jueves, 3 de mayo de 2018

EXTENDER LA SOMBRA



En esas sombras nocturnas
florecerá una palabra gris,
intentará captar los pliegos de tu mirada
a la vuelta exacta de la antigua herrería
donde retumban golpes de una pluma
que busca forjar una intensa poesía,
alzan vuelos los pájaros desangrados,
las aves de sueños extremos,
la desilusión de una golondrina huérfana,
mientras tu silueta se adentra en mi cuarto
desvistiendo la soledad de mis baldosas
cae en el suelo las arrugas de una soledad temprana
veo extendida en la cama tus poros multiplicados
puede que escriba sobre tus curvas
o recorra el rio agrio de tus contorsiones
espasmos lentos en ardor
espasmos divisibles de ángeles turbios
en un tiempo de estaciones retardadas
inhalo para gritar mis silencios
para enumerar de nuevo las vocales
con un rotundo clamor sin tiempo
regresa de mi olvido las huellas de tu caricia
palmas de manos femenina que me excita
dedos que se entrecruzan con mis vacíos
labios que requieren la atención de mis incendios
el espejo refleja las contorciones duplicadas
en tanto el sonido de tus pisadas se escurren
son marejadas que ganan los pasillos
agua hecha de penumbra de jazmines turcos
no quedo ni un solo cristal que no se impregnara
de tu presencia contundentemente frágil
es tiempo de recoger los tramos de la vida
como unas líneas geométricas de contornos largos
cuando regreso de ninguna parte
me parece reconocer las situaciones nuestras
esa sonrisa disparada en el amanecer
o esos abrazos de terciopelo sueltos
cada cosa somos,
cada lapso nos construimos
en cada atardecer apagamos alguna angustia
más los encuentros son viajes inesperados
como un placebo cubierto de melancolía
impidiendo que las flores de este día se tornen mustias.
Roberto Brindisi

miércoles, 2 de mayo de 2018

CAMINO



Un largo silencio
precede la tormenta de un poema
la metáfora sigue la velocidad del tiempo
mientras el cielo es un juego infantil
detrás de los portales, la miseria,
la apatía de sentir la muerte ofendiendo el césped,
el atardecer no suele ser benigno
cuando de amores ha de tratar
solo te recibe una noche brumosa
que desprende los vestigios de alguna inocencia,
vienes a entregar tu cuerpo enteramente
sabes que no hay monstruos ni mitología
solo el vulgar deseo humano
el que desata tu ropa amontonada
en una esquina, el espejo refleja tus pezones,
en punta, ardientes, como un incendio en El Cairo
redondos, perfectos, para unas palmas ajetreadas
para unos labios llegando desde su infinita juventud
me recuerdas mi infancia despoblada de senos
vienes a traerme  aquella turgencia de la que nunca supe
a dejar constancia de unos tajos abiertos al placer
de unos besos robados en un vergel de sacristía
y unas manos que son hábiles en el manejo de mi hombría
no imploramos al llanto sino al goce
no haremos ídolos paganos por tanta desnudez
solo, si pudiera decirse, gemiremos una alborada
un desmonte de arroyos que se suicidan en el agua
debajo del penúltimo párrafo
en el que se estipulan los orgasmos repetidos
deseo sentir la temperatura de tus nalgas
y tus piernas perfectas entornas junto a mi
bajaré las tablas con nuevos mandamientos
crearé un mundo solitario e inhabitable
seré quien te esclavice a mi mueble horizontal
tantas veces caerá tu nombre
que mi amnesia no sabrá de intervalos
a lo lejos los chacales de esta estepa plana
y entre tus ojos una mirada perforada
unas palabras desganadas de tanta humildad
encontramos los andenes desordenados
en las vías de dos almas enamoradas.
Roberto Brindisi

