Ese que cruza la calle
Solía ser yo,
Claro que nunca por la esquina
Más bien en diagonal,
Trasgrediendo,
Poniendo en peligro mi integridad.
Difícil de entender
Porque uno abandona un cuerpo
Y decide transitar en palabras
Las bondades de los contornos,
Buscando el justo centro,
Manando el agua de los vertederos,
Esos de las plazas,
Esos a punto de oxidarse,
Esos a los que hay que arrancarles las gotas,
Como cuando entero
Lamía el sudor de tu espalda,
Sin calmar nunca mí sed
Viviendo como lo hacen las gaviotas.
Difícil decisión la de mantenerse,
La de no quebrarse,
La de enterrar las penas
Sin que vuelvan a florecer
No solo en los tristes atardeceres
Sino además en algún amanecer.
En este tiempo
De relojes sin horas,
Ni manecillas ni números,
A veces se extraña la insensatez,
La falta de cordura por correr
Metafóricamente detrás de un amor,
Sin llegar a entender
Que nunca seremos los primeros,
Quizás con suerte los anteúltimos,
Porque nunca digo que de esta agua no he de beber.
Decía que ese que se sienta
Sobre mi inmaterialidad
Recuperando mi corporalidad
Ese también suelo ser yo,
Y cuando esto pasa debo llevarme
Hasta cada baldosa de mi pieza,
Ayudarme a quitarme la ropa,
Recostar mi cuerpo en la cama,
Destender la sabana de tu piel,
Acomodarme en tu regazo,
Sabiendo que te quiero y que me amas.
Así que amigo
Habitarme más de un rato
Me sabe a muy aburrido,
Por lo que deshago sin deshacer
Las uniones del tejido
Tomo el te en “Las Violetas”
Y me doy por bien vivido…
No suelo dejar propinas
Más que servilletas de papel
Cosa en verdad muy mezquina.
viernes, 28 de octubre de 2011
DE LETRAS Y PALABRAS
Pocas letras
Me conforman,
Me dibujan,
Por dentro y por fuera,
Como soledad,
Vacío,
Silencio,
Demencia,
Sombras difusas,
Balcones con plantas de malvones,
Veredas con formas de mujeres,
Insaciabilidad,
Éxtasis,
Noches plagadas de descontrol,
Las enumero desordenadamente
Pensando en volcarlas
En algún novedoso diccionario,
Porteño, reo, avivado,
Como un niño al que le roban
Su único caramelo
Y solo le queda llorar desconsolado.
Unas pocas palabras
Que son mi centro
En el arrabal del idioma,
Como en la otredad de un pastizal,
O en el fuego que consume
El deseo en horas tempranas,
Cuando aun en “La Paz”
No apure los últimos vasos de ginebra,
Ni leí los titulares de diarios viejos,
Ni conté cuantas monedas
Tirare hoy contra el espejo.
Unas pocas palabras,
Unas pocas imágenes
Me alcanzan para planear un poema
Que hablen de playas,
De medanos,
De arena,
De sexo,
De senos turgentes,
Son esos poemas urgentes,
Esos que no ven barcos que naufragan
En la sequedad de mi calle corrientes
Siempre atiborrada de desconocida gente
Las que me abandonan
Al llegar hasta mi cuarto
De persianas despintadas
En la que tu sombra me aguarda
Para saber que es de mi puta vida
Después de tantas madrugadas.
Y te cuento…
Pero solo es una fantasía
La de haber partido
Sin concluir mi ultima poesía.
Me conforman,
Me dibujan,
Por dentro y por fuera,
Como soledad,
Vacío,
Silencio,
Demencia,
Sombras difusas,
Balcones con plantas de malvones,
Veredas con formas de mujeres,
Insaciabilidad,
Éxtasis,
Noches plagadas de descontrol,
Las enumero desordenadamente
Pensando en volcarlas
En algún novedoso diccionario,
Porteño, reo, avivado,
Como un niño al que le roban
Su único caramelo
Y solo le queda llorar desconsolado.
