martes, 18 de abril de 2017

EMPEZAR NUEVAMENTE


Voy en este día
por la ciudad infeliz de aguas turbias
sus murallas de nalgas firmes
el pico de las aves de mi memoria                                                                 
tan desafilado que hasta recuerda
un domingo de tiempos muertos
de sabanas opacas con tu silueta de fondo
con tus gemidos que le hablan a mi silencio
siento como se dispara tu sangre alerta
el vértice de tu desnudes en mis baldosas
no abriré el cofre de mis angustias rancias
solo me dispongo a besar a tus palabras rojas
tus señuelos con figura de pezones empinados
se han erguido las estrofas de mi poesía
afuera no hay distancia ni eternidad
solo minutos corroídos de relojes destrozados
que inmenso sueño el del despierto
el que padece insomnio en sus pesadillas
profundidad de arroyos desgranados
en millones de gotas destruidas en su camino
que ardera cuando mis labios dispongan de tu pelvis
lugar de astillas acogedoras para mi mutismo
no prometo recordarnos en el futuro                                                                                                         solo podre dejar volar a mis espejos
encerrar mis cárceles en las alas de los gorriones
que levantan el humo carcomido de mi deseo
tu rostro me suena a un nombre equivocado
en el confuso remolino de este espacio
donde negarnos a salir de lo impreciso
solo conduce a las palabras vacías de sentido
a pensar en las caricias escondidas
en los sentimientos cercenados en el  limite
virtud de soportar una ausencia desmedidas
abrir un inmenso hueco en el olvido
por donde intentar sanar ligeramente las heridas
entregar las esperanzas hecha pedazos
para enredarme en el suelo con tus piernas
creer que es un jardín de dermis tu espalda
la misma que recorrí en mi fantasía sensual
lugar de enormes variaciones
que me avisan acerca del furor de este averno
razones que se diluyen con el canto de jilgueros nuevos
tengo en mi interior la urgencia de tu rocío bravo
aparece una flor en el filo de mi vigilia
que me dice que la muralla tiene escondites
donde se ocultan los besos que me prometiste
ahora, tendido en este naufragio
de labios humedecidos en el contacto
vuelvo a callar tu nombre
esperando una ceremonia ríspida como tu lengua
y tu presencia avasallante como presagio
es una manera de empezar nuevamente…
RobertoBrindisi                                                                                                                                                                                                       u


miércoles, 12 de abril de 2017

EN EL CENTRO DEL RECUERDO


El polvo de una rosa
en el centro exacto de la memoria
un nombre impronunciable 
en la mudez de mi boca seca
mi inconsciente como forma de olvido
construcción de monstruos enterrados
de caricias abortadas en amaneceres tardíos
los alambres de unas palabras presas
dejan percibir las formas de gorriones tempranos
fulminados en el acto de tu mirada perdida
asi y todo cuesta mucho despertar
hacerse a la vaga idea de andar en soledad
supongo que en la jaula loca de los días te perdí
como derroché alcohol en mis zapatos
antes de desvestir la tarde de verano
restar las manos suaves de tus formas
encallecer mi piel por el paso de la muerte
dejar abierta mi ventana a que nada entrara
después de amurallar la esperanza en algún anochecer
no lo se
quiero pensarte en algún rostro afable e imposible
solo conservo el rojo incendio de tu cabello
entre las sabanas de una sexualidad en emergencia
mire hacia mis heridas tempranas diciéndome no hay mas
los médanos de este mundo no sentirán mis pies
el agua aun me consuela secándose
de nada vale reprocharse lo que deje escurrirse
ni las vocales de tu figura imponente
ni las líneas inexistentes de tu partida
solo me queda el murmullo de mi espejo en decadencia
allí seguimos estando los dos entrecruzados
jadeando en las delicias de algunas alboradas
pero no tengo la llave del cristal para recordarte
solo el aroma que se desprende de mi mueble
las gotas de sudor de tu sexo arrebatado
los gemidos que retumban en el suelo de mi habitación
vale la vida esos segundos que parecen infinitos
cuesta la angustia tanto lecho enamorado
así transcurre mi última vigilia
a lo lejos el repiqueteo del campanario llamándome…
Roberto Brindisi

