengua
Aquellos a quienes les lacraron los ojos
Después de cumplir su cometido

Ahora que no tengo edad
Solo cosas que he visto o no he mirado
Vengo a dar testimonio
De la diversidad de las cosas de mi pueblo
Pluralidad de maleficios y maldades
Que no habrá necesidad de inventar algún averno
Doy fe de su existencia
Alli donde mueren los niños por carencias
Y sobreabundancia de nimias enfermedades.

Hay un mundo que excede
La sensualidad de mi poesía
O como hombre de palabra la relato
O transito la mudez de la hipocresía

miércoles, 27 de enero de 2010

TODO Y NADA

Miro de cerca
Las cosas que no ocurriran
Las que inevitablemente se perderan
Detrás del ocaso del último sol
De un otoño frio y devastado
Y ya no hay màs sol,
Se ha desperdigado en rayos
Su idea, la idea del astro
Desaparecio
Ahora cubre la mente
La oscuridad de lo innombrado
Como en el comienzo
En el caos redentor
En ese instante en que todo
Puede ser virginal
Puede gozar de la inocencia
La ingenuidad
Y saberse de colores
Cuando los colores no existen
Y saberse cancion cuando solo hay silencio
En ese instante aun no he muerto
Al contrario
He nacido
En el borde de mis ancestros
En la danza de mis agujeros recortados
Alli donde la desnudez no es tal cosa
Ni el sexo una maniobra de la historia
Todo es primario
Como primario suele ser un grito neonato
Un gemido de placer
El primer beso enamorado
El ojo avizor de unotro encontrado
Asi es el principio
El momento de la celebraciòn
El supremo placer de lo perecedero
Y un ave me perfora la soledad
Una ola moja mis pies descalsos
Mis dedos entumesidos
Lo que queda de febo se apaga
Sus destellos se consumen
Otros fulgores lo reemplazan
Más oscuros, cada vez más renegridos
Como la noche, como el final
Solo que aunque todo desaparezca
O no haya existido
Aun quedan estos versos no escritos
En la memoria de un recuerdo prometido
Nada es lo que parece
Todo es lo que aparenta
Si me guio por mi mente trotamunda
Por los ecos de la espera experta.

HOY Y HACE TIEMPO


Cuando la distancia
Tenía otro significado
Y el tiempo
Transcurria lento
Apacibles,
Entre gritos espaciados
De vecinas enojadas con sus crios
Y las tardes
Que eran de siestas o de encierro
Con la niñez
Bien delimitada,
Por la escuela
Y los pantalones cortos
Cuando los gorriones reposaban
En los oscuros cables de la luz
Recién instalados.
Asi estan completos
Los contenedores del puerto de mi reminiscencia

Alli,
En esas dárselas de la memoria
Aun tintinean las bolitas en los fondillos
Junto al llamado a tomar la leche
A los juegos ingenuos
Vistos por el retrovisor del tiempo
Como el potrero de la esquina
Ilusión de algún estadio de fútbol
Y a lo lejos algún auto negro
En las calles de tierra polvorienta
Hasta aquel movimiento mágico
Hasta ese dulce beso de ella
La primera niña adolescente
De quien no recuerdo el nombre
Pero que marcó
El calendario de mi ingenuidad urgente

Arribo el tiempo,
Estibando en mis diques
Con sus victorias y sus derrotas
Apareciendo con el vino
Embriagador de imperios
De sueños de serpientes azules
En la tortura del amigo asesinado
Ese mismo tiempo
Me ofrendo a los dioses del exilio
En nevado parajes de grullas rojas
Donde mis huesos jóvenes reposaron
Extrañando el barrio y la mano de mi abuela.

