viernes, 4 de enero de 2019

HOY LAS HERIDAS



Hay olas blancas
en las noches negras
perdura el movimiento
en la quietud infinita de tu universo
y abajo, solo fantasmas asustados
de una realidad que parece inclemente,
de los sonidos de disparos suicidas
que resquebrajan duro los cimientos de una infancia
la bondad es una niña extraviada
en este bosque de pies descalzos
en estos tugurios de olores rancios
queda espacio para los estrechos geométricos
del sexo avariento
de la sensualidad expandida por el lecho
queda lugar para los gemidos blancos
me gusta aspirar el ardor de tus pezones
portal frágil a orgasmos intensos
sueñas en mis sueños que eres amante
una simple prostituta de entrecasa
ahora que en el reloj dan las doce del día anterior
 no atrasa como lo hace mi espejo de viento
ni mis sabanas de gotas de garuas subterráneas
solo es un alarido suave como el de un gorrión
como el despliegue de una bandada de plumas
te cuento que los tiranos están cavando fosas
tanta hambre y miseria agrietaron el pavimento
un niño se suma a millones con hambre
y las alamedas son como las de Santiago
hoy tienen adoquines de sufrimiento
pero debajo crecen flores rebeldes
como la rebeldía de tus trincheras
como la circunvalación de tu piel
mi mundo es un conjunto de miradas confundidas
como confusas son las letras de mis palabras
el orden de mis multiplicados versos
pero nada puede ocultar la revancha de las heridas.
Roberto Brindisi

lunes, 31 de diciembre de 2018

DESDE EL FONDO



Se rompió el silencio
en medio de una noche vieja
allí donde el amor huele a mandarinas
a infancias por vivir
a heridas que vendrán
a sonrisas que calmaran la angustia
ahí,
en ese mismo patio del cielo, los recuerdos
y una memoria inmensa que descansa
llueven olvidos en esta madrugada
empezará un nuevo año
a las traiciones ya las conocemos
la lealtad tiene siempre un valor en alza
este anochecer cuando cambie el almanaque
se cruzaran estrellas fugaces con rostros de padres
de amigos y compañeros
no hemos desertado de la vida
no, hasta el último suspiro
ingenuamente creemos que habrá más
convulsionaran vaginas rosadas
en un leche de tiempo sin estrías
recordará mi olvido tus nalgas firmes e incitantes
pero la vida se extiende más allá del rio
más allá de la geometría de los sueños
hasta en las imperfecciones voraces de las pesadillas
pero siempre sabremos, hermano, que valió la pena
aun en la derrota de una vieja parroquia
acodados en una mesa sucia
con tanto alcohol y tanta puta
con tanto dolor desde pequeños
que nos hicimos grandes pariendo engendros
cuando pudimos fuimos bondadosos
cuando pudimos hubo sexo y guerrilla
hubo trinchera entre las piernas femeninas
valio la pena y porque no gastaremos aun a cuenta.
Roberto Brindisi

miércoles, 5 de diciembre de 2018

SOMOS



Hay puentes que se funden
después de una tormenta añeja
manos que se entrelazan
con dedos creciendo en este cielo
puede Buenos Aires volar de nuevo
multiplicar la trinchera de los sueños
agobiarnos enredados en las sabanas
soltar las ventanas atadas a las paredes
con un piso de baldosas rotas
todo es posible pero es poco
hasta lo imposible es un arrullo entrecortado
es que tus senos se prodigaron en mi boca
manantiales de golondrinas de otoño
pajaros perdidos en la neblina de la alborada
humo deshecho detrás de un infierno letal
juramos por el infinito
amarnos entre trapos, tiempo y espacio
ya no quedan llamas ardientes
antiguos espejos capturan tus contorciones
muros que se deshacen con tus orgasmos
los helechos reviven con la premura de tu sudor
nos invade el agua de este territorio inmenso
aunque nada moje esta lujuria interna
los medanos de tu pelvis herida
reclaman ser resarcidos por una lengua inquieta
no puedo recuperar la memoria de este lapso
solo los barcos sumergidos de tus labios
los besos que desembarcaron en mi boca
siento que tu mirada hace escuela en mis pupilas
ya no hay silencios que resquebrajar
a lo sumo decir que renegué de la soledad
por un presente lleno de versos  sin rutinas.
Roberto Brindisi


SIEMPRE HAY UN DÍA NUEVO



Salir de la noche
del llanto quebrado en suspiros
dejar la puerta entreabierta
para otros nombres femeninos
reconocer que siempre lloverá sobre el olvido
que no hay memoria certera
ni espejos rotos de papel y vidrio
ahora puedo mirar otros ojos
sobre el agua turbia de un pasado esquivo
puedo con mis dioses a cuesta
crear un temporal de silencio
levantar el muro de mis pesadillas
volver a desear nuevamente
como el primer día de una infancia incipiente
con sus heridas expuestas
con sus suicidios en millones de latidos
ayer ya fue tarde para remontar mi delirio
anoche se abrió de par en par tu silueta nueva
tus ropas raídas cayendo sobre este suelo
el espejo antiguo de mi cuarto agradecido
esta reseco de imágenes de lujuria
de gemidos que son música angelical
en la plena soledad de este cuarto torcido
no habrá almohadas incomodas bajo tus nalgas
ni los ríos dejaran de fluir
por alguna represa de lengua vespertina
la vida puede resumirse en este orgasmo tuyo
o en los besos descontrolados de ardor
avernos de otra biblia no impresa
incendios de fuego quietos
en cada ángulo de tu entrepiernas
la geometría del deseo no ha de rendirse
solo ha de erguirse la suavidad de tus pezones
veo nuevos puertos donde encallar mi nave
ahora la playa es un desierto de gotas
de alaridos enmudecidos en la prisión sensual
mientras despegan en vuelo audaz solo dos aves.
Roberto Brindisi












