miércoles, 18 de octubre de 2017

SOLO SON SUEÑOS


Agotaré mis sueños
después de habitar en mis vigilias
con una lluvia ennegrecida por los días
un cielo astillado de nubes peregrinas,
unos pájaros de efímera existencia
se quedarán estáticos en el pasado
si es que existe el arcón de lo pretérito
junto a los rosedales de vivencias extirpadas,
no retornara la niñez perfecta
esa que solo existe en la mentira del relato
en la creencia absurda que indulta lo siniestro
hoy es tiempo de liberar mendacidades
dejar volar en bandada la inexactitud del tiempo,
miro el bolsillo de mi pantalón bandido
donde se entremezclan las monedas de caricias
siento lo arrugado de un papel con algunos versos
me he vestido apresurado para no ir a nuestra cita
solo me queda un múltiplo de ignorancia
despierto en la desnudez de estos lapsos rojos
como la correntada que transportan las venas,
minutos de cansancio improductivo
que sabe que de no hallarte en la mitad del lecho
vaciara el amanecer con su mirada extraviada
en esta patria nueva de pueblo con impaciencias
verán la luz de la jornada las gaviotas de altamar
los miserables anclados en las tabernas cenagosas
por lo tanto no está de más subir al mangrullo de los años
mirar hacia el océano profundo de soledades
de historias demenciales en blanca remisión
solo verán la tinta las palabras mansas de los amores
de las horas inmensas que recorren mis cristales
solo los ojos de nuestra voluptuosidad anhelante
pintan los atardeceres como preludio de algo por venir
sombras borrosas que deambulan por mis sabanas
piden devorarse la tersura de tus poros irreverentes
solo puede quedar en palabras tus besos lujuriosos
aquellos incendios que arrasan con lo perdido
pretenderé despertar al bardo de este ahora indulgente.
Roberto Brindisi


sábado, 14 de octubre de 2017

CONSTRUIR MOMENTOS


Mi reloj
marca la cuarta mirada de tus ojos
las agujas se deshacen en el brillo de tus pupilas
solo hay miradas perdidas
pestañas de soledades encriptadas
no surgen recuerdos de esas pesadillas viejas
ni soplan nuevos vientos de incendios rotos
manos recorren los médanos de la dermis
los arboles de mis poros se empecinan duramente
entraras por el agujero de mis pensamientos
veré tus faldas desnudas sobre mis sabanas
surgirán palabras que describan tu emergencia
en tanto llueve en los candados del viento
vuelan como pájaros nuevos tus caricias viejas
ayer deje que partieran mis vigilias pretéritas
en tanto las veredas de baldosas desgastadas
van consumiendo tus pasos prometidos
podrán intentar astillar el inmenso vacío
pero no lograran derrotar el optimismo temprano
son los lobos hambrientos de mi nueva infancia
los que te desean humeante en esta almohada
en los esteros de mi cuarto de amante eterno
se desbordan los infiernos de los cuencos verdes
traes el testimonio de los cristales heridos en la inocencia
se han perdido en una embestida matinal
mezcla imperfecta de atardeceres efímeros
con la eternidad de las silencios blancos
no recuerdo haber partido hacia mi principio
ni haber llegado hasta tu presente nuevo
rememoro nuestro paso por las tabernas de lujuria
embebidas por tu erotismo alcoholizado
derrumbaste barricas de poros sacrificados
es hora de dejar que los arroyos se inunden
con la garua amputada de las promesas amorosas
habrá lugar para nuestros besos acalorados
colgare poemas rojos de los bordes de tus labios
escribiré con la pluma del destino los últimos versos
y me entregare a la increíble gesta de estar enamorado.

Roberto Brindisi

REHACER LOS LÍMITES


Una implosión en el silencio
abren sus alas los pájaros mudos
como en el principio de los tiempos
como en el final de la eternidad
así es en este lecho de golondrinas grises
de pétalos de jazmines reverdecientes
así, en el fondo de la entrepierna de tu albor
solo silencio roto
jadeo intenso
un maremoto de sensaciones invadidas
hordas de dioses fenecidos en el pasado
nuevas deidades que reclaman sus laureles
y yo aquí, tan ateo, tan sin ídolos
aferrado a la tersura de tus pezones
devotos conspirador de  tu vagina suave
de los arroyos abundantemente apasionados
me apego a los cristales de tu pubis enardecido
porque he de incendiar el sueño nuevo?
porque ahogare en lluvia mi vigilia atravesada?                                       
no, me resisto a adorar laberintos conocidos
prefiero perder el hilo de Ariadna
consumirme en los espejos embriagados
encender nuevamente la temprana alborada
mojar mis manos en  las heridas maduras
pensarte con las palabras de un poeta ciego
porque estoy resentido con los vocablos decadentes
no te merecen mujer de los mil nombres
no hay dignidad en tus llegadas mentirosas
mas nunca reclamaste ser creída correctamente
son tus alfabetos los de las prostitutas de siempre
tus caricias la repetición mecánica de los gestos
no buscas otra cosa que encontrarte en algún espejo
quisieras ser prisionera de este reflejo penitente
pero no salvaremos las almas ya que nada indemnizable
nos merecemos unos minutos de sinceridad
algún instante en que nos miremos en los ojos vacíos
nos digamos palabras melosamente amargas
pero no hay tiempo para tanta infinitud vacua
solo nos quedan los límites de la vanidad.