jueves, 30 de marzo de 2017

CREA UN AMANECER IMPERFECTO


Se desmigaja la noche
en la humedad de sus minutos
hay apuro en el torrente de tu piel
afuera nada escapa al descontrol
al caos ilógico de las miradas encendidas
pueden enredarse el viento con la calma
el  sofocante rubor de una lagrima incinerada
sucede tantas veces como vértices en este redondel,
recuerdo mi niñez en orfandad
la mano fantasma de mi abuela eterna
no se parten voluntades con ladridos solitarios
si el desasosiego crece es en el pantano de la angustia
no hay ansiedades mezquinas en los zaguanes,
puedo contener el mundo mirándote dormir
penetrar lentamente en tus sueños enormes
abrir una ventana en la vigilia clara de la mañana
lo que nunca conseguí fue desentrañar algunas despedidas
cosa vedada a los dioses ciegos de mi mitología
en qué parte los pájaros perdieron su aroma
la fragancia de sus alas sabe a otoño de otros suelos
el miedo luminoso corre a la otra orilla
donde las luciérnagas se alimentan de carencias
los grillos de besos que se escapan de este lecho
las veredas que antaño andaban por afuera
hacen un surco de tacones en el interior de mi dormitorio
y yo me veo flotando en el silencio de intemperie
puede que incendie la edad de la inocencia
que santifique las décadas de culpabilidad
habrá algún altar en los médanos de tus manos
que calme el dolor herido de un amante equivocado
o serás la sacerdotisa de mis abecedarios quebrados
abriendo el arcón incompleto de tu lujuria vaga
sé que traes un silbido largo de suicidios callejeros
no alimentes mucho más la boca de mi abismo
entrégame ese último poro en despliegue
créame nuevamente en tu cielo de aguaceros
finalmente será el inicio…
Roberto Brindisi


martes, 28 de marzo de 2017

ALGUNOS AMANECERES...


He dejado de morir un poco
me he dado la posibilidad de recorrer
está limitada infinitud
desangrarme intentando comprender
como se descifran las lágrimas de tus ojos
nada más difícil que un alfabeto acuoso
nada tan complicado como observar
deshacerse los colores de una mirada temprana
tramos de tu vista me conquistan
en tanto desconfió de las sonrisas apagadas
afuera dicen que el hambre acecha
pero lo famélico de mi interior me desconsuela
he construido la caparazón con signos nocturnos
hay tardes que llueve copiosamente en mis vigilias
intento dibujar las ramas de unas flores secas
más me acuerdo de tus labios desgarrados
tropiezo con mis manos que te aferran
como si ya no quedara nada más en el universo
sé cuánto fuego desprenden los silencios
o el agua a punto de agotarse
cuando se sumerge en los poros de tu piel
o en la superficie de mi sequedad
elementos que conforman mi lengua
ríos que desbordan tus locuras de mujer
afuera sigue la lluvia de pétalos de nubes
los astros se deprimen en la inmensidad de la nada
y sin embargo una caricia tuya puede crear una galaxia
a veces basta hablarse con los dedos ensortijados
alguna vez las musas dejarán de sentir culpas ajenas
hay momentos en que al verte siento que me veo
como en otros me pierdo en mi interior ensombrecido
pareciera que hay sosiego en mitad de mis pesadillas
solo es un instante de engaño en medio de tanta mentira
pero cada día que apareces alegrando los días de mi espejo
tanto como a la tela de mis sabanas desgastadas
empiezo a entender un ápice el sentido de tanta sinrazón
hay que restañar la abertura de mis heridas viejas
hay que olvidar que en el desfile de tantas alboradas
conservo restos de esa máquina llamada corazón.

