jueves, 10 de agosto de 2017

AUSENCIA


Suspiros
mar de nostalgias acrisoladas
una cama vacía de reproches
el espejo arrumbando sus imágenes,
pasaste tu como tormenta tardía
no hubo luces en las miradas
solo ojos que observaron superficiales
como ese rostro agrietado que escribió en mis paredes,
mancho de soledades el piso de mi lujuria
se quitó las palabras que definían el ocaso,
no hubo nuevos atardeceres en este precipicio
solo la magulladura de los recuerdos olvidados
en mi país el hambre es costumbre cotidiana
la voracidad con que nos hemos disipado
rememoro como se movían tus falanges etéreas
en la consistencia de mi pesadillas calvas
ahora es tarde para alcanzar el pasado
solo queda recoger los mendrugos de silencio                                                                                            
sé que te has marchado lejos
hasta algún territorio de limites imprecisos
donde mi desmemoria no alcanza a percibirte,
la parte incendiaria de mis labios buscan tus besos sordos
no se resignan a tu partida en este invierno
creen que volverás
desnuda de impotencia
han muerto los gemidos, los jadeos, las pequeñas muertes,
después de la sequía de estas estaciones
retornaran los arroyos por el cauce de otros tajos
en tanto queda sumergirse en las vigilias blancas
recuperar el sonido blando de un canto cercano
estirar la pluma para humedecer la poesía
aun fatigados no rendirnos ante el holocausto
siempre es posible dilatar la muerte última
construir el infinito con la materia de los rezos
perderse en el mutismo fantasmal de los vocablos
nadie dijo que las ausencias olían a cerezo
ni que el porvenir seria la sombra de unos sueños
los bordes callados de las cosas sustanciales
abren un interrogante insaciable a mi deseo
como atraerte mujer que buscas nuevo dueño.
Roberto Brindisi







martes, 8 de agosto de 2017

ANDA LA VIDA


Camino inverso 
el que recorren tus ojos perdidos,
no miraras el mar ni las alondras
solo esos minutos antiguos,
extraviados en el centro de la memoria,
la prisa ya no tiene sustento
ni pan ni sobras solo el vino de otoño
un cuerpo se dibuja con las letras de una poesia
con los labios has de pintar el vuelo de los grillos
me has dicho en el silencioso mutismo
que regresas de la muerte
que aun no has nacido
eres tan antigua que la tersura de tu piel
es un fino pergamino
no hay fuego que incinere el infierno
ni angeles en el fallido paraiso
solo el paso de esta estela de vida nuestra
por el amanecer de la lujuria de tus latidos
crece el verano sobre las escorias del invierno
ahora el llanto de mi infancia
baña los rios de tus suicidios
cotidianamente resurges como un pajaro herido
hay sangre terracota en los andenes de tus tajos
batallas que no quisimos con las retinas preteritas
duele extrañamente saber lo desconocido
punza tanto el castigo de ignorarte
que el desamor me exige entregarme vencido
queda una particula estrecha de esperanza
en el ocaso de las astillas de desearte.
Roberto Brindisi

sábado, 5 de agosto de 2017

PALABRA DE MUJER


Pocas palabras
quizás algunos vocablos
para rememorarte mujer indecible
manojo de pestañas en mi memoria
de labios descriptos en mis olvidos
con mis dedos plantados en tus pezones
creciendo desde el mar de tu soledad
en la intensidad de un atardecer que fenece
no poder nombrarte bebiendo tus múltiples rostros
siento el reclamo de mis espejos vetustos
que desembarcan tus curvilíneas silueta
entre mis sabanas arrugadas de desaciertos
en un rincón donde prospera lo más injusto.

Roberto Brindisi

viernes, 4 de agosto de 2017

QUE SUCEDIÓ CON EL AMOR


Cuando ha muerto el amor
si nunca apareció en este tiempo mío
cuando lo incineraron
si el fuego se envolvió en agua presente de olvido
no tengo memoria de su presencia                                                                                                             en este vacío de cielos astillados de alboradas
solo me quedan los instantes de oscuros descuidos
que dirán las palabras en sus huecos alterados
ya que no se comunican tanto conmigo                                                                                                     romperán los silencios detrás de los espejos partidos
aguardo en el centro de mi lujuria
las pieles desnudas con tus pupilas que no consigo
habrá finiquitado sin haber sido parido?