Roberto Brindisi

miércoles, 11 de octubre de 2017

ESTO PUEDE PASAR


Espejo roído
detrás una palabra deseada
he acostado el miedo lejano
suavemente dispara el viento
casona impenitente que te albergó
muros donde no hay nada
solo besos caídos en desgracia
estudie la geometría sobre tu vientre
te duelen los sustantivos ferrosos
como el vocablo del deseo sensual
mis ojos lujuriosos pulsando tu tiempo                                                                                           
acorte distancias hacia tus labios perdidos
no quise medir la luz de mi infinitud
ni la eternidad de tu desnudez aturdida
solo el despojo de tu piel entre mis dedos
esperando voces desde el límite de mi paciencia
allí no hay mucho del vacío de mi memoria
sabes que te espero en el borde de mi lujuria
me han dolido los cristales en los que me mire
no quedan restos de mi infancia intimidada
no se escuchan los sonidos mudos de vanidad
ni los aleteos de aquellos pajaros engreídos
que volaban hacia un destino de lluvias atrasadas
te quedare debiendo las alas que te prometió
no sé si eres tú la que se marcha este atardecer
o soy yo el que no vino a recostarse ebrio
he sido infiel a mis efigies del otoño
ni a las rememoraciones olvidadas
sueño con el regreso de tus tacos tardíos
o con tu descalzo caminar en mis baldosas
es difícil pensar en el amor cuando hay sequia                                                                       
carencia de oasis en este cuarto de alborada
líneas astilladas que marcan tu cintura brava
sacudimos la tierra con nuestros alaridos nocturnos
hemos desarrugado los días desapasionados
me prometo recrearte en otros nombres
se dé la turgencia de tus vocablos encendidos
son los dichos de unos hombres enamorados.

Roberto Brindisi

viernes, 6 de octubre de 2017

CONSTRUYENDO


La luna ausente
en un cielo desmemoriado
marca mi rostro reflejado en el arroyo
entre los arboles inseguros con hojas aceradas
en un tiempo pretérito de lluvias recogidas
entre los arbustos verdes de mi amnesia
veré a mi soledad repintada en su exterior,
no se consolida entre los muros de los recuerdos
la sed de mi contrición
se moja quedamente en un estanque
vacío de espejos de ilusiones vanas
repletos de opacidades que incendian mis pupilas,
no se creara el universo entre líneas de poesías
ni volverá tu superficie a nadar en mi dermis inquieta
solo la rememoración de tus besos alienantes
sé que el analfabetismo de caricias prontas
son el alimento de voracidades proscriptas
es tarde para recoger lo que nunca sembré
hay huecos en mi rememoración del afecto partido
me voy desencantando de las formas dormidas
entusiasmado con la geometría de la lentitud
la parsimonia gana batallas entre tus senos
no quiero sentirme invadido por una presencia muda
ni por fantasmas perteneciente a otras pesadillas,
la luna sigue arrebatada por otros astros
que no tienen  talantes ni nombres ni vocales
solo el propósito de no proporcionarnos el entorno
enamorándonos de nuestras sombras turbias
sometiendo el círculo de nuestra agonía
aprobando lo que de otra forma es un negro hastío,
quizás mi lucidez sea el preámbulo de un amor demente
me proyecto en esas golondrinas ermitañas
en los anocheceres con el sonido alegre de los grillos
miro atrás en tanto la eternidad me persigue
en el futuro una infinitud largamente insondable
este presente mío de crepúsculos anhelantes
la piel de tu silueta abre heridas en mi deseo lujurioso
es en este encuentro repetido y esperanzado
en el que sumamos una prepotencia desafiante.
Roberto Brindisi









martes, 3 de octubre de 2017

FRAGMENTOS


Retorno al silencio original
luego de una noche de sensaciones                                                       
de ordenar la carencia de mis razones
imaginando que el desconsuelo es pasado
regreso sobre mis pasos de adobe gris
me sumerjo en la intangibilidad del miedo
de ese temor ahuyentado por tu mirada suave
como las caricias que me prodigan tus pupilas
hay que atreverse a mirar cuando te faltan ojos                                                       
o ver con la mirada destruida en retroceso
sé que te debo las palabras que alejan a la muerte
esas que en mis poemas magros crean eternidad
he de construir con mi pluma de bardo hastiado
los versos que te prometí cuando ya no escuchabas
quizás los escriba en un papel amarillo de atardecer
o sobre las sabanas que ocupe otra mujer
nunca jure fidelidad más allá de mi amnesia conveniente
nunca pedí que apagaras el candil para entregarnos al averno
solo se  dio                                                                                                                                                  vino ese incendio de agua acalorada
viento feroz que impregno los bordes de tu silueta
la vida es algo que no merece definirse
porque su significa va mutando imperfectamente
recuerdo poco los años de mi niñez anciana
olvido mucho los momentos inmerecidos
hay noches de sueños con inviernos gélidos
como amaneceres en los que conviene celebrar
he subido reiteradamente hasta la turgencia de los senos
acariciado superficies estremecidas por mis labios
soy un alguien buscando que se aleja presto del abandono
mi inocencia es un complejo de falta de luces y de sombras
llegar hasta donde llegue sin haber partido nunca
una aventura que requirió el coraje de hundirse miles de veces
vale el intento de imaginar senderos que no existen
 creo que la angustia se atesora en las noches sin luna
o que uno se enamora cuando el universo se detiene
acaso crecen las magnolias en las estepas de Siberia
nunca descubrí si el rojo en mi almohada
eran de las orquídeas de tu regreso lujurioso
o quizás el aroma sutil de los malvones terracotas
me develan que alguna vez volverá un ave enamorada.

