martes, 5 de diciembre de 2017

COMIENZO MUJER


Me miras                                     
desde tus mejillas verdes
te pregunto de dónde has venido
he cavado una trinchera en mi vereda
solo unos pasos de antaño pueden atravesarla
y tus pies están bajo mis sabanas
despellejados si los caminos de mi cuarto están vedados
del pudor incandescente
miro la mañana que ya no existe
como no existe el sol, ni el cielo ni la tierra
solo un vacío de agua bendita
en el que nos deslizamos sordamente
tus parpados depuran una lluvia cristalina
trance inevitable entre la sequedad y el diluvio
mas Noé es solo una fantasía bíblica
en búsqueda del absoluto atravesados solo por silencios
vuelves a observarme con tu mirada desprejuiciada
descubro que lo último no es la suma de lo anterior
fragancia de unas hortensias desplegadas en el jardín
pecaremos de promiscuos extorsionadores del alcohol
hasta embriagarnos de olvidos merecidos
mecerás mi piel extendida a voluntad de tu lujuria
me entregas desnuda las frustraciones de tu sexo
te desvistes de las escamas que poblaron tu pubis
la extensión de esas piernas son extremos de este abanico
en tanto mis besos tórridos caen sobre tus poros
pienso en la inexactitud de mi memoria juvenil
en las heridas que pujan por abrirse derrotero
el atardecer  comienza a poblarse de adjetivos
las palabras fluyen incontenibles
pero ella no emite sonido sola el mutismo
debo ser yo con este manantial de verba incontrolable
pienso que la existencia no es más que la aritmética del instante
y vuelves a mirarme con los cuencos vacíos
con esas nubes rosadas a punto de caer
serás tinta desconsolada que busque extenderse
en mis sueños múltiples de jadeos invasores
seguramente eres el comienzo de un poema de mujer.
Roberto Brindisi


lunes, 4 de diciembre de 2017

AUSENCIA


no sabia
pero te recibí desnuda
de huesos erguidos
de cabellos enraizados
en un tiempo de olvido
de vulva carnívora
de gritos que venían del arcón del tiempo
y tu tan ausente
tan perdida en una niebla inhumana
vi que recostabas una piel desnuda
que ya no te pertenecía
en algún incendio de demencia se estancó
hasta recalar sin vida
en un camastro de incontables nombres
con la almohada cargada de rostros femeninos
y tu solo un fantasma
un reflejo del pasado inanimado
mujer descargada de horas
con tus senos partidos por pezones
en tanto yo me visto con mi soledad de siempre
con la agudeza de mi silencio añejo
solo el reflejo de mi espejo me cuenta que estas
en mi ventanal queda adherido un llanto
en estas noches mis oídos desaparecen
por la mañana mis ojos no registraran tu estada
con las primeras luces reniego de los fantasmas
creo que escuchare que dices que me pasa
me suceden los laberintos
la claridad que me enceguece
el ruido de mis puertas sin aceite
y te responderé que en la lujuria no observe
que antes de venir olvidaste ponerte tu esencia
y no te iras
porque solo se diluyen tu ausencia muerta.
Roberto Brindisi

domingo, 3 de diciembre de 2017

ELLA EN OTRO SUEÑO


Olvide las tardes frescas  
me saben a horas resecas
a la agonía de un enamorado
o la tristeza de las almas laceradas
atardeceres con pájaros segmentados
que pierden su vuelo gota a gota
como un aguacero de plumas agrietadas
que perforan el aire desmembrando el tiempo
quizás fue su partida huyendo de su sombra
un contorno estampado de ilusiones vagas
sabiendo que no podría recuperar los pasos recorridos
en este atardecer solo regresan las pesadillas eternas
instantes precoces de siluetas confundidas
en mi vigilia solo cabe la memoria del olvido
se ha rasgado mi recuerdo de una infancia absurda
las púas que atraparon colibríes perdieron sus crestas
difícil tarea la de ser dioses en un olimpo vacío
con la máxima potestad de ser humanos
no dominamos la angustia de este tiempo
ni las soledades que saben a sepultura
pero aún nos queda la potestad divina
de ser creadores de un futuro esperanzado
al menos en partículas de caricias afectivas
he descubierto que hay alguien de mi mismo signo
que palpita de regreso al círculo de nuestros astros
somos un código encriptado de interrogantes
envueltos de ojos sobrios y asombrados
surcados por la espuma geométrica del porvenir
quizás ella inspire mis anocheceres silenciosos
sé que el deseo es la manecilla de un reloj vital
un reguero de palabras silenciadas
de gemidos en un lecho de arrabales turbios
tarda el bardo en despertar de su inquietud
solo es un paraje de letras desperdigadas
tomo imaginariamente el contorno de quien espero
inundando de seducción estas fronteras derrumbadas
ella llega sin anunciarse con la máxima exactitud.
Roberto Brindisi