Roberto Brindisi

martes, 21 de marzo de 2017

PUEDE HABER VIDA


El miedo ha llegado
con sus miles de rostros
con la mirada gélida
es un tropel de malas sensaciones
de hielo clavándose en la sangre
lo he visto tantas veces
que ya le reconozco las raíces
la punta de sus clavos de alambre
dan la impresión de tremenda fortaleza
sin embargo al miedo se lo vence
se lo mira fijamente a la mascara
a ese simulacro de muralla endurecida
cruel hasta el hartazgo de su última tripa
los ojos míos te dicen no temo tu deformidad
no me atraviesan tus lanzas ni tus dados fantasiosos
eres la muerte que muere en soledad
que se despinta sin que nadie la acompañe
te expulse mil veces de mis sueños
y tantas otras de múltiples pesadillas
como a un espejo carente de cristal
puedo ver mi cara demoliendo la pared
los muros que no quieren dejar crecer palomas
el abandono al que te sometió el tiempo viejo
tus arroyos están resecos de humedades
y en mi vaso completándose múltiples gorriones
no somos el arrojo desenfrenado de otras latitudes
solo que hemos aprendido a lidiar con este monstruo
de cartón carcomido por la sonrisas de quienes se atrevieron
ya no hay lugar para morir antes de que amanezca
podemos esperar el amor con este paso informe
con la suavidad nacida en la superficie de un mar incipiente
ahora sé que poblaremos nuestros cuerpos de vida
con anocheceres de lenguas encendidas
las palabras pueden suscribir un nuevo pacto
bailaran desnudas y ebrias las vestales de este templo impertinente
ya nadie extrañara aquellas sórdidas heridas
ni nos esconderemos en las llamas de mil descuidos
ahora tendidos sobre astros derrotados en la oscuridad
firmaremos recomenzar sabedores de lo que no se olvida.
Roberto Brindisi




lunes, 20 de marzo de 2017

INAUGURAL


Sobre el filo
de la primera noche
la del polvo volcánico
cuando la mano construyó el mar
las olas eran gaviotas empantanadas
te reconocí soñando vaguedades
salías manchada de fuego de mis pesadillas
pero fueron esos ojos de mirada embriagada
los que me dijeron tu nombre olvidado por la tierra
devorado por los animales salvajes del silencio
astillas infinitas de osamenta de mujer en celo
con cabellos ensortijados entre las sabanas de mi lecho
con la desnudez satánica que hechizo  mis anocheceres
consumiéndose con sus labios prontos las alboradas
el mundo fue un escombro en la escoria universal
nadie quiso ser dios ni satanás con todos sus dominios
el bien y el mal eran la misma cosa
en el templo de arena se ofrendaron los rencores
rito postrero de ese día inaugural
virgen aun de guerras y de amnistías que le sucedieron
hubo que amasar tantas esquirlas de rosas y de carne
postergar tanto deseo lujurioso por venir
hasta que las orquídeas entraron en rebelión una mañana
cuando la fragancia fue puesta en cuarentena
bajaron golondrinas de veranos pretéritos
escarbaron con sus picos los dolores perdidos
descubrieron los tallos de muchos olvidos huérfanos
por donde la memoria suele hacer piruetas y malabares
ahora el viento puso orden en la lateralidad del desorden
en la convulsionada ciudadela de mortales desprotegidos
saber que el cielo no es un techo azul impiadoso
sino el plano de un cosmos en permanente cambio
por donde se proyectan siluetas efímeras en esta eternidad
en ese entrecruzar las manos carentes de esperanzas
dibujando con el trazo de la mirada la ternura fina
que puede explotar en instantes de cansancios lánguidos
se eriza la superficie con la brisa de unos senos plenos
y la inocencia bautizada en esta tarde que termina.
Roberto Brindisi