La melancolía me puso a desandar
El camino imaginariamente
Hasta llegar a la cara ajada de mi nana
Hasta las faldas negras y largas
De las vecinas
Amontonadas en la esquina
Con las escobas holgazanas
Después de barrer veredas pobres
Sin cirugías que las rejuvenecieran
Soltando el angel de la protección local
Por un puñado de purretes inquietos
Ennegrecidos en la tarea de inventar paraísos
De modestas dimensiones
Y asi fue este camino que recuerda el cero
Desde el millón contado
Que se regocija en el principio
Y vuelve a lo simple
A ese primer beso
A ese instante que nunca más
Se borrara del alma zamarreada
Y garúa, garúa lentamente
Por mi rostro sonriente y travieso.

Hoy estoy en el comienzo de mi rayuela
paso a paso ire hasta el cielo, el mismo de mi abuela.

domingo, 24 de enero de 2010

ME ARDEN LAS MANOS...


Me arden las manos
Después de acariciar
Las planicies de la mañana
Horas en movimiento
Con la claridad de un témpano
O agrisada como ceniza de cigarro

Me arde la mirada
Después de verte andar
Por mis veredas siempre rotas
De baldosas desgarradas
Con luces omnipresentes
Y tus curvas resueltas en mis hojas

Me arden las palabras
Con los verbos incendiados
Debajo de una luna creciente
A través de un ventanal
Construidos con mis letras
Al igual que erigen campos de lavanda
Cuando la brisa ha pasado
Destiñendo los ojos de escarcha
Posados sobre un árbol en flor
Con la noche quitándole paso a paso
La mitad de sus perecidas flores

Me arde la dermis
Por las sensaciones y emociones
Que produce un cuerpo sostenido
Sustentable,
Tan merecedor de ser sometido
Sabedor que los ardores
No son materia desdeñable

Me arde
Cuando la larga oruga
Viaja sobre el monte de tus estaciones
Para penetrarte con la mariposa
Recién nacida en los vagones

Me arde el caminar
O siguiendo en la pobre plataforma
Con el aire yerto
Y un mundo agonizante
Que cabe en tan pocas silabas
Como mis bienes materiales
Contenidos en tu borda
Sobre la arena plena
Con la absurda escritura de los pájaros
Memorias en el aire

Me arde el universo
De amarillo calabaza
En la subida lluvia del azul
Con tus astros sobre mis plazas

Me arde la imaginación
Por la belleza de una flor de papel
Sencilla dentro de un jarrón
Campechana como iglesia rustica
Asi imagino el orgullo de un gato negro
Por haber asustado al viejo gallo
Y reparo en el ardor
Tras el vivir y el soñar,
Esta lo mas importante,
Decía el viejo bardo
Despertar del sueño de la vida

ESCRIBIR...


Cuando me interrogo
A donde va cada mañana
La última y fenecida madrugada
No pierdo mi alma de poeta
Mas como en el orden de las cosas importante
Que ven detrás de lo urgente
Donde las babas del diablo
No son tales
Puesto que a mi me han conferido igual mote
Por pretender que con la palabra
Haga un espejo distinto de lo perceptible
Hasta doblarme la mano
Para que escriba a la belleza
De las cosas que son antiestéticas
Horribles, imperdonables
No muy ocultas
Las mismas que cada mañana
Veo en las esquinas y en las calles
De un orbe perdido por mi ventana

Creen que sometido decidiré hacerlo
Y asi no habrá pobreza
No, y mil veces no
No existiria la injusticia,
Solo la mala suerte
O la fortuna esquiva
Y no podré escribir
Que los andenes
Repletos de harapientos
Son el ejemplo de la fealdad
De este sistema miserable
Ni podré decir que es mentira
Que nada se haga por evitar la miseria
Por el contrario, la multiplican
Con los patrones como voraces usureros
Cobrando en sangre,
En muertes prematuras
En violaciones de mujeres y niñas
Todo aquello que por orden natural
Les pertenece
Masacran, asesinan, niegan el pan
La vivienda, la salud, la verdad
En nombre del dinero
Asi, con los ojos cegados
Leo que has nacido chorreando sangre
Derramando vida joven
En cada guerra que necesitas
Provocando enfermedades
Construyendo bombas
Alabando tus hiroshimas y nagashakis
Tus Irak y Afganistán
Tus Haití de cada dia