jueves, 30 de noviembre de 2017

UNA MUJER




Esa mujer
abrió los ojos aun perdidos
desplegó sus dedos hasta desgarrar las nubes
con algunas palabras reanimo flores mustias
y los espejos se rindieron a su rebeldía,
las astillas de sus huesos sensuales
buscaron reencontrar el fuego en otro incendio
allí donde no se posan los pájaros de la finitud
espacio vital que entierra el ultimo vacío,
en este ventanal sobresalen labios partidos
vientos huracanados de pasión extrema
las hojas de los arboles caen en su pubis
en tanto arroyuelos briosos sacuden el amanecer,
esa hembra es hija de la lluvia
garua de colores sobre mi superficie encabritada
no son mis sueños ni mis vigilias eternas
las que hacen que comparezca desvestida en esta noche
no es la desnudez de mi soledad infinita
ni las campanas agrias de mis angustias perpetuas
es su voluntad de emerger en este suelo 
desplegarse como una loba en celo sobre este cuarto
la que le da sentido a su existencia vibrante
en el desierto de mis poros no hay oasis
solo perlas de su transpiración lujuriosa,
beberán las bestias sagradas mi sangre adormecida
pedirán que crea que los dioses no son mentiras,
fabulaciones de insignificantes embusteros,
las palmas de mis manos solo sienten perturbación
han encontrado los vocablos de una poesía novedosa
esa mujer finalmente es una inmensa parte
majestuosamente arrepentida de olvidar la vida
buscando completarse en la voluptuosidad
de los antojos añejos perdidos en tantos laberintos
hubo que vencer muchas cobardías para este coraje actual
para esta decisión de resignificar las cosas más banales
es en esta alborada fundacional
donde se entrelazan el grito y el llanto
los susurros enmudecidos con las caricias desperdigadas 
es que el tiempo ha decido rendirse a ultima hora
nadie se pregunta ya, porque hemos de querernos tanto.
Roberto Brindisi

jueves, 16 de noviembre de 2017

HOY NO DURA ETERNAMENTE


Momento de abrir la ventana
correrle el velo a la oscuridad
darse cuenta que el día agoniza
dispararle sin temor a la tenebrosa noche
juntar los pulgares uno con otro
la angustia no menguara por si misma
ni han de florecer las risas entre tanta perversión
cuanto añoro el tiempo del vuelo de las aves
esos graznidos grises vertiginosos
hurracas que arrasaban con la altamar
 ya no quedan prados por dividirse
ni arena que oculten nuestros pies
todo parece una mala versión de un tango antiguo
cuanta pena se siembra a cada instante
cuantos ojos se resecan en el penúltimo olvido
pero no apruebes no recordar
no rendirse es la clave de esta batalla eterna
enterrare los apellidos de los infames
más allá de las fronteras de algún sitio aberrante
hoy un anciano tendió una mano bajo la tormenta
el aguacero derritió sus falanges de deseos
perdió sus palabras que mencionaban esta hora
las amapolas parecen querer nacer en otra infancia
sé que con pronunciar agua en torrente no me mojaré
pero la guardaré en la memoria porque me pertenece
porque fue nuestra hasta que borraron el oasis
habrá vientos demenciales que nos convenzan
sobre el derecho a imaginar la vida plenamente
una brisa blanquecina recordara las noches de lujuria
no habrá desaparecido el amor ni la pasión
solo un paréntesis de agonías de ruidos sordos
hasta que los dioses que nacen desde abajo
hagan que suene los truenos de los escarmientos
mientras tanto mis espejos guardan las formas
de mujeres enardecidas en alboradas pasadas
de gemidos adultos en cara  inocentes                                                                                                                     
hay tantos laberintos guardando nuestros sentimientos
Roberto Brindisi



miércoles, 8 de noviembre de 2017

TIEMPO DE POESIA


Llueves desganadamente
con la parsimonia de tus besos granates
te derramas escuálida
sobre la región húmeda de mis labios
pero llegará el fin de la garua
ya no serás liquido encendido
quedarán mi manos en los bordes
intentando aferrarse a tus astillas doloridas
todo un país se incinera en esta espera
un continente de sombras erráticas
sin las fronteras espartanas de la lujuria
eres gotas que se descuelgan
de un cielo desaparecido en el anochecer
aquí abajo en este cuarto
ha arrasado el incendio de lo olvidado
han cavado trincheras las soledades sollozantes
creen que ese sonido de pasos perdiéndose
no han de retornar en la alborada de una vida
razones no les falta
han visto crujir antiguos laberintos
con la carencia de un minotauro cegado
el vacío avanzo devorando los instantes efímeros
aquellos en que jugabas a ser vestal de mi jardín,
no hemos de rendir cuentas por lo omitido
saben los gorriones de este espacio
la inmensidad de las caricias abiertas
las que tocan las cuerdas más enmohecidas
hasta olvidarnos de los ángeles dormidos
en ese mismo sueño en que nos sumergimos
no existe geometría de la imperfección
ni la gramática de días inmortales
he capturado la vigilia de las entrañas del satán
serán los días venideros los que suenen a utopía
se escurren los arroyos de tu vulva
entre la densidad de mis mareas nuevas
vendrán tus sequedades oxidables
a despintarse en este lecho sin rutina
con los cristales rotos en el centro de la memoria
por donde fluye un poema olvidable
quizás de eso también va la vida.
Roberto Brindisi