viernes, 17 de marzo de 2017

POESÍA SIMPLE


Una poesía recostada
en la cama de las santas lujurias
inacabada
esperando su lugar en un punto del universo
nunca sabrá si dice verdades
esta ciega de vocabulario
muda con la lengua desgastada
con las palabras que se fueron con el bardo
a dormir pesadillas ajenas
ella se contorsiona intentando nadar en la corriente
pero los arroyos de dedos pasan lejos
solo la resequedad de un piso de cemento
donde se esparcen los restos de la vestimenta de mujer
a la misma que cantaron ignorando porque
está allí prisionera de su incompletud
miran sin ojos la luz renegrida de las paredes
es verano mas no pueden desvestirse más
ruegan que el bardo se disponga a dejar el alcohol
las putas nuevas de este sitio inaugural
que recuerde que tiene una tarea
mas el apuro del poeta no es el de ese cuerpo de letras
él se muere en cada amanecer de luces pelirrojas
a la vera de algún asfalto desprolijo
solo en su inmensa eternidad de vocablos
toma el cincel con el que labra los minutos
el correr del mar cerca de las nubes de algún cielo
crea ángeles que reverencian su sordera
fatigados luego de jugar en su imaginación
fueron arrancados del abismo de una soledad tormentosa
el poeta piensa con la cabeza prestada
son tantos los que escucho y hablaron
que construye una argamasa de letras en estrofas
intenta pulverizar las rosas sus pétalos
apoderarse de alguna boca sabia
podrá pensar que el mundo no existe
que solo son acumulaciones de sustantivos
que el tiempo es un invento por ganarle a la agonía de la vida
todo está permitido hasta negar haber nacido
hoy no será complejo, simplificara en la medida de lo imposible
ha de terminar la poesía para comprenderse en la última partida.
Roberto Brindisi


jueves, 16 de marzo de 2017

NOCHE CALMA


Está noche gris
los pájaros se han vuelto jaulas
no reconocen sus picos de alambre
ni sus alas de barrotes
son como lobos entre los médanos
con la boca zurcida de arena fina
no entienden de donde viene el viento
ni la brisa volcánica de sus aullidos
saben que el aire se mezcla con la muerte
con un tiempo decimal de angosto paso
creen ver en la luna en cuarto creciente
la afirmación que el mundo ha terminado
pero desde las hojas secas de los arboles
cae una gota de savia helada
no son nuevos los colores de este carrusel en desahucio
detrás de las empalizadas de lluvia fina
garua suave de algún ciclón en erupción
aparece tu figura que imagino desnuda de prejuicios
si en tantos amaneceres nos amamos
cuando la alborada se negaba a parir las luces
recuerda que aferrabas mi mano alterada
pretendiendo espantar los miedos con sus grilletes
sobrevolando las incógnitas de los olvidos viejos
creo que perforo mi pretérita existencia
ese festival de corsarios en mis armarios
creo saber dónde enterré la osamenta de los nombres
hechos con las burbujas encallecidas de mujeres nuevas
penetramos las catástrofes de no saber amarnos
de no amarrar tu boca en mis labios rotos
la dureza de mi mirada choco contra la indiferencia de la tuya
he pensado en suicidar a espejo oxidado
devolverlo a los trastos inservibles aunque guarde reflejos
aun me considero un optimista del desanimo
alguien que rescata las balas que hieren la piel gastada
creo que podemos ofrecerle al mundo
unos instantes de alegría y celebración
antes que el final termine hasta con lo eterno
un minuto previo a la desaparición de los dioses ebrios
podemos engendrar lujuria descontrolada
 a modo de despedida infinitamente extraña
jugaremos a amarnos en las ventanas del atardecer
como producto de palabras enamoradas.
Roberto Brindisi