Roberto Brindisi

miércoles, 2 de agosto de 2017

HORAS


Donde están las horas
las de ayer, las de hoy, las de nunca
las huérfanas de afecto
desposeídas de verdades
cubiertas de mentiras impiadosas
dónde? porque solo me quedan tus minutos
en zaguanes tardíos
en colmenas desalambradas de olvido
por donde se fue mi inocencia envejecida
solo me queda el recuerdo de tu descuido.

Roberto Brindisi

martes, 1 de agosto de 2017

INNATO


Sin nacer
sin esperar el invierno
se desgrano en su círculo de magnolia
una pasión que sabía a odres sin limites
no padeció la inclemencia de lo infinito
ni pudo ver entre una multitud de llantos y reclamos
lo imposible de trascender a esos segundos
en la oscuridad de la santa fe
o en la claridad de perjurios de desvanes,
nada pudo superar a esos gramos desteñidos
solo un soplo de domingo aburrido
no hubo un rugido de lujuria contenida
ni el hambre de la piel de su oponente
en la imagen que devuelve el olvido
reflejos de sonidos mudos estridentes,
hoy en esta soledad vivida al borde del abismo
hay un destello de esperanza surgida de palabras
nacidas de una boca semejante a volcanes inactivos
pronta a estallar en los labios sensuales de la otredad
en un espacio surcado por el fantasma del tiempo
por donde vuelan pájaros agobiados en la vigilia
callejones con ruidos atraídos hacia tus tacones
baldosas cercanas a mis paredes grises
se han secado los balcones para reavivar flores
cuanta certeza hay en las negras pesadillas
toco la afable premura de la escarcha matinal
una orquídea florece en este amanecer
sobre tu cuerpo abierto en mis sabanas diluidas
me sobrecogen las paredes de tu vulva rosada
arroyos incesantes por donde flota mi lengua
tu carne firme abre las heridas de gozo tajante
quizás el universo implosiono hasta una gota de semen
pero no quiebra el silencio de mis laberintos
zonas por donde vagan los recuerdos y la infancia
a esta hora de la tarde no hay memoria abierta
quizás porque es domingo sintiéndome atrapado
en un lugar de gritos, llantos y poesía desierta.

Roberto Brindisi

sábado, 24 de junio de 2017

AIRES DE UN AMOR


Una ciudad me rodea
se ha vestido de brumas y de sombras
de vientos escindidos como un grito atormentado
con la negrura de su cascara antigua
rasgando los vitrales del olvido,
colándose en la sequía de los campanarios,
aporreando los aldabones de hierro
de los claustros de la memoria
todos es brisa,
mi alma es un soplido de infiernos 
entre contiguos silencios abismales
noto que en este país mío
ya no rechinan las guerras de odios prestados
percibo con mi oído a media asta
un murmullo de colibríes extinguidos
mientras entrechoca el candil de nuestros muertos
con el que ilumino mis imprecisos textos
acerca del amor en tiempos de una espesa angustia
esos soplos son partículas de mi alma en penitencia 
formo círculos de entelequias disimuladas
farfullando sobre la eternidad de mis quejidos,
al fin, cuando todo amenaza con apagarse
ingresa un paisaje que lleva impresa tus caricias
retratos de unas manos recorriendo mi epidermis
mi cuerpo como altar de una iglesia crepitante
figuras de tus piernas extendidas
meneadas apenas por el frío artilugio de mis miradas
ahora extraño lo que aún no me has prodigado, 
dibujaras tu blusa desnuda en el arcón de mis espejos
trazaras un fondo afiebrado en mis pestañas
crecerá el incendio entre mis palabras humedecidas
serás la calma que precede a la inmortalidad
sé que tu voz en soledad me pertenece
no hay terraplenes poblados de fantasmas 
quizás un bodegón despereza su piel de amapola,
en tanto una luminaria se alza en mis baldosas
es una hora en que el lecho parece vivo
los rasguños traen lentitud con de su milagrosa adherencia
concluye los gemidos de un mundo de mujeres
acotado a un solo nombre
que trae de este suelo la vehemencia de su pasión
cuando cruzo tu eterno parpadeo siento el clamor de tus entrañas
subo estaciones de otros tiempos con un pasado en fuga
sigo siendo un hombre que no se extingue en un gesto
confundo mi boca en la taza del café de tus jadeos
multitudes de lapsos que parecen atrapados en el embrujo,
es esta quietud la que me enloquece
como las aves invisibles con sus alas descolgadas
y la muerte en caída libre en las orillas del delirio
herida en sus carnes invisibles por una descarga
una última ilusión en los pliegos de tu cama
le hace honor a nuestras desflecadas madrugadas
y estamos empezando,
recién, ahora, 
hasta los penúltimos tajos de esta trama.