lunes, 6 de noviembre de 2017

Y FUE UN DÍA


La tarde se rinde
emprende una lenta retirada
arrebató a tu rostro
de las soledades dormidas
de la huella de estaciones viejas
del sonido esclavo de campanadas lúgubres
finalmente se marcha despintando el horizonte
te he visto mirar el vacío con los olvidos a cuesta
alegrarte de los silbidos de objetos indefensos
es que la memoria juega a las escondidas
cuando entre palabras e interjecciones
la convocamos a volar con los pájaros ciegos,
este lecho fue prisionero de mil avernos
supo fatigarlo la piel porosa de tu lujuria
dermis recreada en múltiples nombres diferentes,
afuera llueven los fantasmas de la ciudad
intento ver por la ventana con los ojos baldíos
con una mirada que dejo de ser al doblar los años,
tuve que destruir mi mundo para crear uno nuevo
fue el tiempo en que me convertí en el creador
en el dios de dioses de mi inexplicable existencia
camine senderos cubiertos de eternidad
tropezando con porciones de tiempos subjetivos
esa infinitud de vida escrita en mi poesía oculta
habla de los que nunca dije y siempre insinué
he repudiado al verdugo que postergo mi infancia
he mirado fijamente en el interior de mi espejo
recupere porciones enteras de angustias pervertidas
he leído a Borges en sus ojos muertos como el mar
he soñado con la miseria de mis laberintos cotidianos
solo tus manos me recorren suavemente hasta el principio
unos besos se derrumban en el precipicio de mi boca
siento la humedad del aire oceánico en tus caderas
como un viejo lobo inhabitable reclamo mi porción de pelvis
no cerraremos esta noche nuestras heridas añejas
solo brindaremos en la taberna de mis sabanas ebrias
por las vocales intermitentes de tus gemidos violentos
en tanto esta noche cómplice lentamente se nos aleja.

Roberto Brindisi 

sábado, 28 de octubre de 2017

UN LUGAR , UN MOMENTO


Una puerta
a las cuatro de la tarde
un gorrión herido
en su grisácea existencia
unas alas levantadas desde el suelo
dices que de ángeles caídos
poco probable en esta ciudad abandonada
de fe, de amores y de expectativa
la plaza atestada de miradas
las palabras se mecen solitarias
han perdido la nave de un poema
en la arena unas pasiones novedosas
buscan quien las recoja depositándolas en mi almohada
como tu piel en cada mañana
como tus pupilas en cada anochecer
volviéndose serenas desde tanta oscuridad
se ha extraviado el olvido
en algunas de las esquinas de ignorancia
se ha perdido el último de los recuerdos
en estas veredas de pedregullos pardos
retornaron los lobos hambrientos de la noche
acechan los sueños de nuestra inocencia
se sobradamente que son espectros de mis pesadillas
no aullaran a la muerte solo son figuras
ni se inmutan los grillos que resuenan en este instante
solo la bruma, el abismo, la vigilia de un vacío
pueden sosegar los vientos de la demencia
creer que el cielo se agrieto por mis ausencias
o que el universo se expande en  mis sentidos
no se dirime allí el futuro de mis delirios
hay un lecho de sabanas nuevas que esperan
están los nombres novedosos de mujer
que las habitan con deliciosa premura
es que unos postigos antiguos
en las primeras horas de la alborada inalterable
no contendrán la furia de los amores plenos
solo serán un paréntesis pasajero
frente a las fruiciones en marchas inenarrables.
Roberto Brindisi  


NAVEGANDO


La noche se pierde
entre mi cuerpo mudo
una flor acecha los restos de luz
ruido de disputas apagadas
unas palabras huérfanas asoman
por el orificio de tus ojos verdes
la sangre ya no se precipita
la herida dejo de serlo en esta alborada
el movimiento deviene en quietud
aunque tus dedos desobedientes se desplazan
recorren cada poro de la cara de mi esperanza
sale el sol de esta mañana entre tus piernas prestas
agotadas del cansancio bueno
simulan caer en el abandono del deseo
la deliciosa urgencia de las gotas de tu rocío
incineran esta noche de fiebre tan apocada
me inundan las pasiones extranjeras en este cuarto
donde no se rinden los espejos antiguos
ni los reflejos prisioneros en los cristales astillados
el final de la noche se extiende entre risas de alcohol
o las lágrimas de recordar aquello prohibido
es que la memoria es un animal desobediente
no sabe guardar en su calabozo los olvidos necesarios
alguien entra en el silencio de mi muerte abandonada
mira el pergamino que me condona la infinitud
no habrá mañana ni ayer solo un presente extenso
afuera solo los barcos de los días navegan perdiéndose
en un océano de calendarios ardiendo en el atardecer                                                                                      
nuestra tarea es demoler cada rosa pulverizándola
hacer que las fragancias nazcan de nuestro sexo
cultivar las amapolas en la bonanza de nuestros poros
han de crecer las soledades en este campo lujurioso
desconocer el ávido destino de nuestras visiones
nuevamente las miradas sitúan la borrasca del destino
hagamos hoy lo que nadie nos ha pedido
sumergidos entre las letras melodiosas de una poesía
de nuestra niñez absurda y descreída crecimos
ahora en este sitio nos alcanza todo lo antes perdido.
Roberto Brindisi