SOBRELLEVANDO


En mis sueños
solo agua tormentosa
caen acumulándose imágenes
de pasadas lluvias en vigilias ajenas
se fugaron las palabras
me cansa esperar una llegada
hasta que siento tu caída en mi interior
ahora me he transformado en un adentro ilusionado
 desalojo las visiones mordidas por animales desconsolados
los vocablos caen sin humedecer mi piel
escribo en tus ojos las formas de los míos
rara manera de mirarte en el atardecer
nado en la margen de mis silencios
hasta aferrarme a un nombre que me configure
afuera sucede ahora la indeseada pesadilla
me niego a desprenderme de esta quimera
aun desarropada
con el viento que la mece en el filo del abismo
hay anocheceres que invitan a estar acompañados
como amaneceres que pueden parir otro país
no quiero que las fronteras sean las del hambre y la desesperanza
solo ríos con algunas sonrisas flotando
como hasta hace poco tiempo
donde levantarse no era morir en cada intento
sé que nos debemos una estrategia para no entregarnos
para no vivir una cobardía manca
alcanzo a tomar unas manos de mujer que se elevan
quieren volar como los gorriones grises
capturar el penúltimo tren de una estación antigua
antaño mis ojos asilados en los trozos de tu forma de hembra
habra que abrir de par en par la jaula de la soledad
dejar que se marche a sitios desterrados
caminar como un fantasma por tu sangre ardiente
me deslizo por tus venas como un navegante inexperto
busco el puerto en este desierto hostil
mientras pongo las consonantes en esta poesía
que me sabe a párrafos de un poema urgente.
Roberto Brindisi



lunes, 13 de marzo de 2017

QUERER CREER


No hay días
si el tiempo ha muerto
ni minutos u horas
en esta eternidad desangelada
las aves picotean sus alas
luego de devorarse el vuelo,
las alas grisáceas de mi ceguera
hacen nidos en el centro de los miedos
pierdo la soledad en este infierno
en las llamas descompuestas de humareda
en el silencio de este espacio construido
por millones de miradas indiscretas
por palabras que me hablan de tu ausencia
o por el silencio que carcome la cara y las manos
de ese pasado que quedo a la vuelta de la esquina
en el paisaje de una ciudad desolada de afecto
la misma que se devoro mis amores con nombre de mujer
tremendo huracán de sentimientos
que se engullo el océano de indiferencia postergada
horrible sensación de angustia postreras
que puede reparar tu ropa esparcida por mi suelo
tus caricias desembocada en mi piel
el susurro de tus vocablos en mi oído esclavo
quizás escuche el taconeo de tu llegada
los pasos sensuales en mis baldosas encontradas
ese conjunto de elementos abren mi presente
como si un libro de hojas quemadas por poesías
labrarán el acta de un destino posible
de un futuro que estaba prisionero en el pasado
hay hojas que se mecen en muchas sequedades
como humedades que manchan otros mares
hay vida aun en la agonía de varios anocheceres
puedo arroparme con la violencia de tus desnudo
como amarte con la indiferencia de mi finitud
en este campo de besos intercambiados
puedo llenar nuestras bocas de promesas mudas
enseñarte a vivir en los muros de mi laberinto
perder los hilos delgados de nuestra libertad
si recompongo parte de mi desmoronada compasión
en las ásperas alboradas de mi recinto.
Roberto Brindisi  


viernes, 24 de febrero de 2017

PUEDE SER LA VIDA


Hay oscuridades
nunca profanadas por la luz
hay pájaros que surcan los aires
que aún no han aprendido a volar
como tampoco lo hacen mis aversiones
ni el ostracismo de tu penitencia
ni esa cárcel de barrotes de aire
en el borde mismo de tu lecho
prisión que consumí durante tiempo
del  que no reniego
porque me castigaste con tus atenciones
con la liviandad de un sexo mudable
infidelidad de la eternidad partida
de las astillas de lapsos de amor ardiente
como una hoguera inextinguible
mudo tu cuerpo desnudo de verdades
en esta paradera verde de mosaicos
de suelo duro como una pesadilla
vienen atardeceres nuevos a sacrificarse
a dejarse herir de muerte por la noche
como herida y sangrante quedo mi memoria
que se construye y fragmenta en espacios diferentes
nada hay que pueda asustarte
ni mis laberintos ciegos de borgeanas lecturas
ni los aullidos apagados de nuestra lujuria en plenilunio
tampoco  el silencio disparador de temores
ni el bullicio que confunde todo
sabes muy bien que estas atada a mi palabra
que eres la creación de mi poesía
trunca en el orgasmo matinal de tu delgadez hambrienta
de la cobardía de unos lobos en celo
tienes mi perdón y mis disculpas
puedes regresar a desvestirte de poros voluptuosos
o a cargar este cuarto de gemidos
en algún instante creo que hasta imploro
que dejes caer tus manos sobre mi extremidad primera
buscaré en este último diccionario
el de la vida con sus noches frías
si me amaste en la antesala de una primavera.
Roberto Brindisi