sábado, 28 de abril de 2018

MÁS ALLA



Caen gotas finas
en este final de abril
mientras se cierran las ventanas
en una ciudad de fuegos antiguos
busco en mi inconsciente
palabras ignoradas en toda dimensión
abro la caparazón de las mismas
volcándolas despacio sobre el filo del papel
nacerá quizás un poema
la expresión postrera de mi silencio
una turbia espera de mi soledad
y entre esos vocablos se dibujan tus labios
amante de silencios nocturnos
de inviernos que traerán el frio de los cuadernos
unas manos que aprisionan mis sombras
unos dedos que se alargan hacia la luz
hacia el interior del vacío de mi infancia
cubre un dolor que cicatriza lentamente
solo el abandono puede ser compartido
reflejado en miles de espejos individuales
no hay peor perro que desgarre las noches
ni lobo más feroz que impida el olvido
lo se yo, largamente
lo sabes tú, desde lo inmemorial
desprotegidos detrás de nuestras pieles
nos aprestamos a cada instante por dar batalla
sin perder de vista que tu silueta es compañía
como una bandera roja de sangre espesa
como una guerrillera en tiempos de aislamiento
agrieto un surco para desplegar estos párrafos
te digo, han de matarnos una de estas noches
a pesar de creer en la infinitud del deseo
me dices que olvidemos lo que aún no ha llegado
que aprisione sobre mis labios rotos
unos besos que nacieron invictos
habrá que construir un suelo nuevo
si es que se nos impide el acceso al cielo
ahora desnuda paseas tus poros por mi penumbra
no renegar de la vida porque para esto hemos venido
digo en mi poesía que sigo siendo un bardo en celo.
Roberto Brindisi

sábado, 17 de marzo de 2018

EL AMANECER PUEDE COSTAR



Detrás de una sonrisa,
mentiras
junto a un mar de lagrimas
otro cumulo de falsedades,
cuesta sentarse a esperar la lluvia
quitar la maleza del autoengaño
cuesta porque nos convencemos de ser victima
ya no se mira de frente porque duele
pero los fantasmas no se disuelven
siguen errantes entre pesadillas
nadie viene a liberarlos
encadenados a esos sueños recurrentes
no mueren, se hacen fuertes
al abrir la mano se escapa una niñez partida
el dolor de muchos años de espera
mientras el viento se lleva el recuerdo
las palabras implorantes de afecto maternal
solo el sonido de golpes oscuros cotidianos
encadenan tu presente a lo que no dejas partir
lo que se renueva inconsciente en cada acto
en las palabras que nacen ensangrentadas
en la lluvia reseca de cada madrugada
no es de un país de antaño
es revivido en cada instante como actual
solo hay que animarse a mirar de frente
enfrentar los miedos a los monstruos imaginarios
solo y tanto, pero no hay forma de libertad
que no sea perder el temor a lo que no esta
abrir el abecedario para que nazcan poemas nuevos
se dé la inmensa cantidad de infancias sufridas
pero no sirven los refugios que dejan a la intemperie
ni la seguridad de las cadenas pretéritas
solo sirve vivir los minutos de estos días                                
suturando las heridas de la piel de un olvido
hoy es el único lapso de este laberinto
puede amanecer cuando desees que ocurra
para darte cuenta que nada puede haberse perdido.
Roberto Brindisi






martes, 27 de febrero de 2018

ES POSIBLE


Ahora recuerdo
esas pesadillas descoloridas
fruto de mañanas desangeladas
en la que me faltas
en la que no retengo tu sonrisa
en la que tus manos se evaporan
transformándote en un ave migratoria
mientras mi deseo de retener tus ojos
se desvanecen en la ceguera de mi despertar,
puedo oír tus palabras enmudecidas
que me hablan de infancias amputadas
el arado de la vida ha dejado huellas
el dolor es un arma cargada de fantasmas
nos hemos propuestos curar nuestras heridas
con las caricias de la escucha atenta
abrir las celdas a tanta inocencia mancillada
sabiendo de la inhospitalidad de este mundo
recreando un espacio único amoroso y pleno
en la frontera de nuestras falanges nuevas
resignificando cada besos que cae en nuestros labios,
no son los perros que devoraron el alma a la niñez
es el soplo vital de un tiempo a construir
miro los cristales de amañados amaneceres
entra el viento con un aura diferente
en el verdor de estas sabanas ligeras,
luminosidad de creer que el instante es infinito
nadie nos ha regalado el pasado
herencia cruel de disposiciones ajenas,
pero es posible construir momentos cálidos
primaveras de eternidad efímera
geometría de ilusiones inesperadas
destrabar el arcón de unas vigilias aparentes,
en este despertar en el semicírculo de tu entereza
creo entender que las partes nos pertenecen
el todo es una utopía a construir con trozos de vacíos
veo que vienes por unos puntos a la intemperie
por los senderos posibles de esta decisión
mientras escribo un poema que alguna vez supo ser mío.
Roberto Brindisi

