lunes, 20 de marzo de 2017

INAUGURAL


Sobre el filo
de la primera noche
la del polvo volcánico
cuando la mano construyó el mar
las olas eran gaviotas empantanadas
te reconocí soñando vaguedades
salías manchada de fuego de mis pesadillas
pero fueron esos ojos de mirada embriagada
los que me dijeron tu nombre olvidado por la tierra
devorado por los animales salvajes del silencio
astillas infinitas de osamenta de mujer en celo
con cabellos ensortijados entre las sabanas de mi lecho
con la desnudez satánica que hechizo  mis anocheceres
consumiéndose con sus labios prontos las alboradas
el mundo fue un escombro en la escoria universal
nadie quiso ser dios ni satanás con todos sus dominios
el bien y el mal eran la misma cosa
en el templo de arena se ofrendaron los rencores
rito postrero de ese día inaugural
virgen aun de guerras y de amnistías que le sucedieron
hubo que amasar tantas esquirlas de rosas y de carne
postergar tanto deseo lujurioso por venir
hasta que las orquídeas entraron en rebelión una mañana
cuando la fragancia fue puesta en cuarentena
bajaron golondrinas de veranos pretéritos
escarbaron con sus picos los dolores perdidos
descubrieron los tallos de muchos olvidos huérfanos
por donde la memoria suele hacer piruetas y malabares
ahora el viento puso orden en la lateralidad del desorden
en la convulsionada ciudadela de mortales desprotegidos
saber que el cielo no es un techo azul impiadoso
sino el plano de un cosmos en permanente cambio
por donde se proyectan siluetas efímeras en esta eternidad
en ese entrecruzar las manos carentes de esperanzas
dibujando con el trazo de la mirada la ternura fina
que puede explotar en instantes de cansancios lánguidos
se eriza la superficie con la brisa de unos senos plenos
y la inocencia bautizada en esta tarde que termina.
Roberto Brindisi