Roberto Brindisi

miércoles, 21 de junio de 2017

UN NOMBRE EN EL DÍA


Días
en que una palabra conocida
que se fue volviendo extraña
regresa a rearmarse en mi lengua
dejando de ser vocablo huérfano
voy apoderándome de las vocales
entrelazo sus breves consonantes
en tanto me apodero de este sol gélido
y mis ojos miran el eje del olvido
me descuido en una pesadilla transparente
en la que peinaba las plumas caídas de los pájaros
muevo las agujas de mi espejo
en sus arrugas se reflejan las danzas de las paredes                                                                                      
no quedan limites en esta zona del abismo
solo los gritos de desesperanza se tornan mudos
espero en hogueras despejadas de paisajes                                           
un incendio de sangre escarcha mis venas
pero siempre hay retornos, regresos
siempre la esperanza puede ser volcán
hacer que ardas en el deseo de esa imagen
que te dicta el sonido de millones de latidos
ya no son huecos solo están desarrumbándose
de su pereza ancestral casi milenaria                                                                                                   
es que tu piel recorrió mis soledades
juntamos esos espacios encajándolos en el atardecer
hubo una palabra primera y un murmullo infinito
dije tu nombre más lo pensé incasablemente
escribiéndolo en las noches de mi almohada
no despertaré los silencios de mis angustias
solo dejo lugar para sonreírte en la oscuridad de este cuarto
puedo gastar mis miradas en la extrema sensibilidad
de tus poros renaciendo entre mis dedos
cuelgo mis vigilias en la punta de tus labios
y amanezco con la sed de tu ilusión
un nuevo día apaga innumerables noches
y mis poemas ahora son mas sabios.
Roberto Brindisi


martes, 16 de mayo de 2017

EL FIN DEL PARAÍSO


Ahora
en este instante agónico
te creo parte de mi universo
como tu astillado nombre de mujer
ese que llegó cuando nunca vino
o retornó en envolturas nuevas
con sus soledades primitivas,
con los harapos de pájaros alucinados
es en esta vigilia infinita
que abrevamos la saciedad de lo imposible,
ahora
unos labios cautivos de otros besos
caen en el precipicio de un sinnúmero de bocas
despliegan la humedad en lenguas extranjeras
esperan para detenerse en el páramo de mi dermis,
arena incandescente en amaneceres fatigosos,
no conocen el sonido de tus pasos
ni la forma perfecta de tus pies
será que no caminaste por este cuarto
sino que ascendiste en algún sueño eterno mío,
ahora
te recuerdo en un lecho de Estambul
con la borra del café cubriéndote la pelvis
iban mis jilgueros picoteando la concupiscencia
de esa piel fresca tantas veces arrinconada,
porque un pétalo parte el cristal de mi ventana
justo cuando he comenzado a irme siendo olvido
la memoria resiste en la penúltima trinchera
hasta que la correntada derrumba una ciudad en celo
arrastra consigo los vocablos de unos versos
se han arrugado los párrafos de tu sonrisa
puede que el cielo se agujeree en el centro de tu mirada
o los dioses dormiten largamente en tus senos
pero ahora
es el único momento en este deslucido tiempo
qué deseo me menciones en el abismo de tus pesadillas
allí donde nunca se hará oscuro el silencio
ni claridad tendrá la sepultura
de los demonios de este averno añejo
podrán llovernos piedras
ser hueca el agua que no regala tormentas
un nombre femenino es mucho más que un verbo
las manos de falanges delgadas rasguñan mi pecho
es otro día en el abecedario de mi inocencia
otro en que reconozco tus rincones labrados de sudor
se ha partido definitivamente el paraíso
asomamos desnudos de codicia y con el hambre a cuesta
ahora son solo cinco disparos que marcan el amor.
Roberto Brindisi