miércoles, 18 de octubre de 2017

SOLO SON SUEÑOS


Agotaré mis sueños
después de habitar en mis vigilias
con una lluvia ennegrecida por los días
un cielo astillado de nubes peregrinas,
unos pájaros de efímera existencia
se quedarán estáticos en el pasado
si es que existe el arcón de lo pretérito
junto a los rosedales de vivencias extirpadas,
no retornara la niñez perfecta
esa que solo existe en la mentira del relato
en la creencia absurda que indulta lo siniestro
hoy es tiempo de liberar mendacidades
dejar volar en bandada la inexactitud del tiempo,
miro el bolsillo de mi pantalón bandido
donde se entremezclan las monedas de caricias
siento lo arrugado de un papel con algunos versos
me he vestido apresurado para no ir a nuestra cita
solo me queda un múltiplo de ignorancia
despierto en la desnudez de estos lapsos rojos
como la correntada que transportan las venas,
minutos de cansancio improductivo
que sabe que de no hallarte en la mitad del lecho
vaciara el amanecer con su mirada extraviada
en esta patria nueva de pueblo con impaciencias
verán la luz de la jornada las gaviotas de altamar
los miserables anclados en las tabernas cenagosas
por lo tanto no está de más subir al mangrullo de los años
mirar hacia el océano profundo de soledades
de historias demenciales en blanca remisión
solo verán la tinta las palabras mansas de los amores
de las horas inmensas que recorren mis cristales
solo los ojos de nuestra voluptuosidad anhelante
pintan los atardeceres como preludio de algo por venir
sombras borrosas que deambulan por mis sabanas
piden devorarse la tersura de tus poros irreverentes
solo puede quedar en palabras tus besos lujuriosos
aquellos incendios que arrasan con lo perdido
pretenderé despertar al bardo de este ahora indulgente.
Roberto Brindisi


sábado, 14 de octubre de 2017

CONSTRUIR MOMENTOS


Mi reloj
marca la cuarta mirada de tus ojos
las agujas se deshacen en el brillo de tus pupilas
solo hay miradas perdidas
pestañas de soledades encriptadas
no surgen recuerdos de esas pesadillas viejas
ni soplan nuevos vientos de incendios rotos
manos recorren los médanos de la dermis
los arboles de mis poros se empecinan duramente
entraras por el agujero de mis pensamientos
veré tus faldas desnudas sobre mis sabanas
surgirán palabras que describan tu emergencia
en tanto llueve en los candados del viento
vuelan como pájaros nuevos tus caricias viejas
ayer deje que partieran mis vigilias pretéritas
en tanto las veredas de baldosas desgastadas
van consumiendo tus pasos prometidos
podrán intentar astillar el inmenso vacío
pero no lograran derrotar el optimismo temprano
son los lobos hambrientos de mi nueva infancia
los que te desean humeante en esta almohada
en los esteros de mi cuarto de amante eterno
se desbordan los infiernos de los cuencos verdes
traes el testimonio de los cristales heridos en la inocencia
se han perdido en una embestida matinal
mezcla imperfecta de atardeceres efímeros
con la eternidad de las silencios blancos
no recuerdo haber partido hacia mi principio
ni haber llegado hasta tu presente nuevo
rememoro nuestro paso por las tabernas de lujuria
embebidas por tu erotismo alcoholizado
derrumbaste barricas de poros sacrificados
es hora de dejar que los arroyos se inunden
con la garua amputada de las promesas amorosas
habrá lugar para nuestros besos acalorados
colgare poemas rojos de los bordes de tus labios
escribiré con la pluma del destino los últimos versos
y me entregare a la increíble gesta de estar enamorado.

Roberto Brindisi

REHACER LOS LÍMITES


Una implosión en el silencio
abren sus alas los pájaros mudos
como en el principio de los tiempos
como en el final de la eternidad
así es en este lecho de golondrinas grises
de pétalos de jazmines reverdecientes
así, en el fondo de la entrepierna de tu albor
solo silencio roto
jadeo intenso
un maremoto de sensaciones invadidas
hordas de dioses fenecidos en el pasado
nuevas deidades que reclaman sus laureles
y yo aquí, tan ateo, tan sin ídolos
aferrado a la tersura de tus pezones
devotos conspirador de  tu vagina suave
de los arroyos abundantemente apasionados
me apego a los cristales de tu pubis enardecido
porque he de incendiar el sueño nuevo?
porque ahogare en lluvia mi vigilia atravesada?                                       
no, me resisto a adorar laberintos conocidos
prefiero perder el hilo de Ariadna
consumirme en los espejos embriagados
encender nuevamente la temprana alborada
mojar mis manos en  las heridas maduras
pensarte con las palabras de un poeta ciego
porque estoy resentido con los vocablos decadentes
no te merecen mujer de los mil nombres
no hay dignidad en tus llegadas mentirosas
mas nunca reclamaste ser creída correctamente
son tus alfabetos los de las prostitutas de siempre
tus caricias la repetición mecánica de los gestos
no buscas otra cosa que encontrarte en algún espejo
quisieras ser prisionera de este reflejo penitente
pero no salvaremos las almas ya que nada indemnizable
nos merecemos unos minutos de sinceridad
algún instante en que nos miremos en los ojos vacíos
nos digamos palabras melosamente amargas
pero no hay tiempo para tanta infinitud vacua
solo nos quedan los límites de la vanidad.

Roberto Brindisi

miércoles, 11 de octubre de 2017

ESTO PUEDE PASAR


Espejo roído
detrás una palabra deseada
he acostado el miedo lejano
suavemente dispara el viento
casona impenitente que te albergó
muros donde no hay nada
solo besos caídos en desgracia
estudie la geometría sobre tu vientre
te duelen los sustantivos ferrosos
como el vocablo del deseo sensual
mis ojos lujuriosos pulsando tu tiempo                                                                                           
acorte distancias hacia tus labios perdidos
no quise medir la luz de mi infinitud
ni la eternidad de tu desnudez aturdida
solo el despojo de tu piel entre mis dedos
esperando voces desde el límite de mi paciencia
allí no hay mucho del vacío de mi memoria
sabes que te espero en el borde de mi lujuria
me han dolido los cristales en los que me mire
no quedan restos de mi infancia intimidada
no se escuchan los sonidos mudos de vanidad
ni los aleteos de aquellos pajaros engreídos
que volaban hacia un destino de lluvias atrasadas
te quedare debiendo las alas que te prometió
no sé si eres tú la que se marcha este atardecer
o soy yo el que no vino a recostarse ebrio
he sido infiel a mis efigies del otoño
ni a las rememoraciones olvidadas
sueño con el regreso de tus tacos tardíos
o con tu descalzo caminar en mis baldosas
es difícil pensar en el amor cuando hay sequia                                                                       
carencia de oasis en este cuarto de alborada
líneas astilladas que marcan tu cintura brava
sacudimos la tierra con nuestros alaridos nocturnos
hemos desarrugado los días desapasionados
me prometo recrearte en otros nombres
se dé la turgencia de tus vocablos encendidos
son los dichos de unos hombres enamorados.