Roberto Brindisi 

domingo, 1 de octubre de 2017

LETRAS QUE SURGEN


Mis letras
no buscan ojos
ni narrar alegrías turbias
escribo desde mi orfandad herida
en la madrugada de mis tiempos
reviso mis bolsillos para encontrar
monedas de extranjeras validez
como la sonrisa que porto a medias
mas no me decidí a escribir burlonamente
me digo si en estas palabras no hay venas
que conduzcan savia de vida magullada
recuento mis heridas de pájaro en agonía
las alegrías de cada instante que sobrevivió
recuerdo el olor a mandarinas arrebatadas
regreso a este presente en el que me arrullas los pecados
los pesares de mis afortunadas decisiones
será que dios se olvidó su presencia en el burdel
o habrá muerto en los filos de la infinitud
quizás me alegre ver como caen las murallas de tus años
no olvido que fuimos amantes del buen vino
ni de recorrer con los parpados cada poro de la piel
desagotando mis ríos en tus acequias
tiempos en que podíamos creer que no hay final
que esos anocheceres eran eternos
tan completo nos sentíamos que hasta sepultamos la muerte
en el vergel de los ángeles caídos
debí guardar paciencia para estas lluvias
las inclemencias de las tormentas insoladas
nunca escudriñe el largo de tus alas
ni las bondades de los silencios mortecinos
no pregunte que tenían tus orgasmos perentorios
ya que las alboradas eran extremadamente laxas
hoy no encuentro tu imagen en este espejo
ni en los libros que tus manos ordenaron
solo queda el aroma a rosas con fragancia fría
reitero que me guardo el secreto de mis párrafos
como también el instante en el que me desesperan
son las letras hijos de mis angustias y mi melancolía
tire la llave del cofre rojo de mis secretos
en alguna alcantarilla de esperanzas nuevas
quizás las noches apaguen mis incendios
he de suponer que la primavera ha de llegar un dia.
Roberto Brindisi







sábado, 30 de septiembre de 2017

PASAN ESTAS NOCHES


Las noches
parte insuperable de mis recelos
lugar en el que se exponen las heridas
no tienen centro
ni sus límites son precisos
la oscuridad ha cercenado sus fronteras
solo el vacío sobrevive a tanta soledad
y esas noches
son materia de mis pesadillas arteras
eternas sobrevivientes a los conjuros de hechiceros
intento dominar su mundo angustiante
su desintegración en escarchadas horas
pero dejo al devenir este trabajo ingrato
solo conservo un puñado de recuerdos
memoria tenue de una silueta inmersa
de mujer dibujada por mis vocablos impuros
naciente entre los renglones de mi lujuria
fermentada por las gotas de lluvia de mi lengua
curvas que nacen de un pincel indecoroso
emergiendo de mi pluma con sabor a ebriedad
supongo que mi imaginación tangible
se desplegó entre mis dedos belicosos de batallas
sé que derrumbe un muro en la zona de tu pubis nuevo
sé que navegue con mi mirada entre tus arroyos
florecí en una vulva rozagante y apasionada
llanura donde hubo incendio que aliso tu piel
cruce los umbrales de tus momentos virginales
y escondí mi rostro en las columnas de tus piernas
hubo alguna vez unos besos mordidos por la sensualidad
pero me despertaron los ladridos de la amnesia
silenciosa eternidad de alboradas negras
me fui perdiendo en la hondonada de aquella infancia
que ya partida no se distingue a quien pertenecía
alguien perfora mi abandono quedamente
los ruidos de fantasmas prestados de otras vigilias
irrumpen en la planicie de mi desvencijada sabiduría
en los cristales de los miradores de la cordura
poco se conserva de mis amores antojadizos
solo unas porciones de cálidos silbidos
sabiendo claramente lo que es el borde de la locura.

Roberto Brindisi 

SUEÑOS


Sueño
apreciándome en una nada inmensa
incolora, como el agua de tus mejillas
huraña, como los besos a disgustos
narrándose con palabras enrevesadas
ahí te veo, incrédulo de tanta complejidad
no eres la misma que partió en mil calles
mujer que nació con multitud de nombres
tallada en incontables paraísos perdidos
la que incontenible en su desnudez primera
se derramó en mi superficie irregular
para regalar pájaros de primavera a esta soledad
la nada es un todo inconmensurable
infinito en sus límites derretidos
no hay miradas libres ni palabras mansas
despertar
única solución para no terminar en otra pesadilla
esas que escriben con la angustia del momento
con los dolores enfurecidos del anochecer
con el hambre del afecto huidizo en este encierro
veo desfilar el polvo de las rosas magulladas
plantadas en los jardines de un inmenso océano
con gotas y gotas de tierra infértil
algo puede calmarme en esta incipiente primavera
los pasos, aun en mi memoria, de una hembra lujuriosa
creo convencer al amor que puede retenerse
sin por eso abandonar la experiencia de la piel
de los demonios que la habitan desatados
agitando frenéticos noches de incendios bravos
se calcinara la almohada blanca como desperdicio
dejando liberados a los colibríes de mi vigilia extraña
habrá amaneceres sin hueco en sus aristas
las garuas de retinas claras en los primeros lapsos
ahí donde fenece los alaridos enmudecidos
donde recobro la importancia de conjugar los verbos
lugar en el que enamorarse es pintar la alborada
con la brocha de los clavos rojos de mi vivencia
con los muchos sorbos del rugido de tu aroma
será soñar tan solo con el regreso de tu esencia.
Roberto Brindisi