miércoles, 3 de mayo de 2017

UN MAR DE TIEMPO EN EXTINCIÓN


Ahora
ya no hay sombras en el aire
miserias de espacios en los besos
caricias de la luna en la noche desgastada
descenso de los labios intensamente enamorados
hasta invadir los rincones de mis sueños
pide su ausencia la utopía de los vuelos
de la vibrante sonrisa  de mis muertos
que renacen cada día entre el follaje
de los arboles inmensamente otoñales
solo un rayo parte el núcleo de mi pesadilla
quedan derramados los trozos de la piel
la dermis lisa de nuestra soledad
en este cuarto la sangre es fuego
que mece los odios ancestrales
abre dividida la espalda de una amada
solo hay agua en el minuto final de esta eternidad
como la que componía el arroyo donde me sumergí
entre las heridas de los tajos femeninos
muchos silencias empapelan mis ojos
las palabras se niegan a decir presente
atrás de mis baldosas un muro de palomas viejas
no cerrar el puño por temor a dañar el viento
las borrascas de este día cubren una danza macabra
mas en medio de tanto desamparo siempre hay vida
algo insustancial que merece mi mirada
tanta levedad que se aviene a  forzar la puerta
mi pluma dibuja un amor entre paréntesis
nada dice de tus piernas delgadas levantadas
ni de los anhelos que hemos postergados en los cristales
solo un inmenso dolor que produce el olvido
cuando se hunde en lo profundo de la conciencia
se de mi existencia en otra dimensión
allí donde los párrafos de un poema nos gobiernan
donde derramas lagrimas debajo de tus llantos
no se debe invadir el país de experiencia ajena
ni llenarlo de ejércitos de suicidas potenciales
ahora es quizás el tiempo de creer que es posible
no tener templo donde adorar deidades añejas
puede que en ese sitio encontremos nuestras manos
las palmas de nuestras caricias que se despliegan arrogantes
puede que aun esta poesía no tenga la molestia vieja.
Roberto Brindisi



lunes, 1 de mayo de 2017

SOY


Abrir la mano
transformada en humareda
en nubes de ópalos sangrientos
en caricias de humedad antigua
en siglos contados por analfabetos
abrirla dentro de la mirada
cuando aún la mañana no se mueve
ni se hace pájaros de estaciones preñadas
de alas recortadas en el alto vuelo
dejar de vivir en lo profundo del olvido
abrir los dedos
parir una hembra nueva
con sus carnes duras como el viento
aberturas que reclaman amaneceres
satisfechas con la dureza de aquel árbol
roble de antaño fijado frente al espejo
un murmullo de arroyos mojando el pensamiento
hasta ahogar lo simple de mis deseos
ver como se incendia tu calentura sempiterna
dejar la puerta abierta para los vocablos rengos
para las palabras que terminan en gemidos
o los adjetivos que terminan en jadeos
bordeando la orilla de mi sabana terracota
manchar mi piel con tu liquido de ensueño
al borde de este abismo taciturno no hay retorno
no hay sendero de regreso hasta tus senos
como no hay ríos que mojen las plantas de tu pie
descalzos como el alma de un jilguero nuevo
que reconozca el desnudo de tu cuerpo suave
sumergido en la planicie de mi superficie
hasta que el cansancio muera en la agonía de este día
o en el comienzo de los tiempos infinitos
vigilia donde no hay mentiras de odios pretéritos
ni un espacio vacío de sentidos
allí donde se pulveriza el aroma de las rosas
donde se recobra el silencio del lenguaje
que se propaga tan fuerte como el aullido de mi fuego
no dejare que los dioses me hechicen mi infancia
ni me roben la lluvia grisácea de tus besos
sé que tus labios son como signos de interrogación
estando en soledad te confundo cálidamente conmigo
ahora soy un poema en construcción discontinua
unos versos difíciles de asumir en un papel mojado
unos párrafos ciegos de vocales asfixiadas
olvide el sufrimiento de reconocer los grillos
el grito que surge de lo más hondo de la oscuridad
es cuando te nombro deseando que me escuches
aun cuando reposes sobre mi humanidad carente
y en esta nueva lengua es que te pruebas indagando signos
sopesando tu vulnerabilidad en este momento de espera
sabiendo que me murmuraras afónicos abandonos
porque nuestros instantes se hacen de fronteras huecas
en los comienzos pardos de amores de primavera
Roberto Brindisi