Roberto Brindisi

viernes, 6 de octubre de 2017

CONSTRUYENDO


La luna ausente
en un cielo desmemoriado
marca mi rostro reflejado en el arroyo
entre los arboles inseguros con hojas aceradas
en un tiempo pretérito de lluvias recogidas
entre los arbustos verdes de mi amnesia
veré a mi soledad repintada en su exterior,
no se consolida entre los muros de los recuerdos
la sed de mi contrición
se moja quedamente en un estanque
vacío de espejos de ilusiones vanas
repletos de opacidades que incendian mis pupilas,
no se creara el universo entre líneas de poesías
ni volverá tu superficie a nadar en mi dermis inquieta
solo la rememoración de tus besos alienantes
sé que el analfabetismo de caricias prontas
son el alimento de voracidades proscriptas
es tarde para recoger lo que nunca sembré
hay huecos en mi rememoración del afecto partido
me voy desencantando de las formas dormidas
entusiasmado con la geometría de la lentitud
la parsimonia gana batallas entre tus senos
no quiero sentirme invadido por una presencia muda
ni por fantasmas perteneciente a otras pesadillas,
la luna sigue arrebatada por otros astros
que no tienen  talantes ni nombres ni vocales
solo el propósito de no proporcionarnos el entorno
enamorándonos de nuestras sombras turbias
sometiendo el círculo de nuestra agonía
aprobando lo que de otra forma es un negro hastío,
quizás mi lucidez sea el preámbulo de un amor demente
me proyecto en esas golondrinas ermitañas
en los anocheceres con el sonido alegre de los grillos
miro atrás en tanto la eternidad me persigue
en el futuro una infinitud largamente insondable
este presente mío de crepúsculos anhelantes
la piel de tu silueta abre heridas en mi deseo lujurioso
es en este encuentro repetido y esperanzado
en el que sumamos una prepotencia desafiante.
Roberto Brindisi









martes, 3 de octubre de 2017

FRAGMENTOS


Retorno al silencio original
luego de una noche de sensaciones                                                       
de ordenar la carencia de mis razones
imaginando que el desconsuelo es pasado
regreso sobre mis pasos de adobe gris
me sumerjo en la intangibilidad del miedo
de ese temor ahuyentado por tu mirada suave
como las caricias que me prodigan tus pupilas
hay que atreverse a mirar cuando te faltan ojos                                                       
o ver con la mirada destruida en retroceso
sé que te debo las palabras que alejan a la muerte
esas que en mis poemas magros crean eternidad
he de construir con mi pluma de bardo hastiado
los versos que te prometí cuando ya no escuchabas
quizás los escriba en un papel amarillo de atardecer
o sobre las sabanas que ocupe otra mujer
nunca jure fidelidad más allá de mi amnesia conveniente
nunca pedí que apagaras el candil para entregarnos al averno
solo se  dio                                                                                                                                                  vino ese incendio de agua acalorada
viento feroz que impregno los bordes de tu silueta
la vida es algo que no merece definirse
porque su significa va mutando imperfectamente
recuerdo poco los años de mi niñez anciana
olvido mucho los momentos inmerecidos
hay noches de sueños con inviernos gélidos
como amaneceres en los que conviene celebrar
he subido reiteradamente hasta la turgencia de los senos
acariciado superficies estremecidas por mis labios
soy un alguien buscando que se aleja presto del abandono
mi inocencia es un complejo de falta de luces y de sombras
llegar hasta donde llegue sin haber partido nunca
una aventura que requirió el coraje de hundirse miles de veces
vale el intento de imaginar senderos que no existen
 creo que la angustia se atesora en las noches sin luna
o que uno se enamora cuando el universo se detiene
acaso crecen las magnolias en las estepas de Siberia
nunca descubrí si el rojo en mi almohada
eran de las orquídeas de tu regreso lujurioso
o quizás el aroma sutil de los malvones terracotas
me develan que alguna vez volverá un ave enamorada.