martes, 21 de febrero de 2017

JUEGO DE VIDA


Fatigado
me di permiso de no verme
quizás cansado por mi ausencia
de sitios en que la razón impera
recorrí el espacio de mi memoria
hasta quedar exhausto
no quise herir a la poesía
ni dejar que se secara en el olvido
pero preferí, equivocadamente quizás,
dedicarme a restañar alguna de mis heridas
esas que no suelen verse a primera mirada
que solo con los ojos abiertos en el alma
puede alguno llegar a contemplar
mezclando lágrimas y retozos
está permitido doblegar la rodilla mil veces
lo que está prohibido es no incorporase
aun cuando los escombros del remordimiento
canten sus canciones predilectas
no puedo dejar que ganen mi pelea,
me convenzo de que estoy de pie
cansado por las voces de los grillos nocturnos
ahora llegara la noche más oscura
pero amanecerá sobre mi superficie radical
por mi ventana terracota entrará el día
sé que mi espejo rezongará
que las sabanas de mi lecho reclaman hembra
ya les explique mil veces que llegará
que solo espera que la vida nos encuentre
viene con el espíritu desnudo de ropa interior
con las carnes firmes en toque de guerra
ama los besos de las madrugadas en embriaguez
la firmeza de mi pluma de bardo eterno
quiere consumir y confundirse con la tinta
esa roja como sangre con la que escribo mis estrofas
ahora a punto de visitarme a mí mismo
en ese estado en el que parezco penitente
es que su mano toma mis falanges despiertas
ante el reflejo creo ver solo uno
he comenzado mi penúltimo poema urgente.

Roberto Brindisi

BUSQUEDA SIN SENTIDO


Solo sombra
un poco quizás de historia
de mañanas abiertas al pasado
de cielos construidos con palabras
borrascas en las manos del que huye
capturó la nada sin estímulo,
mi osamenta erige castillos viejos
con los mismos huesos devorados por las grullas
otros amaneceres turbios
otros días apagados en el humo
atrás quedo el incendio
arrasando el campo de la certeza
inexacta ubicación de hombres
un universo de polvo de mujeres
unas muñecas que dan la hora atrasada
en tanto el mundo no se inmuta
sé que corres exasperada
es que la canción no te pertenece
no es más que aire de palabras desinfladas
de vocablos añejos
en boca de ancianos promiscuos
sé que la razón de tu existencia se juega en las vocales
pero no hay dueño único del lenguaje
no he de pedirte que regreses
nunca lo hare
porque enterré en el silencio los adjetivos
ahora queda ver partir el sol
esta noche podrá ser de luna plena
algún zaguán regará tus flores mustias
hemos hablado sin que prestaras atención
la locura no es más que el comienzo del olvido
la sinrazón es la lengua en que se transforma la soledad
un espacio lleno de pecados sin estrenar
puedes asomarte a la ventana del abismo
nadie creo este sendero estrecho
sino las falsedades de nuestros juramentos
todo y ninguno se miraran los labios
por donde dejaron escapar algún silbido
ahora es tiempo de disfrutar el último de los momentos.