martes, 18 de abril de 2017

EMPEZAR NUEVAMENTE


Voy en este día
por la ciudad infeliz de aguas turbias
sus murallas de nalgas firmes
el pico de las aves de mi memoria                                                                 
tan desafilado que hasta recuerda
un domingo de tiempos muertos
de sabanas opacas con tu silueta de fondo
con tus gemidos que le hablan a mi silencio
siento como se dispara tu sangre alerta
el vértice de tu desnudes en mis baldosas
no abriré el cofre de mis angustias rancias
solo me dispongo a besar a tus palabras rojas
tus señuelos con figura de pezones empinados
se han erguido las estrofas de mi poesía
afuera no hay distancia ni eternidad
solo minutos corroídos de relojes destrozados
que inmenso sueño el del despierto
el que padece insomnio en sus pesadillas
profundidad de arroyos desgranados
en millones de gotas destruidas en su camino
que ardera cuando mis labios dispongan de tu pelvis
lugar de astillas acogedoras para mi mutismo
no prometo recordarnos en el futuro                                                                                                         solo podre dejar volar a mis espejos
encerrar mis cárceles en las alas de los gorriones
que levantan el humo carcomido de mi deseo
tu rostro me suena a un nombre equivocado
en el confuso remolino de este espacio
donde negarnos a salir de lo impreciso
solo conduce a las palabras vacías de sentido
a pensar en las caricias escondidas
en los sentimientos cercenados en el  limite
virtud de soportar una ausencia desmedidas
abrir un inmenso hueco en el olvido
por donde intentar sanar ligeramente las heridas
entregar las esperanzas hecha pedazos
para enredarme en el suelo con tus piernas
creer que es un jardín de dermis tu espalda
la misma que recorrí en mi fantasía sensual
lugar de enormes variaciones
que me avisan acerca del furor de este averno
razones que se diluyen con el canto de jilgueros nuevos
tengo en mi interior la urgencia de tu rocío bravo
aparece una flor en el filo de mi vigilia
que me dice que la muralla tiene escondites
donde se ocultan los besos que me prometiste
ahora, tendido en este naufragio
de labios humedecidos en el contacto
vuelvo a callar tu nombre
esperando una ceremonia ríspida como tu lengua
y tu presencia avasallante como presagio
es una manera de empezar nuevamente…
RobertoBrindisi                                                                                                                                                                                                       u


miércoles, 12 de abril de 2017

EN EL CENTRO DEL RECUERDO


El polvo de una rosa
en el centro exacto de la memoria
un nombre impronunciable 
en la mudez de mi boca seca
mi inconsciente como forma de olvido
construcción de monstruos enterrados
de caricias abortadas en amaneceres tardíos
los alambres de unas palabras presas
dejan percibir las formas de gorriones tempranos
fulminados en el acto de tu mirada perdida
asi y todo cuesta mucho despertar
hacerse a la vaga idea de andar en soledad
supongo que en la jaula loca de los días te perdí
como derroché alcohol en mis zapatos
antes de desvestir la tarde de verano
restar las manos suaves de tus formas
encallecer mi piel por el paso de la muerte
dejar abierta mi ventana a que nada entrara
después de amurallar la esperanza en algún anochecer
no lo se
quiero pensarte en algún rostro afable e imposible
solo conservo el rojo incendio de tu cabello
entre las sabanas de una sexualidad en emergencia
mire hacia mis heridas tempranas diciéndome no hay mas
los médanos de este mundo no sentirán mis pies
el agua aun me consuela secándose
de nada vale reprocharse lo que deje escurrirse
ni las vocales de tu figura imponente
ni las líneas inexistentes de tu partida
solo me queda el murmullo de mi espejo en decadencia
allí seguimos estando los dos entrecruzados
jadeando en las delicias de algunas alboradas
pero no tengo la llave del cristal para recordarte
solo el aroma que se desprende de mi mueble
las gotas de sudor de tu sexo arrebatado
los gemidos que retumban en el suelo de mi habitación
vale la vida esos segundos que parecen infinitos
cuesta la angustia tanto lecho enamorado
así transcurre mi última vigilia
a lo lejos el repiqueteo del campanario llamándome…
Roberto Brindisi