Roberto Brindisi 

domingo, 1 de octubre de 2017

LETRAS QUE SURGEN


Mis letras
no buscan ojos
ni narrar alegrías turbias
escribo desde mi orfandad herida
en la madrugada de mis tiempos
reviso mis bolsillos para encontrar
monedas de extranjeras validez
como la sonrisa que porto a medias
mas no me decidí a escribir burlonamente
me digo si en estas palabras no hay venas
que conduzcan savia de vida magullada
recuento mis heridas de pájaro en agonía
las alegrías de cada instante que sobrevivió
recuerdo el olor a mandarinas arrebatadas
regreso a este presente en el que me arrullas los pecados
los pesares de mis afortunadas decisiones
será que dios se olvidó su presencia en el burdel
o habrá muerto en los filos de la infinitud
quizás me alegre ver como caen las murallas de tus años
no olvido que fuimos amantes del buen vino
ni de recorrer con los parpados cada poro de la piel
desagotando mis ríos en tus acequias
tiempos en que podíamos creer que no hay final
que esos anocheceres eran eternos
tan completo nos sentíamos que hasta sepultamos la muerte
en el vergel de los ángeles caídos
debí guardar paciencia para estas lluvias
las inclemencias de las tormentas insoladas
nunca escudriñe el largo de tus alas
ni las bondades de los silencios mortecinos
no pregunte que tenían tus orgasmos perentorios
ya que las alboradas eran extremadamente laxas
hoy no encuentro tu imagen en este espejo
ni en los libros que tus manos ordenaron
solo queda el aroma a rosas con fragancia fría
reitero que me guardo el secreto de mis párrafos
como también el instante en el que me desesperan
son las letras hijos de mis angustias y mi melancolía
tire la llave del cofre rojo de mis secretos
en alguna alcantarilla de esperanzas nuevas
quizás las noches apaguen mis incendios
he de suponer que la primavera ha de llegar un dia.
Roberto Brindisi







sábado, 30 de septiembre de 2017

PASAN ESTAS NOCHES


Las noches
parte insuperable de mis recelos
lugar en el que se exponen las heridas
no tienen centro
ni sus límites son precisos
la oscuridad ha cercenado sus fronteras
solo el vacío sobrevive a tanta soledad
y esas noches
son materia de mis pesadillas arteras
eternas sobrevivientes a los conjuros de hechiceros
intento dominar su mundo angustiante
su desintegración en escarchadas horas
pero dejo al devenir este trabajo ingrato
solo conservo un puñado de recuerdos
memoria tenue de una silueta inmersa
de mujer dibujada por mis vocablos impuros
naciente entre los renglones de mi lujuria
fermentada por las gotas de lluvia de mi lengua
curvas que nacen de un pincel indecoroso
emergiendo de mi pluma con sabor a ebriedad
supongo que mi imaginación tangible
se desplegó entre mis dedos belicosos de batallas
sé que derrumbe un muro en la zona de tu pubis nuevo
sé que navegue con mi mirada entre tus arroyos
florecí en una vulva rozagante y apasionada
llanura donde hubo incendio que aliso tu piel
cruce los umbrales de tus momentos virginales
y escondí mi rostro en las columnas de tus piernas
hubo alguna vez unos besos mordidos por la sensualidad
pero me despertaron los ladridos de la amnesia
silenciosa eternidad de alboradas negras
me fui perdiendo en la hondonada de aquella infancia
que ya partida no se distingue a quien pertenecía
alguien perfora mi abandono quedamente
los ruidos de fantasmas prestados de otras vigilias
irrumpen en la planicie de mi desvencijada sabiduría
en los cristales de los miradores de la cordura
poco se conserva de mis amores antojadizos
solo unas porciones de cálidos silbidos
sabiendo claramente lo que es el borde de la locura.

Roberto Brindisi 

SUEÑOS


Sueño
apreciándome en una nada inmensa
incolora, como el agua de tus mejillas
huraña, como los besos a disgustos
narrándose con palabras enrevesadas
ahí te veo, incrédulo de tanta complejidad
no eres la misma que partió en mil calles
mujer que nació con multitud de nombres
tallada en incontables paraísos perdidos
la que incontenible en su desnudez primera
se derramó en mi superficie irregular
para regalar pájaros de primavera a esta soledad
la nada es un todo inconmensurable
infinito en sus límites derretidos
no hay miradas libres ni palabras mansas
despertar
única solución para no terminar en otra pesadilla
esas que escriben con la angustia del momento
con los dolores enfurecidos del anochecer
con el hambre del afecto huidizo en este encierro
veo desfilar el polvo de las rosas magulladas
plantadas en los jardines de un inmenso océano
con gotas y gotas de tierra infértil
algo puede calmarme en esta incipiente primavera
los pasos, aun en mi memoria, de una hembra lujuriosa
creo convencer al amor que puede retenerse
sin por eso abandonar la experiencia de la piel
de los demonios que la habitan desatados
agitando frenéticos noches de incendios bravos
se calcinara la almohada blanca como desperdicio
dejando liberados a los colibríes de mi vigilia extraña
habrá amaneceres sin hueco en sus aristas
las garuas de retinas claras en los primeros lapsos
ahí donde fenece los alaridos enmudecidos
donde recobro la importancia de conjugar los verbos
lugar en el que enamorarse es pintar la alborada
con la brocha de los clavos rojos de mi vivencia
con los muchos sorbos del rugido de tu aroma
será soñar tan solo con el regreso de tu esencia.
Roberto Brindisi