miércoles, 27 de septiembre de 2017

QUEDAN RECUERDOS


Detrás del olvido
no queda nada del recuerdo
solo las angustias blancas del insomnio
las pesadillas escarlatas del misterio,
esos ojos ya no tienen nombre
como burbujas de cielo ennegrecido,
en el eje mismo de mi memoria frágil
crecen los musgos de los días fértiles,
amaneceres
que ya no presencian nuestra ausencia,
algún ladrido de esos amores rengos
un muro que se desintegra con los besos
el incendio de las palabras desplumadas
solo el silencio acuno la sensualidad del miedo
la presencia del deseo expandiéndose
derribo gotas de pájaros circulares
inmensa alucinación las de los lapsos lujuriosos,
por mi ventana entraron los silbidos rotos
las voces de dialectos prehistóricos
hasta que unas manos de hembra novedosa
despertaron mis párrafos aventureros
me di a la tarea de construirte en mi poesía
de designarte con tus poros atrevidos
derramándote por el espacio de mi piel gastada,
vi que absorbía el anhelo mi espejo antiguo
voraz consumidor de imágenes lascivas
en su reflejo solo hay infinidad de parpados
un ejército infinito de pétalos destilados
nada escrito sobre mi delirio por la eternidad
amante extraño de esos instantes en agonía,
en el reloj de la estación de mi vigilia
se evaporaron las hojas de un vetusto calendario
hoy no florecerán los fuegos
ni crecerá la luna con su aurora eterna
ahora solo hay ecuaciones de incógnitas recientes
alguien corrige la mortalidad de los segundos
cuelgo mis labios en los besos de su boca
corren mis dedos agiles sobre sus senos
y en la turgencia de mi delirio soy fecundo
olvido que solo seré recuerdo

Roberto Brindisi

martes, 26 de septiembre de 2017

OLVIDAR


Olvide los días
las tediosas horas de desamor
la lluvia cayendo en el descuido
las manos encriptadas en mi piel
aquella sonrisa que nunca prodigaste
o las alas de un ángel perverso
difamando a dios en el banquillo de un bar,
olvide
las madrugadas despintadas
de tanto trajinar el insomnio gris
de resguardar las hojas de sexo en los cristales
mientras un bardo ebrio de párrafos
escribía los renglones de su epitafio
balbuceaba unos versos incompletos
destilados entre las amapolas ariscas,
no había noche ni se había creado el día
solo ese instante de eternidad perpetua
miserablemente acogedora en mis pesadillas
tan inenarrables cómo puede el círculo de la indiferencia
en medio de mi espejo empañado
la sombra de su añeja lujuria
un vapor celeste de almohadones
me conducen a rememorar aquellos vestigios
solo cenizas negras quedan de unos gemidos
placer de verla llegar desnuda de prejuicios
olvide los atardeceres de precipicios
de agujas teñidas de ortografía errónea
como las piernas delgadas de su misterio
el que atrajo mi voluntad hasta desaparecer
nunca comprendí el jeroglífico de ese amor
ni la geometría de unos tajos perfectos                                                                   
me escabullí entre las perlas de sus senos
mordí con furia esos labios de escorpión herido
olvide tristemente en mi penúltima omisión
que nunca es tarde cuando algo se ha perdido
siempre pueden venir otros olvidos.

Roberto Brindisi

lunes, 25 de septiembre de 2017

NO ERA EL TIEMPO


Crei que agosto
era el instante de mi nostalgia
donde nacía mi madre entre sorbos de vino,
creí, en mi ateísmo profano,
que entre unas líneas borrosas
emergería una silueta incompleta de mujer,
que en esa estación de tren clausurada
las horas se acumularían derramadas,
pero no era agosto ni había tiempo
solo la risa de unas magnolias frescas
que entre cristales verdes de bodegas
verían escaparse las puntas de mi infancia,
las mangas remendadas de mis heridas
ir hacia adelante aunque este el abismo
no es de sabios sino de incomprendidos
que de pararse les estallaría la luz en los oídos
cegarían su mirada de papel manchado
ya no existe ausencia de lamentos
ni una implosión de olvidos nuevos
solo está el sol oscuro, padre de las noches,
jugando en los médanos de un patio de madera
entre los bordes de unas caricias entristecidas
dejar abiertas las ventanas es una opción
no han de huir los remordimientos eternos
ni las alegrías de crayones coloridos
sé que algún día retornara el infinito
por el sendero de los besos partidos
donde la humedad cristalina de sus ojos
serán los puntos claros de un amanecer
el ruido estruendoso de las gotas de rocío
que bañan las orillas de mis vigilias sobrias,
ahora será la espada de viento la que sople
quizás no haya mañana en nuestro calendario
tal vez esta estepa de fuego en retirada
marque la frontera de mis sentidos lacerados
nunca nombre el averno porque soy su epicentro
una llamarada de pétalos de jazmines
o un poema en un momento equivocado.
Roberto Brindisi