jueves, 30 de marzo de 2017

CREA UN AMANECER IMPERFECTO


Se desmigaja la noche
en la humedad de sus minutos
hay apuro en el torrente de tu piel
afuera nada escapa al descontrol
al caos ilógico de las miradas encendidas
pueden enredarse el viento con la calma
el  sofocante rubor de una lagrima incinerada
sucede tantas veces como vértices en este redondel,
recuerdo mi niñez en orfandad
la mano fantasma de mi abuela eterna
no se parten voluntades con ladridos solitarios
si el desasosiego crece es en el pantano de la angustia
no hay ansiedades mezquinas en los zaguanes,
puedo contener el mundo mirándote dormir
penetrar lentamente en tus sueños enormes
abrir una ventana en la vigilia clara de la mañana
lo que nunca conseguí fue desentrañar algunas despedidas
cosa vedada a los dioses ciegos de mi mitología
en qué parte los pájaros perdieron su aroma
la fragancia de sus alas sabe a otoño de otros suelos
el miedo luminoso corre a la otra orilla
donde las luciérnagas se alimentan de carencias
los grillos de besos que se escapan de este lecho
las veredas que antaño andaban por afuera
hacen un surco de tacones en el interior de mi dormitorio
y yo me veo flotando en el silencio de intemperie
puede que incendie la edad de la inocencia
que santifique las décadas de culpabilidad
habrá algún altar en los médanos de tus manos
que calme el dolor herido de un amante equivocado
o serás la sacerdotisa de mis abecedarios quebrados
abriendo el arcón incompleto de tu lujuria vaga
sé que traes un silbido largo de suicidios callejeros
no alimentes mucho más la boca de mi abismo
entrégame ese último poro en despliegue
créame nuevamente en tu cielo de aguaceros
finalmente será el inicio…
Roberto Brindisi


martes, 28 de marzo de 2017

ALGUNOS AMANECERES...


He dejado de morir un poco
me he dado la posibilidad de recorrer
está limitada infinitud
desangrarme intentando comprender
como se descifran las lágrimas de tus ojos
nada más difícil que un alfabeto acuoso
nada tan complicado como observar
deshacerse los colores de una mirada temprana
tramos de tu vista me conquistan
en tanto desconfió de las sonrisas apagadas
afuera dicen que el hambre acecha
pero lo famélico de mi interior me desconsuela
he construido la caparazón con signos nocturnos
hay tardes que llueve copiosamente en mis vigilias
intento dibujar las ramas de unas flores secas
más me acuerdo de tus labios desgarrados
tropiezo con mis manos que te aferran
como si ya no quedara nada más en el universo
sé cuánto fuego desprenden los silencios
o el agua a punto de agotarse
cuando se sumerge en los poros de tu piel
o en la superficie de mi sequedad
elementos que conforman mi lengua
ríos que desbordan tus locuras de mujer
afuera sigue la lluvia de pétalos de nubes
los astros se deprimen en la inmensidad de la nada
y sin embargo una caricia tuya puede crear una galaxia
a veces basta hablarse con los dedos ensortijados
alguna vez las musas dejarán de sentir culpas ajenas
hay momentos en que al verte siento que me veo
como en otros me pierdo en mi interior ensombrecido
pareciera que hay sosiego en mitad de mis pesadillas
solo es un instante de engaño en medio de tanta mentira
pero cada día que apareces alegrando los días de mi espejo
tanto como a la tela de mis sabanas desgastadas
empiezo a entender un ápice el sentido de tanta sinrazón
hay que restañar la abertura de mis heridas viejas
hay que olvidar que en el desfile de tantas alboradas
conservo restos de esa máquina llamada corazón.