Unas pocas palabras
Que son mi centro
En el arrabal del idioma,
Como en la otredad de un pastizal,
O en el fuego que consume
El deseo en horas tempranas,
Cuando aun en “La Paz”
No apure los últimos vasos de ginebra,
Ni leí los titulares de diarios viejos,
Ni conté cuantas monedas
Tirare hoy contra el espejo.
Unas pocas palabras,
Unas pocas imágenes
Me alcanzan para planear un poema
Que hablen de playas,
De medanos,
De arena,
De sexo,
De senos turgentes,
Son esos poemas urgentes,
Esos que no ven barcos que naufragan
En la sequedad de mi calle corrientes
Siempre atiborrada de desconocida gente
Las que me abandonan
Al llegar hasta mi cuarto
De persianas despintadas
En la que tu sombra me aguarda
Para saber que es de mi puta vida
Después de tantas madrugadas.
Y te cuento…
Pero solo es una fantasía
La de haber partido
Sin concluir mi ultima poesía.
miércoles, 26 de octubre de 2011
TENGO MOMENTOS
Tengo momentos
En que me gana el desconcierto,
Momentos sueltos,
Esos vagabundos inevitables,
Que me carcomen las certezas
Que no paran de levantar las vías
De los viejos tranvías urbanos,
Que conocedores de mi pereza
Se atreven a desnudar mis letras,
Viendo al trasluz algunas estrofas,
Escandalizándose por alguna noche de sexo,
Vaya suerte tener esos instantes!
Y tengo la certidumbre
Que tengo muchos,
Lo que me permitió conocer
Cuantos difuntos existen sin enterrar,
Que andan por el mundo sonriendo,
Sin su partida de fallecimiento extendida,
Sin haberla retirado,
Fenecidos portando la ignorancia
De apercibirse que deambular
No es de lo que se trata la vida.
Tengo lapsos
Como sucede con los recuerdos,
Que se ajean
Pareciéndome enteros,
Que me caminan como insectos
En la escasez de mi soledad
Que huyen cuando escribo
O mueren sobre el papel impreso
En esas noches preñadas de humedad.
Últimamente amo más,
Deseo más a mi mujer,
Veo la entrega mutua,
No dejo de mirar sus formas,
Ni de encantarme su sonrisa,
Pero siento el hastío de la repetición
En nombre de la poesía,
De la que hago uso de sus partes,
De las partes del universo
Para hablar de amores platónicos
O desgarradores
Bueno es a veces
Que mi mente se llene de interrogantes,
Que enderecen mi mano
Hacia otras cosas,
Más cotidianas,
O más obsesivas,
O mas reprimidas,
Mas que concuerden con mi realidad
Porque al falsear
Me aborrezco en la mentira.
Niego el tiempo
Reconociéndole su importancia,
Como denostó algunas cosas
Agradeciéndole lo que me inspira.
Soy la contradicción más plena
Y lo soy por estar vivo.
En que me gana el desconcierto,
Momentos sueltos,
Esos vagabundos inevitables,
Que me carcomen las certezas
Que no paran de levantar las vías
De los viejos tranvías urbanos,
Que conocedores de mi pereza
Se atreven a desnudar mis letras,
Viendo al trasluz algunas estrofas,
Escandalizándose por alguna noche de sexo,
Vaya suerte tener esos instantes!
Y tengo la certidumbre
Que tengo muchos,
Lo que me permitió conocer
Cuantos difuntos existen sin enterrar,
Que andan por el mundo sonriendo,
Sin su partida de fallecimiento extendida,
Sin haberla retirado,
Fenecidos portando la ignorancia
De apercibirse que deambular
No es de lo que se trata la vida.
Tengo lapsos
Como sucede con los recuerdos,
Que se ajean
Pareciéndome enteros,
Que me caminan como insectos
En la escasez de mi soledad
Que huyen cuando escribo
O mueren sobre el papel impreso
En esas noches preñadas de humedad.