martes, 19 de septiembre de 2017

APUNTES Y DESPUNTES


Miro mis manos arenosas                                                                                                                                                
parte de un tiempo perdido
cuando aún el viento no se había creado
mis bolsillos daban las cuatro de la tarde
en una esquina de aristas desafiladas
no creo que este sueño sea el que tuve ayer
aun repetido tantas veces no es el mismo,
hay un océano de gotas imperfectas
una lluvia de plumas terracotas
miro las líneas de esta prisa mañanera
nada urge más que la soledad resplandeciente
nada suena tan estridente como el silencio suyo
cruzo la acera de baldosas de mujeres intactas
reconozco el misterio sumergido en mis cristales
nada novedoso salvo su reiteración
el movimiento integro de mi cuerpo ofendido
de mi memoria oxidada de recuerdos
con una infancia partida en mil heridas
la reconstruye los poemas de mi pluma etérea
en mis pesadillas florecen las guirnaldas de metal
sus tañidos son mezquindades de otros lapsos
proyectado en la oscuridad de estas noches
donde ha crecido el rosedal de los olvidos,
en la mañana hay que inventar los ruidos
las palabras encubiertas en las miradas
ser artífices de una ciudad en retroceso
frente al desmesurado aspecto del aislamiento
aprender a capturar las nuevas inocencias
ser como los hombres diseñados con tizas blancas
que no desaparecen con la lluvia en sus murales
puede que se reinventen los anocheceres doblegados
que unos puños suaves alteran el mutismo de mi cuarto
no darse por vencido en los momentos irreparables
creer que dios existe en la furia de un otoño extendido
será que nadie muere en esta insubordinada eternidad
salvo las utopías hechas de certezas inmejorables.

Roberto Brindisi

domingo, 10 de septiembre de 2017

DESCONOCER LO APRENDIDO


Conocí
la silueta de una mujer  atravesada
por la furia de un viento blanco
entre sollozos de amores nocturnos
que se truncaron en los atardeceres
de un otoño que sabían a inmensidad
la conocí
en el reflejo blando de mi espejo
oculta en la multitud de crayones
que escribían el final de un orgasmo matinal
la ventana fría de mi cuarto lúgubre
no repetía el eco del mutismo femenino
solo dejaban escapar  olvidos de mi memoria
y aun así la seguí viendo en mi ceguera
de pájaro primaveral envejecido
entre las marañas de tu sexualidad desnuda
creí hablar con las muecas de mis palabras corvas
pero en el instante de su muerte primera
no hubo prisa en ocultar la lluvia de sus ojos
ni descafeinar su aroma de infinitud prístina
solo una hoja en blanco arrugada
marco un adiós que ya había acontecido
la desconocí esa misma alborada
cuando sus manos eran simples falanges desamoradas
ahora retorna en el vuelo de un colibrí
hará nido en el desierto de mi rostros
tendrá mil nombres diferentes para distinguirla
para hacer de su silencio un mundo habitable
transitando los espacios de su geografía
superando esos momentos que son abismos
reconoceré en otra hembra cada ayer sentido
sé que por los escalones subirán los segundos,
los minutos y las horas que no se han perdido
arrumbadas en los arcones de rojo antiguo
que el caos es imprescindible para un día nuevo
un momento en que retorne el afecto no dañado
el amor desde el desván de lo reconocido.
Roberto Brindisi


jueves, 7 de septiembre de 2017

EL RECUERDO


Ella fue mujer
desprendida de unas gotas de lluvia
era agua incendiada entre las sabanas
era la comprensión de los misterios
siendo una incógnita en alborada
me enseño a remontar los sueños
a colorear las peores pesadillas
a crearle alas a los pájaros nocturnos
se hizo continente en mis almohadas
me permitió incendiar sus senos turgentes
con unos labios robados a mi demencia
nos sometimos a transitar los avernos inverosímiles
saliendo sin la tierra ni el polvo de nuestra creación
pero una noche ya no fue posible avizorar el alba
se consumió su nombre en otros rostros
otras palabras denominaron las cosas
siendo los mismos vocablos que impregnan las cosas
recuerdo que en mis espejos ella fue carne reflejada
fue más aún porque quedaron sus miradas
aprecie denodadamente la carne, los poros y las hojas
crei que era guijarro asomándose de los tormentos
arroyo que indomable surco mis oscuros trapos
purgando el atardecer de los horrores
ahora ella solo es unas líneas en mi memoria
unos párrafos desprolijos en mi poesía
me consuelo con una hembra nueva
que talla prolijamente las mascarillas de mi afecto
me relata cómo se acaricia el viento del infinito
destroza la muralla de mi deserotización
en la torre de la iglesia un reloj se pone en movimiento
marca el mediodía en punto
no sonarán las campanas de la muerte
hoy he decidido que se retiren a otro sitio
en esta frontera sus habitantes han desaparecido
salvo mi vigilia acompañada en esta madrugada
en esta hembra no me olvido de aquella
imposible ejercicio imponerse a los recuerdos
salvo una amnesia momentánea
he tocado su dermis en este apareamiento
siendo el ardor su mentira más cruel y más bella.