Roberto Brindisi

martes, 21 de marzo de 2017

PUEDE HABER VIDA


El miedo ha llegado
con sus miles de rostros
con la mirada gélida
es un tropel de malas sensaciones
de hielo clavándose en la sangre
lo he visto tantas veces
que ya le reconozco las raíces
la punta de sus clavos de alambre
dan la impresión de tremenda fortaleza
sin embargo al miedo se lo vence
se lo mira fijamente a la mascara
a ese simulacro de muralla endurecida
cruel hasta el hartazgo de su última tripa
los ojos míos te dicen no temo tu deformidad
no me atraviesan tus lanzas ni tus dados fantasiosos
eres la muerte que muere en soledad
que se despinta sin que nadie la acompañe
te expulse mil veces de mis sueños
y tantas otras de múltiples pesadillas
como a un espejo carente de cristal
puedo ver mi cara demoliendo la pared
los muros que no quieren dejar crecer palomas
el abandono al que te sometió el tiempo viejo
tus arroyos están resecos de humedades
y en mi vaso completándose múltiples gorriones
no somos el arrojo desenfrenado de otras latitudes
solo que hemos aprendido a lidiar con este monstruo
de cartón carcomido por la sonrisas de quienes se atrevieron
ya no hay lugar para morir antes de que amanezca
podemos esperar el amor con este paso informe
con la suavidad nacida en la superficie de un mar incipiente
ahora sé que poblaremos nuestros cuerpos de vida
con anocheceres de lenguas encendidas
las palabras pueden suscribir un nuevo pacto
bailaran desnudas y ebrias las vestales de este templo impertinente
ya nadie extrañara aquellas sórdidas heridas
ni nos esconderemos en las llamas de mil descuidos
ahora tendidos sobre astros derrotados en la oscuridad
firmaremos recomenzar sabedores de lo que no se olvida.
Roberto Brindisi




lunes, 20 de marzo de 2017

INAUGURAL


Sobre el filo
de la primera noche
la del polvo volcánico
cuando la mano construyó el mar
las olas eran gaviotas empantanadas
te reconocí soñando vaguedades
salías manchada de fuego de mis pesadillas
pero fueron esos ojos de mirada embriagada
los que me dijeron tu nombre olvidado por la tierra
devorado por los animales salvajes del silencio
astillas infinitas de osamenta de mujer en celo
con cabellos ensortijados entre las sabanas de mi lecho
con la desnudez satánica que hechizo  mis anocheceres
consumiéndose con sus labios prontos las alboradas
el mundo fue un escombro en la escoria universal
nadie quiso ser dios ni satanás con todos sus dominios
el bien y el mal eran la misma cosa
en el templo de arena se ofrendaron los rencores
rito postrero de ese día inaugural
virgen aun de guerras y de amnistías que le sucedieron
hubo que amasar tantas esquirlas de rosas y de carne
postergar tanto deseo lujurioso por venir
hasta que las orquídeas entraron en rebelión una mañana
cuando la fragancia fue puesta en cuarentena
bajaron golondrinas de veranos pretéritos
escarbaron con sus picos los dolores perdidos
descubrieron los tallos de muchos olvidos huérfanos
por donde la memoria suele hacer piruetas y malabares
ahora el viento puso orden en la lateralidad del desorden
en la convulsionada ciudadela de mortales desprotegidos
saber que el cielo no es un techo azul impiadoso
sino el plano de un cosmos en permanente cambio
por donde se proyectan siluetas efímeras en esta eternidad
en ese entrecruzar las manos carentes de esperanzas
dibujando con el trazo de la mirada la ternura fina
que puede explotar en instantes de cansancios lánguidos
se eriza la superficie con la brisa de unos senos plenos
y la inocencia bautizada en esta tarde que termina.
Roberto Brindisi


viernes, 17 de marzo de 2017

POESÍA SIMPLE


Una poesía recostada
en la cama de las santas lujurias
inacabada
esperando su lugar en un punto del universo
nunca sabrá si dice verdades
esta ciega de vocabulario
muda con la lengua desgastada
con las palabras que se fueron con el bardo
a dormir pesadillas ajenas
ella se contorsiona intentando nadar en la corriente
pero los arroyos de dedos pasan lejos
solo la resequedad de un piso de cemento
donde se esparcen los restos de la vestimenta de mujer
a la misma que cantaron ignorando porque
está allí prisionera de su incompletud
miran sin ojos la luz renegrida de las paredes
es verano mas no pueden desvestirse más
ruegan que el bardo se disponga a dejar el alcohol
las putas nuevas de este sitio inaugural
que recuerde que tiene una tarea
mas el apuro del poeta no es el de ese cuerpo de letras
él se muere en cada amanecer de luces pelirrojas
a la vera de algún asfalto desprolijo
solo en su inmensa eternidad de vocablos
toma el cincel con el que labra los minutos
el correr del mar cerca de las nubes de algún cielo
crea ángeles que reverencian su sordera
fatigados luego de jugar en su imaginación
fueron arrancados del abismo de una soledad tormentosa
el poeta piensa con la cabeza prestada
son tantos los que escucho y hablaron
que construye una argamasa de letras en estrofas
intenta pulverizar las rosas sus pétalos
apoderarse de alguna boca sabia
podrá pensar que el mundo no existe
que solo son acumulaciones de sustantivos
que el tiempo es un invento por ganarle a la agonía de la vida
todo está permitido hasta negar haber nacido
hoy no será complejo, simplificara en la medida de lo imposible
ha de terminar la poesía para comprenderse en la última partida.
Roberto Brindisi