SILVANA


Se muere la noche triste
de no ver tus pasos en mi camino
ni tu sonrisa que renace en el borde
de unos labios escarlatas vivos
la nostalgia se viste de amante
en la soledad de este cuarto mío
cuelgan tus ojos en otro sitio
tus besos ardientes en algún refugio herido
que delatora es la memoria
que no permite el olvido
o quizás no lo tolere esta esta pasión tan mía,
las aguas de tu lago aun humedecen mi almohada
no habrá lunares sin tu regreso
ni soles para envolver el vino
los anocheceres que fueron tormenta
hoy son solo un ansioso espacio vacío
quisiera no haberte sentido tanto
así y todo sigues viva adentro de mis entrañas
en las múltiples estrellas de este tiempo frio
veras los amaneceres en Catamarca o en otro lecho,
quisiera que todo hubiera sido un enorme error
pero no hay amnistía para mi desmesura en acción,
no muy lejos cantan grillos en la arena
parece que la hierba no crecerá en esta estación
solo los trenes que pasan a retiro
me devuelven el saludo de algún caminito antiguo
quedan remembranzas de un invierno compartido
tu empedrada calle casacuberta
llora la falta de una mirada caribeña
como mis dedos extrañan  la mancha
arriba del tajo bendecido
no quiero cerrar mis ojos florecidos en independencia
ahora marchitandose en la ciudad de furias esparcidas
para nacer a otro destino
hay que darle tregua a la inocencia
y puede que haya paz en este diciembre festivo
un ocho recordare los pinos
y esos años que han de venir alejados de los mios.
Roberto Brindisi


viernes, 23 de noviembre de 2018

EL SUEÑO Y LA ESPERA



He aprendido
a andar con mis contradicciones a cuesta
con mi intolerancia vacia,
con un dejo de humildad
siento el dolor del primer disparo
de la cuna hueca del abandono
de zurcir mi infancia en orfandad
de llegar a la adultez siendo un niño
creyendo que la luna es un sol tenue
en la oscuridad de tu mirada
no me han crecido alas como a los pájaros
sino espinas gruesas en otras alboradas
en las tabernas solo un vino agrio
y en los prostíbulos minotauros infantiles
he trazado unas líneas en el borde de mi lecho
alguna de ellas la representan
pero en esta penumbra resplandeciente
no llego a entender quién es quien
solo un pesebre de nombres femeninos
un espejo que llora la soledad de mi desidia
añorando las contorciones de unas hembras,
se aterra con mis desérticas sabanas
tiene hambre de gemidos nuevos
y en la impotencia de un sueño críptico
no puedo prometer geometrías ajenas,
confirmo que el universo es una perversidad
hecha de una infinitud de ausencias,
mas este cuarto tan malogrado
tiene el don de la eternidad estéril
será cuestión de abrir pronto los cerrojos
dejar entrar aquellos taconeos ciertos
ver la suave desnudez erguida
que juega a la rayuela con su lujuria
esta noche la luna será velozmente sensual
en la pradera de las dermis encendidas.
Roberto Brindisi


SOLO ESTA NOCHE



Voy a contarte
el último de mis silencios
el más resonante
el de la infinita espera
allí por donde asoman sombras infantiles
deseos perdidos en suspiros mudos
no quisiera interrumpir tu sueño
ese hecho de un color escarlata
vienes desde lejos trayendo largos cansancios
no somos culpables de este desencuentro
hoy dormimos en lechos separados
alguna vez jugamos juntos a hacernos el amor
a gemir con desparpajo
pero que lejano están esos momentos
hoy solo espero que regreses en alguna madrugada
rota la oscuridad del pesimismo
dispuestos a retomar corriente arriba
ese encuentro de labios hambrientos
esos besos que se dibujan con el tiempo
ver cómo crecen nuestros laberintos
debo decirte que Borges me dejo una página en blanco
un espejo añejo que alimenté con tu silueta
un tigre de bengala al que tu fiereza supero
no se ha extinguido
vive aún entre mis heridas no cicatrizadas
espera tu mano extranjera
la de tantas noches e incontables atardeceres
cuando en tu piel redacté mis manuscritos
obra analfabeta e incipiente
resquebrajada por mi intención de poeta
de amante,
de empecinado bebedor de versos
que siente el naufragio de este anochecer
lo que iba a contarte de mi silencio
para vos era un grito que acallaste
queda el sabor de amargo de la mentira
tu sombra es la que se muda
tu presencia es la más estruendosa ausencia.
Roberto Brindisi