Roberto Brindisi

DESPUÉS DE HABER VIVIDO


Crear el sol
nombrarlo detrás de tantas sombras
dejar que gire dentro de mis sueños
solo los dioses podrían hacerlo
hasta usurparle el fuego de escribir
de usar las palabras para no decir
para mencionar la muerte cuando callo
o estirar el infinito hasta mi esquina,
crear el único lugar de mi infancia corta
en algún potrero de océano verde
hacer las islas de mis ilusiones pretéritas
pintar en las paredes de mi cuarto
los contornos de tu silueta desnuda
despidiendo las pieles de tu geometría
quizás el llanto contenido
esa forma de garua intensa atormentada
encuentro entre mis negligencias voluptuosos
los tajos húmedos de tu virginidad
mis letras que componen párrafos desabridos
deberán recompensar la dulzura de tus dedos
o haber sido constituida como hembra primitiva
esto fue en un tiempo sin calendario
en esos otoños de inocencia mustia
te recuerdo en el sitio de una granja segoviana
sé que hemos sido socios de las noches infinitas
entre esos senos erguidos de poesías
pero enterramos las praderas de la esperanza
creíamos que los juramentos serian perjurios
borrábamos los años de angustias lacerantes
hoy en este suelo que desconozco
a pesar de haberlo transitado recurrentemente
sé que ya no se pulverizan ni los pétalos ni las rosas
que las gotas que derramábamos se han partido
son astillas que se clavan en el suelo de la existencia
puedo vaticinar que nada será como el olvido
nada ni aun el aroma del sexo entre las cosas.
Roberto Brindisi





viernes, 25 de agosto de 2017

RETORNO


Hasta donde llegan los sueños
encarcelados en relojes de arenas?
hasta donde desalojaré mis manos,
perderé el traje de mis palabras,
empezaré a ser pasado en tu mirada?
hasta cuando despertaré encandilado
por el aroma agrio del olor a alcohol,
a besos humedecidos de distancia,
con la curvas de tu silueta abriendo olvidos?
el aceite de la lámpara de tu boca  
no ilumina mis pesadillas grises,
mucho me temo que en Tabarca no estarás
solo habrá quedado algún ladrido de hembra áspera,
de pedregales bañados por la brisa,
no se anuncian las gaviotas extraviadas
solo aquellas que oscurecen al viento,
hasta cuando el tiempo será igual al espacio
cuando no hay más lugar para minutos añejos
ni lapsos en que transcurro por tu esencia
navegando por los muros de tus poros eróticos
soltando amarras en las ensenadas de tus hendiduras
tajos que derraman arroyos de nostalgias
recuerdos de amaneceres deslumbrados en compañía?
habrá espaldas que reclamen la llama de mis dedos
rostros que se reconozcan en el sonido de unos nombres
tus lobos sueltos morderán lo blando de mis fuegos
se consumirán en el incendio de mis pétalos
todo sucede en el punto de mi país desbordado
cercano al vacío de la alguna alborada carmesí,
puede que no reconstruya los versos que te nombran
puede que no te escriba en tinta de tormentas,
serán párrafos que sabrán a tanta ausencia  
o versos repletos de infinitud apasionada,
algunos voltearan en su última caída
mantengo la decisión de ser dios en esta mesa                                 
en tanto espero que vuelvan tus pisadas ahogadas
acechando mis evocaciones sensuales
sé que se estremecerá el cristal de mi lujuria
en tanto nuestras caricias se derramen en pinceladas.
Roberto Brindisi







miércoles, 23 de agosto de 2017

ESPACIO DE POESIA


Guarde la noche en papel de celofán
no deje huella alguna de mi pasión
entre los dobleces de prendas arrebatadas,
solo el aullido de un lobo solitario y demente
que perforó el silencio de la desmemoria,
guardaste bajo tus parpados de caliza
las últimas palabras de una comunión bastarda
no hay rastro de eso besos arrogantes
ni el aroma de las caricias piratas
nada en este cuarto
delata que he huido quedamente
solo abrir las ventanas a esta sombra que se hace añicos
en el instante en que muere el infinito
en el que subrayo la aritmética de la finitud
el cristal ya no me devuelve tu reflejo de amante                                                                                                                                                     
solo la de una ausencia que promete ser extensa
quizás alcanzando la eternidad,
sé que dios es un terco anciano enceguecido
injusto, guerrero y sin religión
pero en este espacio mío de donde fue expulsado
se abre un inmenso abismo de desvarío
de esas enajenaciones que huelen a pájaros ateridos
con sus alas cortadas en pleno vuelo,
dicen que llegará rápidamente la primavera
terminará la noche gélida de este otoño
nuevamente regresaran los rostros de mujer
con sus nombres que huelen a voluptuosidad,
las palabras designan cosas vaciadas en su contenido
no quedan astros que iluminen mi alborada
lejos unos médanos plagados de añoranzas
pero aun en la más oscura depresiones de este día
siempre se cuela un rayo de luz imaginado
donde nada será algo para siempre
solo para poder recorrer un sendero ilimitado
después de haber recuperado un trozo de mi infancia
los peñascos bruscos de mi adolescencia
y las astillas de un poeta enamorado.