Últimamente amo más,
Deseo más a mi mujer,
Veo la entrega mutua,
No dejo de mirar sus formas,
Ni de encantarme su sonrisa,
Pero siento el hastío de la repetición
En nombre de la poesía,
De la que hago uso de sus partes,
De las partes del universo
Para hablar de amores platónicos
O desgarradores
Bueno es a veces
Que mi mente se llene de interrogantes,
Que enderecen mi mano
Hacia otras cosas,
Más cotidianas,
O más obsesivas,
O mas reprimidas,
Mas que concuerden con mi realidad
Porque al falsear
Me aborrezco en la mentira.
Niego el tiempo
Reconociéndole su importancia,
Como denostó algunas cosas
Agradeciéndole lo que me inspira.
Soy la contradicción más plena
Y lo soy por estar vivo.
HOY HE DECIDIDO...
Hoy
He decidido
Partir el día por su justa mitad,
Sin noches lujuriosas
Ni mañanas esperanzadoras,
He decidido
Quemar los libros
Conservando su contenido,
Regalar mis deseos de este momento
Porque ahora no lo uso,
El usado ya lo esta
Y el que he de usar nunca se entrega.
Hoy mis versos son en diagonal
En la búsqueda de hojas amarillas,
Esas en la que los bardos desparraman letras
O donde caen las migas del pan,
En esas parrillas de carne y vino
Con compañeros de la ebriedad
Cuando los dioses pierden su destino.
Hoy,
Solo en este instante,
Rasgo el vestido de la jornada
De par en par,
Y por su rasgadura
Veo andar la vida acompañando a la muerte
Tan trajinado su destiempo
Como entregadas o perdidas sus deshonras,
Las que a la luz del candil
Es vida por presencia
O muerte por ausencia.
Hoy
Daré la última puntada
A un amor que empezó muerto,
Pero confieso que por cierto
El que hoy porto,
Viene de cuna asturiana
Son de esos amores que no se espera nada
Más se recibe todo.
Hoy
Que ando con buen día,
No pisoteare la sombra de un ciempiés,
No le deseare el mal a ningún colectivero
Todo lo cual me preocupa,
Porque sin terminar octubre,
Faltando para el final del año,
Vivo en un día dividido
Con la sensación de tiempo entero.
Todo esto
Justo en este veintiséis,
En el umbral de una decisión importante,
La de comprar el diario o viajar en tren.
Hoy
Cuando había decidido
Desgarrar el día en un antes y un después…
Será en otro santiamén…
He decidido
Partir el día por su justa mitad,
Sin noches lujuriosas
Ni mañanas esperanzadoras,
He decidido
Quemar los libros
Conservando su contenido,
Regalar mis deseos de este momento
Porque ahora no lo uso,
El usado ya lo esta
Y el que he de usar nunca se entrega.
Hoy mis versos son en diagonal
En la búsqueda de hojas amarillas,
Esas en la que los bardos desparraman letras
O donde caen las migas del pan,
En esas parrillas de carne y vino
Con compañeros de la ebriedad
Cuando los dioses pierden su destino.
Hoy,
Solo en este instante,
Rasgo el vestido de la jornada
De par en par,
Y por su rasgadura
Veo andar la vida acompañando a la muerte
Tan trajinado su destiempo
Como entregadas o perdidas sus deshonras,
Las que a la luz del candil
Es vida por presencia
O muerte por ausencia.
Hoy
Daré la última puntada
A un amor que empezó muerto,
Pero confieso que por cierto
El que hoy porto,
Viene de cuna asturiana
Son de esos amores que no se espera nada
Más se recibe todo.
Hoy
Que ando con buen día,
No pisoteare la sombra de un ciempiés,
No le deseare el mal a ningún colectivero
Todo lo cual me preocupa,
Porque sin terminar octubre,
Faltando para el final del año,
Vivo en un día dividido
Con la sensación de tiempo entero.