miércoles, 27 de septiembre de 2017

QUEDAN RECUERDOS


Detrás del olvido
no queda nada del recuerdo
solo las angustias blancas del insomnio
las pesadillas escarlatas del misterio,
esos ojos ya no tienen nombre
como burbujas de cielo ennegrecido,
en el eje mismo de mi memoria frágil
crecen los musgos de los días fértiles,
amaneceres
que ya no presencian nuestra ausencia,
algún ladrido de esos amores rengos
un muro que se desintegra con los besos
el incendio de las palabras desplumadas
solo el silencio acuno la sensualidad del miedo
la presencia del deseo expandiéndose
derribo gotas de pájaros circulares
inmensa alucinación las de los lapsos lujuriosos,
por mi ventana entraron los silbidos rotos
las voces de dialectos prehistóricos
hasta que unas manos de hembra novedosa
despertaron mis párrafos aventureros
me di a la tarea de construirte en mi poesía
de designarte con tus poros atrevidos
derramándote por el espacio de mi piel gastada,
vi que absorbía el anhelo mi espejo antiguo
voraz consumidor de imágenes lascivas
en su reflejo solo hay infinidad de parpados
un ejército infinito de pétalos destilados
nada escrito sobre mi delirio por la eternidad
amante extraño de esos instantes en agonía,
en el reloj de la estación de mi vigilia
se evaporaron las hojas de un vetusto calendario
hoy no florecerán los fuegos
ni crecerá la luna con su aurora eterna
ahora solo hay ecuaciones de incógnitas recientes
alguien corrige la mortalidad de los segundos
cuelgo mis labios en los besos de su boca
corren mis dedos agiles sobre sus senos
y en la turgencia de mi delirio soy fecundo
olvido que solo seré recuerdo

Roberto Brindisi

martes, 26 de septiembre de 2017

OLVIDAR


Olvide los días
las tediosas horas de desamor
la lluvia cayendo en el descuido
las manos encriptadas en mi piel
aquella sonrisa que nunca prodigaste
o las alas de un ángel perverso
difamando a dios en el banquillo de un bar,
olvide
las madrugadas despintadas
de tanto trajinar el insomnio gris
de resguardar las hojas de sexo en los cristales
mientras un bardo ebrio de párrafos
escribía los renglones de su epitafio
balbuceaba unos versos incompletos
destilados entre las amapolas ariscas,
no había noche ni se había creado el día
solo ese instante de eternidad perpetua
miserablemente acogedora en mis pesadillas
tan inenarrables cómo puede el círculo de la indiferencia
en medio de mi espejo empañado
la sombra de su añeja lujuria
un vapor celeste de almohadones
me conducen a rememorar aquellos vestigios
solo cenizas negras quedan de unos gemidos
placer de verla llegar desnuda de prejuicios
olvide los atardeceres de precipicios
de agujas teñidas de ortografía errónea
como las piernas delgadas de su misterio
el que atrajo mi voluntad hasta desaparecer
nunca comprendí el jeroglífico de ese amor
ni la geometría de unos tajos perfectos                                                                   
me escabullí entre las perlas de sus senos
mordí con furia esos labios de escorpión herido
olvide tristemente en mi penúltima omisión
que nunca es tarde cuando algo se ha perdido
siempre pueden venir otros olvidos.

Roberto Brindisi

lunes, 25 de septiembre de 2017

NO ERA EL TIEMPO


Crei que agosto
era el instante de mi nostalgia
donde nacía mi madre entre sorbos de vino,
creí, en mi ateísmo profano,
que entre unas líneas borrosas
emergería una silueta incompleta de mujer,
que en esa estación de tren clausurada
las horas se acumularían derramadas,
pero no era agosto ni había tiempo
solo la risa de unas magnolias frescas
que entre cristales verdes de bodegas
verían escaparse las puntas de mi infancia,
las mangas remendadas de mis heridas
ir hacia adelante aunque este el abismo
no es de sabios sino de incomprendidos
que de pararse les estallaría la luz en los oídos
cegarían su mirada de papel manchado
ya no existe ausencia de lamentos
ni una implosión de olvidos nuevos
solo está el sol oscuro, padre de las noches,
jugando en los médanos de un patio de madera
entre los bordes de unas caricias entristecidas
dejar abiertas las ventanas es una opción
no han de huir los remordimientos eternos
ni las alegrías de crayones coloridos
sé que algún día retornara el infinito
por el sendero de los besos partidos
donde la humedad cristalina de sus ojos
serán los puntos claros de un amanecer
el ruido estruendoso de las gotas de rocío
que bañan las orillas de mis vigilias sobrias,
ahora será la espada de viento la que sople
quizás no haya mañana en nuestro calendario
tal vez esta estepa de fuego en retirada
marque la frontera de mis sentidos lacerados
nunca nombre el averno porque soy su epicentro
una llamarada de pétalos de jazmines
o un poema en un momento equivocado.
Roberto Brindisi




martes, 19 de septiembre de 2017

APUNTES Y DESPUNTES


Miro mis manos arenosas                                                                                                                                                
parte de un tiempo perdido
cuando aún el viento no se había creado
mis bolsillos daban las cuatro de la tarde
en una esquina de aristas desafiladas
no creo que este sueño sea el que tuve ayer
aun repetido tantas veces no es el mismo,
hay un océano de gotas imperfectas
una lluvia de plumas terracotas
miro las líneas de esta prisa mañanera
nada urge más que la soledad resplandeciente
nada suena tan estridente como el silencio suyo
cruzo la acera de baldosas de mujeres intactas
reconozco el misterio sumergido en mis cristales
nada novedoso salvo su reiteración
el movimiento integro de mi cuerpo ofendido
de mi memoria oxidada de recuerdos
con una infancia partida en mil heridas
la reconstruye los poemas de mi pluma etérea
en mis pesadillas florecen las guirnaldas de metal
sus tañidos son mezquindades de otros lapsos
proyectado en la oscuridad de estas noches
donde ha crecido el rosedal de los olvidos,
en la mañana hay que inventar los ruidos
las palabras encubiertas en las miradas
ser artífices de una ciudad en retroceso
frente al desmesurado aspecto del aislamiento
aprender a capturar las nuevas inocencias
ser como los hombres diseñados con tizas blancas
que no desaparecen con la lluvia en sus murales
puede que se reinventen los anocheceres doblegados
que unos puños suaves alteran el mutismo de mi cuarto
no darse por vencido en los momentos irreparables
creer que dios existe en la furia de un otoño extendido
será que nadie muere en esta insubordinada eternidad
salvo las utopías hechas de certezas inmejorables.