Roberto Brindisi

martes, 22 de agosto de 2017

EL VACIO DEL POEMA


Caminos de piedra
incendiados por una lluvia gris,
tus pasos tiene la firmeza fantasmal
de las gotas que derrama el olvido,
un terraplén con la suciedad del atardecer
ve desplazarse una silueta agujereada
entre viejos bancos de hilos marrones
yo ya no estaré en el portal de tus vigilias
he decidido desgranarme en un océano cruel
oigo el murmullo de tus noches bravas
las miradas humedecidas de desesperanza
nada queda donde poco hubo
solo un silencio húmedo de mentiras
las blasfemias no encuentran un destino
hay tantos recuerdos de madrugadas frías
afuera una vereda de ladrillos resbalosos
por allí se tejieron infinitos sueños mutilados
hoy es un presente que sabe a enloquecido ayer
a pasiones desplegadas entre sabanas claras
a lujuria que paraliza las agujas del reloj
digo que se estremeció el antiguo espejo
nadie sabe dónde fueron esas piernas excitantes
ni que lugares recorren esos dedos privilegiados
que nombre tendrá la frontera de tu piel extraña
que palabras denominaran los rostros por venir
sé que no estaré a la hora en que te desnudes
ni tampoco en los momentos en que jadees
será en un país extraño habitado por otra piel
en este desgastado escritorio de papel madera
dejo caer la pluma de bardo abatido
que intenta completar los versos necios de su poesía
con evocaciones a esas caricias tempraneras
ahora solo queda un poema herido.
Roberto Brindisi



jueves, 10 de agosto de 2017

AUSENCIA


Suspiros
mar de nostalgias acrisoladas
una cama vacía de reproches
el espejo arrumbando sus imágenes,
pasaste tu como tormenta tardía
no hubo luces en las miradas
solo ojos que observaron superficiales
como ese rostro agrietado que escribió en mis paredes,
mancho de soledades el piso de mi lujuria
se quitó las palabras que definían el ocaso,
no hubo nuevos atardeceres en este precipicio
solo la magulladura de los recuerdos olvidados
en mi país el hambre es costumbre cotidiana
la voracidad con que nos hemos disipado
rememoro como se movían tus falanges etéreas
en la consistencia de mi pesadillas calvas
ahora es tarde para alcanzar el pasado
solo queda recoger los mendrugos de silencio                                                                                            
sé que te has marchado lejos
hasta algún territorio de limites imprecisos
donde mi desmemoria no alcanza a percibirte,
la parte incendiaria de mis labios buscan tus besos sordos
no se resignan a tu partida en este invierno
creen que volverás
desnuda de impotencia
han muerto los gemidos, los jadeos, las pequeñas muertes,
después de la sequía de estas estaciones
retornaran los arroyos por el cauce de otros tajos
en tanto queda sumergirse en las vigilias blancas
recuperar el sonido blando de un canto cercano
estirar la pluma para humedecer la poesía
aun fatigados no rendirnos ante el holocausto
siempre es posible dilatar la muerte última
construir el infinito con la materia de los rezos
perderse en el mutismo fantasmal de los vocablos
nadie dijo que las ausencias olían a cerezo
ni que el porvenir seria la sombra de unos sueños
los bordes callados de las cosas sustanciales
abren un interrogante insaciable a mi deseo
como atraerte mujer que buscas nuevo dueño.
Roberto Brindisi







martes, 8 de agosto de 2017

ANDA LA VIDA


Camino inverso 
el que recorren tus ojos perdidos,
no miraras el mar ni las alondras
solo esos minutos antiguos,
extraviados en el centro de la memoria,
la prisa ya no tiene sustento
ni pan ni sobras solo el vino de otoño
un cuerpo se dibuja con las letras de una poesia
con los labios has de pintar el vuelo de los grillos
me has dicho en el silencioso mutismo
que regresas de la muerte
que aun no has nacido
eres tan antigua que la tersura de tu piel
es un fino pergamino
no hay fuego que incinere el infierno
ni angeles en el fallido paraiso
solo el paso de esta estela de vida nuestra
por el amanecer de la lujuria de tus latidos
crece el verano sobre las escorias del invierno
ahora el llanto de mi infancia
baña los rios de tus suicidios
cotidianamente resurges como un pajaro herido
hay sangre terracota en los andenes de tus tajos
batallas que no quisimos con las retinas preteritas
duele extrañamente saber lo desconocido
punza tanto el castigo de ignorarte
que el desamor me exige entregarme vencido
queda una particula estrecha de esperanza
en el ocaso de las astillas de desearte.
Roberto Brindisi

sábado, 5 de agosto de 2017

PALABRA DE MUJER


Pocas palabras
quizás algunos vocablos
para rememorarte mujer indecible
manojo de pestañas en mi memoria
de labios descriptos en mis olvidos
con mis dedos plantados en tus pezones
creciendo desde el mar de tu soledad
en la intensidad de un atardecer que fenece
no poder nombrarte bebiendo tus múltiples rostros
siento el reclamo de mis espejos vetustos
que desembarcan tus curvilíneas silueta
entre mis sabanas arrugadas de desaciertos
en un rincón donde prospera lo más injusto.