Todo esto
Justo en este veintiséis,
En el umbral de una decisión importante,
La de comprar el diario o viajar en tren.
Hoy
Cuando había decidido
Desgarrar el día en un antes y un después…
Será en otro santiamén…
viernes, 21 de octubre de 2011
LA VENTANA DE MIS OJOS
Cierro la ventana
Al menos un instante,
Solo un pequeño lapso,
Para que no ingrese la lluvia
Y moje los discos de vinilo
Esos que sonaban antes,
Hace tanto,
En un tocadiscos
Que se llevó mi hija.
Es bueno saber que no soy yo,
Que son ellos los ariscos.
Así suceden los días
Que garúan melancolía,
Tardes de mastines negros
Que ladran fuertemente
Para donde sopla el viento,
Anocheceres
Que consumen mi espera
Mientras mis flores se desnudan,
Hojas de calas desvestidas,
Avergonzadas de la orquídea
Que desde un viejo jarrón
Se muestra alegremente pervertida.
Esta tarde se desploma,
Es que la pared del tiempo
Tiene varios resquicios
Por donde ingresa la humedad
Y en mi mirada no hay consorcio,
Solo aguardar si soporta
Unos minutos más,
Unos segundos de humanidad
Poner allí el cuadro de Petorutti,
Quizás así la grieta aborta.
Cierro la ventana
A un otoño postrado,
Abro los ojos a una atractiva primavera,
Con nombre de mujer,
Con sentido virginal,
De tiempos inmemoriales,
De mañanas aturdidas,
Con el tacto del placer
En plenitud detrás del picaporte
Y decido vivir de 5 minutos en cinco,
A veces me acelero por 60 segundos,
Pero hago una pausa
Que me parece que fueran siglos.
Se que nada hay en este mundo
Que me llame la atención
Cuando me describes en silencio tú causa
Como si fuera mía,
Como si lo fueras,
Por eso abro mis pupilas,
Desplegando
Mis azules armonías.
Abro mis sentidos
Y solo digo:
María, únicamente mía…
jueves, 20 de octubre de 2011
SE DE ETERNIDAD...
Se que es imposible
Ascender al cielo de mi confusión,
Lugar que miente azul
Pero es la más blanca oscuridad.
Se que lo que sucede no transcurre
Que no hay rostros
Ni mascaras
Ni hambre
Ni sed
Pero tampoco sus contrarios.
Se que es posible
Que ardieran las casas,
También las cosas,
Y nadie encuentre el lugar de este siniestro.
Nada,
ni cenizas tibias,
Recuerdo que me olvide
Tal vez solo sea mi reflejo
Aunque no me de por aludido
Estoy, si, ofendido
Como sino me hubieran invitado
A una fiesta a la que no deseaba asistir.
Tengo sospechas
De que nadie organizo un festejo,
Indago de manera estéril
En busca de mi persona
Entre gente ausente en los espejos.
Igualmente
Esta sensación de caos,
De ser indemne a la finitud,
Me produce cierta aversión,
Pero por otro lado
Siento que me despojo de mi mismo,
Que no seré yo quien vea pasar los siglos,
Solo me da pena aquel poema
Que no escribiré como hubiera deseado.
Alguien me pregunta
Sino me tortura mi estilo,
Sin saber que tenía uno,
Que no he de escribir una bella poesía,
Ni siquiera alguna estrofa
Insondable mi soledad,
Rendida a mis pies descalzos
Los poros impenetrables del aislamiento
Veo deambular mi alma
Con un bolígrafo en su extremo
Solicita en forma soberana
Terminar el bosquejo de mi esqueleto
Con la escasa tinta que aun queda
Mientras me desdibujo frente a mi ventana.
lunes, 17 de octubre de 2011
NUESTRO FLACO
No sabía
Porque había nacido aquí,
Porque estas calles terrenosas,
Porque tanto pasto y las desdentadas baldosas,
Porque jugar con los juegos de la imaginación.