jueves, 22 de febrero de 2018

DIVAGUES SOLITARIOS



No se me olvida
lo difícil de esconder la lagrima
de un llanto ajeno,
sé que es pariente de las mías
aunque hoy luzco una sonrisa
transitando por una ciudad en llamas
la angustia se resguarda bajo cada puente,
solo nacen mendrugos en la mañana                                                                                                                         
quizás los poetas nos nutrimos de opacidad
pero juro que mi mano empezó a escribir
versos que tendían hacia las luces del alba,
la soledad ya tiene entidad propia
no deja de marcarme arrugas en las sabanas
esconde mis espejos por objetos inútiles,
he perdido nombres en el atardecer
aquellos que evocan a las que se marcharon
sin retorno ni sendero por donde hacerlo,
solo el mutismo de otros apelativos
diluidos por el humo de un tiempo futuro
presiento un taconeo fantasmal en la distancia,
lo que era el cielo solo un enorme orificio azul
como un humo sostenido en mi retina
como una muralla de pájaros que emigran
aves alejandrinos de pereza extrema
reconozco que nadie se suicida en el pasado
hace falta creer solo un poco en lo reciente
aspirar una bocanada de aire en algún bodegón
volver a la noche por las calles de mi barrio
no marchitarse en el pantano de las horas
después del café o el vino ha de presentarse
con un contorno que evoca a la lujuria
o con una ausencia repleta de promesas
mi infancia no se ahoga por un instante
está latente con sus lastimaduras a cuestas
pero siempre hay un soplo animoso                                                     
las bibliotecas que albergan las formas
no descreen del valor de la esencia
por lo tanto imagino una vez mas
que en tu figura de hembra herida
volveré a recoger  los colores de tu presencia.
Roberto Brindisi




sábado, 10 de febrero de 2018

RECREAR



Una mirada
que ya no retengo,
que solo es abertura en este cielo
sin el ardor de una pupila,
ha pulverizado sus lagrimas
su asombro matinal,
cae suave convertida
de moho, en garua
en una ciudad extraña y hostil
con las paredes despeinadas
en tanto se oxidan mis dedos
ayer escribieron párrafos de una poesía
hoy amanecieron analfabetos
han perdido el objeto de sus caricias
el sustantivo de su deseo empecinado,
la soledad les dicta líneas y puntos
el vacío hace crecer la inmensidad de la nada
y tú no estás,
eres solo la sombra de la lujuria
quien se despidió de este cuarto en mi ausencia
en un atardecer de agobiante febrero,
he desordenado los laberintos de antaño
ninguna mitología sanará mis heridas
ni habrá sangre que corra como arroyo,
intento recordar el color de tu pelvis
mientras cuento las monedas de la miseria
el instante mal pagado de mi lisonja oral
es media tarde y me disuelvo entre las sombras
me he convertido en contorno
en silueta errante que busca su par
en este mundo de brumas y excesos
solo la falta de cordura me entrega una hembra
completamente incendiada de pasión
dispuesta a romper los limites formales
a ser un poema voluptuoso en sumisión
desembocando sus arroyos en mis sabanas
cuelga sus labios en lo profundo de mi dermis
puedo despertar en el centro de su canción
pero hoy no se me ocurre…
Roberto Brindisi