Roberto Brindisi

viernes, 4 de agosto de 2017

QUE SUCEDIÓ CON EL AMOR


Cuando ha muerto el amor
si nunca apareció en este tiempo mío
cuando lo incineraron
si el fuego se envolvió en agua presente de olvido
no tengo memoria de su presencia                                                                                                             en este vacío de cielos astillados de alboradas
solo me quedan los instantes de oscuros descuidos
que dirán las palabras en sus huecos alterados
ya que no se comunican tanto conmigo                                                                                                     romperán los silencios detrás de los espejos partidos
aguardo en el centro de mi lujuria
las pieles desnudas con tus pupilas que no consigo
habrá finiquitado sin haber sido parido?

Roberto Brindisi

miércoles, 2 de agosto de 2017

HORAS


Donde están las horas
las de ayer, las de hoy, las de nunca
las huérfanas de afecto
desposeídas de verdades
cubiertas de mentiras impiadosas
dónde? porque solo me quedan tus minutos
en zaguanes tardíos
en colmenas desalambradas de olvido
por donde se fue mi inocencia envejecida
solo me queda el recuerdo de tu descuido.

Roberto Brindisi

martes, 1 de agosto de 2017

INNATO


Sin nacer
sin esperar el invierno
se desgrano en su círculo de magnolia
una pasión que sabía a odres sin limites
no padeció la inclemencia de lo infinito
ni pudo ver entre una multitud de llantos y reclamos
lo imposible de trascender a esos segundos
en la oscuridad de la santa fe
o en la claridad de perjurios de desvanes,
nada pudo superar a esos gramos desteñidos
solo un soplo de domingo aburrido
no hubo un rugido de lujuria contenida
ni el hambre de la piel de su oponente
en la imagen que devuelve el olvido
reflejos de sonidos mudos estridentes,
hoy en esta soledad vivida al borde del abismo
hay un destello de esperanza surgida de palabras
nacidas de una boca semejante a volcanes inactivos
pronta a estallar en los labios sensuales de la otredad
en un espacio surcado por el fantasma del tiempo
por donde vuelan pájaros agobiados en la vigilia
callejones con ruidos atraídos hacia tus tacones
baldosas cercanas a mis paredes grises
se han secado los balcones para reavivar flores
cuanta certeza hay en las negras pesadillas
toco la afable premura de la escarcha matinal
una orquídea florece en este amanecer
sobre tu cuerpo abierto en mis sabanas diluidas
me sobrecogen las paredes de tu vulva rosada
arroyos incesantes por donde flota mi lengua
tu carne firme abre las heridas de gozo tajante
quizás el universo implosiono hasta una gota de semen
pero no quiebra el silencio de mis laberintos
zonas por donde vagan los recuerdos y la infancia
a esta hora de la tarde no hay memoria abierta
quizás porque es domingo sintiéndome atrapado
en un lugar de gritos, llantos y poesía desierta.

Roberto Brindisi

sábado, 24 de junio de 2017

AIRES DE UN AMOR


Una ciudad me rodea
se ha vestido de brumas y de sombras
de vientos escindidos como un grito atormentado
con la negrura de su cascara antigua
rasgando los vitrales del olvido,
colándose en la sequía de los campanarios,
aporreando los aldabones de hierro
de los claustros de la memoria
todos es brisa,
mi alma es un soplido de infiernos 
entre contiguos silencios abismales
noto que en este país mío
ya no rechinan las guerras de odios prestados
percibo con mi oído a media asta
un murmullo de colibríes extinguidos
mientras entrechoca el candil de nuestros muertos
con el que ilumino mis imprecisos textos
acerca del amor en tiempos de una espesa angustia
esos soplos son partículas de mi alma en penitencia 
formo círculos de entelequias disimuladas
farfullando sobre la eternidad de mis quejidos,
al fin, cuando todo amenaza con apagarse
ingresa un paisaje que lleva impresa tus caricias
retratos de unas manos recorriendo mi epidermis
mi cuerpo como altar de una iglesia crepitante
figuras de tus piernas extendidas
meneadas apenas por el frío artilugio de mis miradas
ahora extraño lo que aún no me has prodigado, 
dibujaras tu blusa desnuda en el arcón de mis espejos
trazaras un fondo afiebrado en mis pestañas
crecerá el incendio entre mis palabras humedecidas
serás la calma que precede a la inmortalidad
sé que tu voz en soledad me pertenece
no hay terraplenes poblados de fantasmas 
quizás un bodegón despereza su piel de amapola,
en tanto una luminaria se alza en mis baldosas
es una hora en que el lecho parece vivo
los rasguños traen lentitud con de su milagrosa adherencia
concluye los gemidos de un mundo de mujeres
acotado a un solo nombre
que trae de este suelo la vehemencia de su pasión
cuando cruzo tu eterno parpadeo siento el clamor de tus entrañas
subo estaciones de otros tiempos con un pasado en fuga
sigo siendo un hombre que no se extingue en un gesto
confundo mi boca en la taza del café de tus jadeos
multitudes de lapsos que parecen atrapados en el embrujo,
es esta quietud la que me enloquece
como las aves invisibles con sus alas descolgadas
y la muerte en caída libre en las orillas del delirio
herida en sus carnes invisibles por una descarga
una última ilusión en los pliegos de tu cama
le hace honor a nuestras desflecadas madrugadas
y estamos empezando,
recién, ahora, 
hasta los penúltimos tajos de esta trama.

Roberto Brindisi