Roberto Brindisi

viernes, 3 de febrero de 2017

UNA SED ANTIGUA


Irrumpiste
con la razón
de tus besos ardientes
incendiando mis fronteras,
combates de superficies ariscas
con la lengua como arma aguzada
allí naufragó la palabra oculta
ahi los pájaros no hicieron nido
solo las inquietas manos
montaron una dermis esquiva
fragmentaron la redondez de mi silencio
sobre tu cuerpo mudo
deposite la liviandad de mis misterios
la rigidez de mis vigilias
abrí la suave premura del rocío
de una catarata de pesadillas olvidadas
afuera la noche observa proscrita
no tiene estrellas con puntas afiladas
como los pico de tus pezones sueltos
alegremente mi boca desfila por los mismos
misterio infantil de anocheceres duros
navegan las falange por arroyos nuevos
por desiertos extendidos como piel
mis poesías no tuvieron nombres
agostaste el conjunto de los adjetivos
no quedaron vocablos para designar el tiempo
vaciaste la cantera de los sustantivos
como una babel de bodegones ebrios
quise llamarte, nominarte y solo te toque
roce con mi pincel brioso
cada poro de tu dorso encendido
talle unos versos
dentro de las paredes de tu herida expuesta
fue el día que marco la eternidad de mi memoria
la inmensidad del instante consagrado
hizo que en la alborada pronunciara una silaba
la solidez del aleteo de los colibríes
me recordó el olvido de mis vacíos
dos lunas en el espesor de mi espejo
abrio el sendero donde estallaron los deseos
no quiero que se duerma mi almohada
temo que tu mirada se dispare lejos
no ahora que eres presente para mi sed.

Roberto Brindisi

lunes, 30 de enero de 2017

POEMA ERECTO


Confundirse
aprisionado en uno mismo
olvidado de culpas y rencores
atravesado por vivos y fantasmas
hace que se aliente el fuego de la noche
donde el silencio se expande
donde unos poros femeninos cabalgan
quietos en una dermis sensual
abriendo el rio muerto de pasados
en un presente ahogado en lujuria
perforando mi deseo en vilo
memoria que no recuerda el futuro
mas retiene el olvido en su demencia
un lenguaje enciende tus manos
incinera lentamente tu cabello
lo enreda en las entrepiernas de mis vocales
en su verborragia te descubre desnuda
reflejada en el ángulo del espejo
por donde suelo ingresar sin pedir permiso
recorrer todos mis pecados
saturarme de sustantivos que nada dicen
rememorar que alguna vez
sus ojos sin mirada cautivaron mi infancia
el bullicio apagado de mis amaneceres
suele perderse en esos paramos
hasta que un gemido lo rescata
un jadeo lo completa en ausencia
un orgasmo es el inicio de un nuevo mundo
y los miles venideros son huérfanos de angustia
prestos a sembrar el suelo con el aire
con el viento de una nueva algarabía
donde duele aun la escritura cuneiforme
de mi pluma eréctil de bardo erotizado
por unos labios bebidos en esta noche
por unos senos sembrados en mi almohada
que más pedir que un poema resquebrajado
sin narrar los colores que desaparecen
entre los párrafos de mi excitación entrelazada.

Roberto Brindisi

domingo, 29 de enero de 2017

DOS GOTAS


Dos gotas
caen sobre mi mano
agua que calma esta noche desquiciada
un lugar en la desolación
partículas de luna curiosa
de hambre antiguo
de saciedad reciente
sombra soy de un hombre jadeante
boca emergiendo de una esquina
algebra que calcula los tajos
parroquia de fantasmas vacios
con un crucifijo como besos
desarticulado en sus formas
entrego las ruinas del pasado
erigiendo astillas con tu lengua
se que he muerto desangrado
en horas olvidables
recomponer mi nada ilusa
se irán los lobos codiciosos
en su jaula de lluvias seca
no volaran los jilgueros
que agujerearon el porvenir,
nada queda por ver
salvo mi acompañado recuerdo
de un instante que me sabe a todo,
ahora,
solo en este primer minuto
del destiempo infinito
de la agonía eterna
con dioses dormidos en el averno
comienzo a recomponer mi esperanza
con el riesgo supremo de abrir heridas profundas
dolorosas
de otras mezquinas alboradas
un abanico de luces nuevas
de murmullos indecorosos
alentando marejadas extranjeras
mi nombre es penumbra
iluminado por un sol que abreva
en tu mirada compañera.
Roberto Brindisi