Si la providencia me dio la pluma
Si el primer hombre el libre albedrío
De la misma manera que me has perseguido
Te tratare Capital, como la rata que no se esfuma
Y sobreviviré hasta la libertad
De la mirada del último niño
De la última madre y el último anciano
Hasta que mueras aprendiendo
Que con la tozudez de las ideas no puedes ni habrás podido.

sábado, 23 de enero de 2010

HUBIERA NACIDO


De haber sabido
Lo que la sombra de tus caracolas
Me negarían en la playa
De ese vientre plano y árido
Jugando a ser gorrión descolorido
En un atardecer de enero
Que pusilánime no se alzaba abrasador
Como debe serlo
Igual hubiera nacido

De haber conocido
Que la pasión son unas noches
Esparcidas en lechos distintos, distantes
En jadeos disonantes
En orgasmos remendados
Con la fisonomía agraciada
Que descompone envejecida
Cuando llegan los rayos de la mañana
Deprimido, arrogante, historia repetida
Pero asi y todo hubiera nacido

Si me dijeran que la bala
Que atravesó el grueso de mi camino
Suicidándome entre olvidos
Entre los frutos de las viñas
Bebidos a borbotones
En las mesas de algún bar perdido
Era de abandono, de carencia
De pérdidas ininterrumpidas
Aseguro que mi elección fuera la misma

Si recorrer la limpia arena
Entre la mugre de los pájaros
Con la escritura maldita
En la memoria del viento
Me hubiera purificado de pecados
De los deshonores de los mediocres
Que se transformaron en alabanza
En la mirada inocente de aquel niño
El ultimo de la fila
El que no saluda a la bandera
El que rompe su soledad a las trompadas
El que comió el mendrugo de la utopía
El que hoy escribe
Sabiéndose el último soldado
En la trinchera que completa con sus manos
Con los versos, los poemas
Con el sudor de las heridas del dolor
Sabe como yo se
Que siempre elegimos haber nacido

domingo, 17 de enero de 2010

HAITI, AY MI...


En un diario
Lo que es una fotografía
Que retrata el dia
En un lugar que poco dice
De no ser por conocer el contexto
Y eso le da el tremendismo
Es de dia
Uno más de los millones de días
Sobre esta tierra
Uno de los más tenebrosos
Desgarradores
En una ciudad desvastada
Sin los puertos ni los príncipes
Con un cuarto de millón
Que no es mera aritmética
De muertos por pobreza inducida
Sostenida
A conveniencia del imperio
Vuelvo al dia y a la foto
Donde se ve una cruz en el centro
Y arriba
Esta que llama mi atención
De entre las siete cruces esparcidas
Entre los escombros altivas erigidas
En los pabellones sólidos de la muerte
Solidamente levantados
La existencia tiene como metáfora
Los cascotes, las ruinas
La parca es tan compacta
Danzando entre buitres y animales de carroña
Que esta congelada en la imagen
Espera, le queda la eternidad
Lo perdurable
Como ese doble ocho
O los dobles infinitos recostados
Encima de los huesos de los cadáveres
De sus pobres y raídas ropas
Las reflexiones de la perplejidad
El ser humano construyendo
La solidez del monumento a la negrura
En esa estampa
Dos hombres se han cruzado
Un negro viejo delgado
Otro joven más henchido
Toda la postura como zombies
Las miradas clavadas en la nada
El muchacho lleva una cruz trenzada
En el dorso de su remera
La misma que su pueblo haitiano
Dos hombres, siete cruces,
Los escombros y la muerte
Un terremoto
Y la desconsideración de décadas
Todo en ese juego de imágenes
En el camposanto y me pregunto
¿Cuántos muertos en vida
Despertaremos de estos sueños inducidos?