No sabía,
Más en algún lugar
Seguramente lo presentía.
Un día escuchando
Me regalaron la palabra patria,
No lo sentí como esos términos ajenos
Pero me pareció que no estaba presente,
Que reclamaba rescatarla de algún sitio,
Y tome los juegos
O las armas que eran similares,
Me agazape a la espera del villano,
Descreí de los uniformes hasta los del portero,
Tuvimos una santa que era pagana,
Le decíamos evita capitana.
Y pensábamos en un regreso
De un lugar de cuentos,
Puerta de hierro
A este país, merecedor de ser soberano
Basta de muerte inútil,
Fusiles guerrilleros,
Sangre joven para que vuelva el general,
Y la tragedia se llevo lo mejor.
Rodábamos de calle en calle,
Hasta que entendimos que la historia la escriben
Los desgarbados,
Los que son feos por naturaleza,
Los que por dentro son tan locos
Que esa incordura los vuelven los más bellos,
Los que parecen amagar llamarse Néstor
Pero tiene tantos nombres y muchos más rostros
Que no hay nada que contenga esa soldadesca.
Y me pierdo sin saber porque nací
En medio de un maremoto de banderas azul y blancas,
En las postrimerías de un bicentenario,
Cuando en otro octubre
La muerte creía que había ganado,
Hoy viene a rendirnos pleitesía,
Porque uno de los nuestros,
El más desgarbado, el más sabio,
La perforo sin pedirle nada a cambio,
Y aquí la pingüinera,
Los que hemos velado amaneceres,
Los curtidos en batallas inolvidables,
Los que lloramos al recordarte
Flaco loco,
Presidente nuestro,
Padre eterno como las nieves de tus cordilleras,
Sabrás seguro
Que has pasado y te quedaste con todas nuestras primaveras.
Porque había nacido aquí,
Porque estas calles terrenosas,
Porque tanto pasto y las desdentadas baldosas,
Porque jugar con los juegos de la imaginación.
No sabía,
Más en algún lugar
Seguramente lo presentía.
Un día escuchando
Me regalaron la palabra patria,
No lo sentí como esos términos ajenos
Pero me pareció que no estaba presente,
Que reclamaba rescatarla de algún sitio,
Y tome los juegos
O las armas que eran similares,
Me agazape a la espera del villano,
Descreí de los uniformes hasta los del portero,
Tuvimos una santa que era pagana,
Le decíamos evita capitana.
Y pensábamos en un regreso
De un lugar de cuentos,
Puerta de hierro
A este país, merecedor de ser soberano
Basta de muerte inútil,
Fusiles guerrilleros,
Sangre joven para que vuelva el general,
Y la tragedia se llevo lo mejor.
Rodábamos de calle en calle,
Hasta que entendimos que la historia la escriben
Los desgarbados,
Los que son feos por naturaleza,
Los que por dentro son tan locos
Que esa incordura los vuelven los más bellos,
Los que parecen amagar llamarse Néstor
Pero tiene tantos nombres y muchos más rostros
Que no hay nada que contenga esa soldadesca.
Y me pierdo sin saber porque nací
En medio de un maremoto de banderas azul y blancas,
En las postrimerías de un bicentenario,
Cuando en otro octubre
La muerte creía que había ganado,
Hoy viene a rendirnos pleitesía,
Porque uno de los nuestros,
El más desgarbado, el más sabio,
La perforo sin pedirle nada a cambio,
Y aquí la pingüinera,
Los que hemos velado amaneceres,
Los curtidos en batallas inolvidables,
Los que lloramos al recordarte
Flaco loco,
Presidente nuestro,
Padre eterno como las nieves de tus cordilleras,
Sabrás seguro
Que has pasado y te quedaste con todas nuestras primaveras.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)