jueves, 16 de marzo de 2017

NOCHE CALMA


Está noche gris
los pájaros se han vuelto jaulas
no reconocen sus picos de alambre
ni sus alas de barrotes
son como lobos entre los médanos
con la boca zurcida de arena fina
no entienden de donde viene el viento
ni la brisa volcánica de sus aullidos
saben que el aire se mezcla con la muerte
con un tiempo decimal de angosto paso
creen ver en la luna en cuarto creciente
la afirmación que el mundo ha terminado
pero desde las hojas secas de los arboles
cae una gota de savia helada
no son nuevos los colores de este carrusel en desahucio
detrás de las empalizadas de lluvia fina
garua suave de algún ciclón en erupción
aparece tu figura que imagino desnuda de prejuicios
si en tantos amaneceres nos amamos
cuando la alborada se negaba a parir las luces
recuerda que aferrabas mi mano alterada
pretendiendo espantar los miedos con sus grilletes
sobrevolando las incógnitas de los olvidos viejos
creo que perforo mi pretérita existencia
ese festival de corsarios en mis armarios
creo saber dónde enterré la osamenta de los nombres
hechos con las burbujas encallecidas de mujeres nuevas
penetramos las catástrofes de no saber amarnos
de no amarrar tu boca en mis labios rotos
la dureza de mi mirada choco contra la indiferencia de la tuya
he pensado en suicidar a espejo oxidado
devolverlo a los trastos inservibles aunque guarde reflejos
aun me considero un optimista del desanimo
alguien que rescata las balas que hieren la piel gastada
creo que podemos ofrecerle al mundo
unos instantes de alegría y celebración
antes que el final termine hasta con lo eterno
un minuto previo a la desaparición de los dioses ebrios
podemos engendrar lujuria descontrolada
 a modo de despedida infinitamente extraña
jugaremos a amarnos en las ventanas del atardecer
como producto de palabras enamoradas.
Roberto Brindisi



SOBRELLEVANDO


En mis sueños
solo agua tormentosa
caen acumulándose imágenes
de pasadas lluvias en vigilias ajenas
se fugaron las palabras
me cansa esperar una llegada
hasta que siento tu caída en mi interior
ahora me he transformado en un adentro ilusionado
 desalojo las visiones mordidas por animales desconsolados
los vocablos caen sin humedecer mi piel
escribo en tus ojos las formas de los míos
rara manera de mirarte en el atardecer
nado en la margen de mis silencios
hasta aferrarme a un nombre que me configure
afuera sucede ahora la indeseada pesadilla
me niego a desprenderme de esta quimera
aun desarropada
con el viento que la mece en el filo del abismo
hay anocheceres que invitan a estar acompañados
como amaneceres que pueden parir otro país
no quiero que las fronteras sean las del hambre y la desesperanza
solo ríos con algunas sonrisas flotando
como hasta hace poco tiempo
donde levantarse no era morir en cada intento
sé que nos debemos una estrategia para no entregarnos
para no vivir una cobardía manca
alcanzo a tomar unas manos de mujer que se elevan
quieren volar como los gorriones grises
capturar el penúltimo tren de una estación antigua
antaño mis ojos asilados en los trozos de tu forma de hembra
habra que abrir de par en par la jaula de la soledad
dejar que se marche a sitios desterrados
caminar como un fantasma por tu sangre ardiente
me deslizo por tus venas como un navegante inexperto
busco el puerto en este desierto hostil
mientras pongo las consonantes en esta poesía
que me sabe a párrafos de un poema urgente.
Roberto Brindisi