viernes, 27 de enero de 2017

DE DONDE VIENES


De dónde vienes
con tanta soledad a cuesta
si no hay lugares para explorar
con el hambre de las suelas
ni oasis resecos de vocales,
se extinguieron los sitios
que propiciaban los incendios
de madrugadas ardientes
de alcohol, lujuria y bohemia,
el mundo es solo un inmenso desierto
ausente el mar aún de la memoria
solo bebemos las palabras que inventamos
los trapos viejos de la inútil sabiduría,
todo parece una inmensa agonía
huesos blancos de mi memoria
astillas hendidas de mi olvido
extiendes la sombra hacia mi miembro
inventando darle aliento con tus dedos
argamasa de deseo persistente
vuelcas tu inexistencia en este lecho
el de la penúltima madrugada hiriente
hay una inmensa carencia de sonidos
el mundo a dicho basta
estallaron los escombros,
las esquirlas de los muros
abiertos en la demencia de tus senos
salpicadura de humedad en mi reseca boca
todo deberá ser reinventado,
tu amor hacia mi afecto desbastado
tus soplos sobre el vuelo de mi imaginación
el arte de volar de mi espejo
que como una inconmensurable sombra
despide figuras de hembras incompletas
pero me aferro de tu mano que viene desde lejos
tan es así que se ha llamado a grito
las líneas quebradas del poeta.

Roberto Brindisi 

viernes, 6 de enero de 2017

AÚN A DESTIEMPO


El cielo cae
sobre unos trozos de ladrillo
como si fuera una bomba
destruyendo el polvo envejecido,
ya no hay cielo
ni escombros
solo atardeceres agujereados
en esta ciudad de centros descomprimidos
se van los rayos de sombra
detrás de la falda corta de una hembra
la misma que entrara en mi mirada
sin pedir permiso
 por pura prepotencia
sé que las llamas del infierno
aguardaran otro momento
me perdí entre las formas de sus piernas alargadas
desvestí el pasaje de sus hombros imperfectos
aunque excitantes en su eterna lozanía
sé que la conozco
pero no recuerdo el día de su paso por mi lecho
es que me mude a otros laberintos
intente dejar atrás mis múltiples horrores
los cantos ciegos de mis tristes pesadillas
pero presentí que nada se quedaba en el olvido
ni la melancolía de esas dermis indomables
ni los besos rojos explotando en mi pasado
o un orgasmo fingido en el filo de la noche
solo la muerte remontaba el vuelo
lo mismo que los pájaros de una estación vencida
no pedirían recobrar las astillas enterradas en mi espejo
ni someter la lengua a los filos de una espada
después de haber surcado mil remolinos en mi dorso
pero cuando abro la ventana creo sentir el silbido
el sonido agudo de unos tacones apresurados
es que estoy convencido
que has de llegar a destiempo como un animal herido
en las oscuridades  reservadas a los enamorados.
Roberto Brindisi





lunes, 2 de enero de 2017

VALE QUIZAS


Hubo fuego
en pastizales ebrios,
nada corroe el hastió
ni la soledad más sombría,
nada como su partícula mínima,
la noche se quiebra en bruma
y aquí
en el sitio de la eternidad
no hay más sueños
ni pesadillas extranjeras
solo astillas de rosas en pliegos,
las miradas escurriéndose
entre pasos de fantasmas
palabras mutiladas en el renglón
sin aspiraciones de poesía falsa
reaparece tu vaga silueta
la de contornos encendidos
articuladora de mis penúltimos deseos
formas inherentes al olvido
sometido entonces los afectos
amputando la voracidad de la vigilia
creyente de sentimientos puros
de ofrendas generosas
en el zócalo de mis extremidades tiernas
lugar por donde tu paso errátil
no ha reparado en gestos
los portales del averno se oxidaron
esperar la penitencia en el limbo del placer
en la entrada misma de un océano reseco
todo pareciera ser tan nuevo
todo repite las danzas de los jilgueros
el aleteo grácil de una mariposa en celo
atreverse a imaginar
es un desafío de inmensas consecuencias
con la recompensa de no perder nada
porque absolutamente lo acabado
se fue escurriendo entre siglos
de hojarasca que no vieron nunca la alborada
vale quizás
permitirse morir enamorado.
Roberto Brindisi