Roberto Brindisi

domingo, 10 de septiembre de 2017

DESCONOCER LO APRENDIDO


Conocí
la silueta de una mujer  atravesada
por la furia de un viento blanco
entre sollozos de amores nocturnos
que se truncaron en los atardeceres
de un otoño que sabían a inmensidad
la conocí
en el reflejo blando de mi espejo
oculta en la multitud de crayones
que escribían el final de un orgasmo matinal
la ventana fría de mi cuarto lúgubre
no repetía el eco del mutismo femenino
solo dejaban escapar  olvidos de mi memoria
y aun así la seguí viendo en mi ceguera
de pájaro primaveral envejecido
entre las marañas de tu sexualidad desnuda
creí hablar con las muecas de mis palabras corvas
pero en el instante de su muerte primera
no hubo prisa en ocultar la lluvia de sus ojos
ni descafeinar su aroma de infinitud prístina
solo una hoja en blanco arrugada
marco un adiós que ya había acontecido
la desconocí esa misma alborada
cuando sus manos eran simples falanges desamoradas
ahora retorna en el vuelo de un colibrí
hará nido en el desierto de mi rostros
tendrá mil nombres diferentes para distinguirla
para hacer de su silencio un mundo habitable
transitando los espacios de su geografía
superando esos momentos que son abismos
reconoceré en otra hembra cada ayer sentido
sé que por los escalones subirán los segundos,
los minutos y las horas que no se han perdido
arrumbadas en los arcones de rojo antiguo
que el caos es imprescindible para un día nuevo
un momento en que retorne el afecto no dañado
el amor desde el desván de lo reconocido.
Roberto Brindisi


jueves, 7 de septiembre de 2017

EL RECUERDO


Ella fue mujer
desprendida de unas gotas de lluvia
era agua incendiada entre las sabanas
era la comprensión de los misterios
siendo una incógnita en alborada
me enseño a remontar los sueños
a colorear las peores pesadillas
a crearle alas a los pájaros nocturnos
se hizo continente en mis almohadas
me permitió incendiar sus senos turgentes
con unos labios robados a mi demencia
nos sometimos a transitar los avernos inverosímiles
saliendo sin la tierra ni el polvo de nuestra creación
pero una noche ya no fue posible avizorar el alba
se consumió su nombre en otros rostros
otras palabras denominaron las cosas
siendo los mismos vocablos que impregnan las cosas
recuerdo que en mis espejos ella fue carne reflejada
fue más aún porque quedaron sus miradas
aprecie denodadamente la carne, los poros y las hojas
crei que era guijarro asomándose de los tormentos
arroyo que indomable surco mis oscuros trapos
purgando el atardecer de los horrores
ahora ella solo es unas líneas en mi memoria
unos párrafos desprolijos en mi poesía
me consuelo con una hembra nueva
que talla prolijamente las mascarillas de mi afecto
me relata cómo se acaricia el viento del infinito
destroza la muralla de mi deserotización
en la torre de la iglesia un reloj se pone en movimiento
marca el mediodía en punto
no sonarán las campanas de la muerte
hoy he decidido que se retiren a otro sitio
en esta frontera sus habitantes han desaparecido
salvo mi vigilia acompañada en esta madrugada
en esta hembra no me olvido de aquella
imposible ejercicio imponerse a los recuerdos
salvo una amnesia momentánea
he tocado su dermis en este apareamiento
siendo el ardor su mentira más cruel y más bella.

Roberto Brindisi

DESPUÉS DE HABER VIVIDO


Crear el sol
nombrarlo detrás de tantas sombras
dejar que gire dentro de mis sueños
solo los dioses podrían hacerlo
hasta usurparle el fuego de escribir
de usar las palabras para no decir
para mencionar la muerte cuando callo
o estirar el infinito hasta mi esquina,
crear el único lugar de mi infancia corta
en algún potrero de océano verde
hacer las islas de mis ilusiones pretéritas
pintar en las paredes de mi cuarto
los contornos de tu silueta desnuda
despidiendo las pieles de tu geometría
quizás el llanto contenido
esa forma de garua intensa atormentada
encuentro entre mis negligencias voluptuosos
los tajos húmedos de tu virginidad
mis letras que componen párrafos desabridos
deberán recompensar la dulzura de tus dedos
o haber sido constituida como hembra primitiva
esto fue en un tiempo sin calendario
en esos otoños de inocencia mustia
te recuerdo en el sitio de una granja segoviana
sé que hemos sido socios de las noches infinitas
entre esos senos erguidos de poesías
pero enterramos las praderas de la esperanza
creíamos que los juramentos serian perjurios
borrábamos los años de angustias lacerantes
hoy en este suelo que desconozco
a pesar de haberlo transitado recurrentemente
sé que ya no se pulverizan ni los pétalos ni las rosas
que las gotas que derramábamos se han partido
son astillas que se clavan en el suelo de la existencia
puedo vaticinar que nada será como el olvido
nada ni aun el aroma del sexo entre las cosas.
Roberto Brindisi