jueves, 25 de febrero de 2021
NOCHE
miércoles, 24 de febrero de 2021
HA DE PASAR
No hay nadie en las calles
Un viento caliente arremete
Ahora
En mi cuarto
Abres las piernas, desnuda,
sin ningún pudor
voy quedándome sin ropas
mientras veo una incisión macabra
o celestial
me pides que me olvide del mundo
mientras todo se ha parado
detenido
algunas cosas
no tus arroyos que fluyen al menor contacto
ayer me dije que hoy no sería un día como otros
cuando dibujaste tu silueta en el espacio
cuando sembraste orgasmos en mis sabanas
me di cuenta que el presagio era cierto
cuantas veces he entrado a escuchar gemidos
por la puerta trasera de mi hogar
ahora
tendido exhausto en este sitio
que es mi sitio o nuestro
reconozco tu rostro
tu nombre
el mismo de otras veces
cuantifico las gotas de sudor
y se que he ganado vida
que aleje mis suicidios aun latentes
mi tanatos en permanente expectativa
y de pronto celestial
tus labios saborean la vela mayor
la mojan, la deleitan, la preparan
para otra conocida misión
entrar en tu vagina o en el reverso
dejando para otros el pudor.
Roberto Brindisi
miércoles, 20 de enero de 2021
LA MAÑANA
Luz de la mañana
embebida en los ronroneos cotidianos
la mirada
vuelta de la vigilia
miran asustados aun la realidad
que la sacude
despierto
sintiendo como una adhesión
la hoja y el aroma de su árbol a mi cuerpo
como retornar a la rama agitada arbitrariamente
silencio de hojas matutinas
sin voz para sollozar
la infamia de si inercia
silencio de tensión
erguida en la sien de tu vagina
la hoja se agrieta como tus tajos
desmesuradamente ante una mirada mía
el sueño lejano
resuelve su ardor por esta parte mía
rincón inhallable
tus ojos que se agrandan
confiados en el reconocimiento
de que cansado y frío
no asalte tus tetas y tu abrigo
tu concha y esa melodía
vuelve a gemir y dormiré toda la jornada
con las piernas abiertas
y vos chupando la rama encerada.
Roberto Brindisi
Relato
Silvia Deus me dijo se llamaba, Silvia Deus, de dios o de diosa, quería conocer a un hombre, aun macho, porque su esposo la había abandonado. Vivía en Av Libertador, en un piso, solitaria, pero me cito en la Biela, me hablo de su consumo de cocaína, de su adicción, de un esposo y unos hijos que se cansaron y la dejaron, niña rica, sola y abandonada, en ese piso de Libertador. Quería conocer a alguien que fuera comprensible con ella, "somos buena gente" era su consigna cuando entregaba todo en la cama, desnuda y sin inhibición, lo mas loco que se me ocurría ella lo cumplía, hasta que un día cansado de sexo anal, botellas de vino caro, skype con un criador de caballos del reino unido, me harte para no volver mas. Antes conocí a sus padres, ya ancianos en su departamento de Av corrientes y Rodriguez Peña. inmenso departamento, lugar donde cogimos en cuanto cuarto estaba desocupado, hasta que nos vio la madre y nos fuimos. ya habíamos agotado las experiencias limites, ascensores, supermercados, donde en minifalda y sin ropa interior se entregaba a dar lo que tenia, la terraza, la plaza en la noche, ya era suficiente. Hace poco te volví a encontrar a me encontraste por facebook y me propusiste que volviéramos a aquellas épocas, tuve la fantasía de que si, pero ya no tenia ganas y segundas partes nunca fueron buenas, asi que solo nos dijimos, somos buena gente opero esta vez no!
LUZ
Tinta
como único consuelo
y así sigo
así se sigue
las horas hacen ruido
los perros ladran
nunca se sabe
de donde viene el ruido
he leído a Proust
así continuo
voy a la deriva
con el temor a estrellarme
pongo la pluma en el papel
ahora es una sabana
sueño con la luz de mi ventana
con tus largas piernas de porcelana
con tu boca desangrando labios
sobre mi pene de algarabía
se que solo es una fracción de tiempo
y yo un tiempo que se fracciona
entre tus senos
erguidos
pezones lascivos que me dan lo que deseo
pero te vas
y en la espera agonizo
me hago poeta de la escasez
escribo los versos para leer
boca arriba
cuando entro por tu ano
y pides mas
ya no tengo mas versos por hoy
solo ayudarte con mi mano
Roberto Brindisi
miércoles, 19 de agosto de 2020
SOLEDAD ENREDADA
Un lugar ermitaño
Desesperado por los murmullos
Requiere de mi sombra
De mi soledad
De los ruidos de tus jadeos
Que hoy no están
Como tampoco mi deseo
La indecencia de mi placer
Recorriendo esos muslos suaves
Esos senos enardecidos
Gotas de besos convulsivos
O mares de labios en delirio
Ahora solo silencio
La inmovilidad del infinito
Regresara la noche
El espejo de imágenes adormecidas
Volverás cuando te espere
Junto a las ventanas del recuerdo
Susurra nuestra infancia
Con las heridas en presente
Sabiendo que nunca han de irse
Más podemos subsanarlas
Entre caricias y desvelos
Parte un pájaro de este invierno
Sueltas las hojas despedazadas
Veo tu rostro atrevido
Borracheras de mil hastíos
En las lenguas de esta madrugada
Siempre vuelves
Siempre volvemos
Somos inagotables el mismo rio.
Roberto Brindisi







